Castilla y León ha arrancado 2026 con un ligero aumento de población. La Comunidad suma 2.418.425 habitantes a 1 de enero, 3.418 más que el trimestre anterior. Un crecimiento del 0,14% que consolida una cierta estabilización tras años de retrocesos.
Sin embargo, el dato tiene matices. El incremento se explica exclusivamente por la llegada o regularización de población extranjera, que crece en 4.445 personas en apenas tres meses.
En paralelo, la población española desciende en 1.027 habitantes. Sin el impulso migratorio, la Comunidad seguiría perdiendo vecinos.
En ese contexto de análisis demográfico de comienzos de año, el Colectivo Ciudadanos de la Región Leonesa (CCRL) hace un estudio más profundo en la evolución histórica desde 1983, año de constitución de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
Su conclusión es demoledora: las provincias de León, Zamora y Salamanca acumulan una pérdida de 173.359 habitantes en cuatro décadas, mientras las seis provincias castellanas presentan un saldo ligeramente positivo en el mismo periodo.
Es decir, toda la pérdida neta de población de la Comunidad desde su creación se concentra en la Región Leonesa.
La divergencia no es solo cosa del pasado. Entre 2020 y 2026, las tres provincias leonesas han perdido 14.003 habitantes, frente al aumento de 33.452 en el bloque castellano. Dos dinámicas distintas bajo el mismo paraguas institucional.
El sociólogo y politólogo Alberto Zamorano, autor del análisis, habla de “dos evoluciones demográficas totalmente distintas” dentro de una misma comunidad autónoma.
Y plantea una pregunta incómoda: cómo es posible que, con el mismo marco normativo y las mismas políticas, los resultados hayan sido tan dispares.
Los datos provinciales refuerzan la preocupación. Zamora acumula un descenso del 26,9% de su población desde 1983, la mayor caída relativa de España. León ha perdido 77.264 habitantes en términos absolutos. Salamanca concentra algunas de las comarcas más afectadas por la despoblación.
Mientras tanto, la población extranjera ya representa el 9,3% del total autonómico y sostiene el ligero crecimiento global. Pero en buena parte del oeste de la Comunidad, el envejecimiento y la baja natalidad continúan marcando la pauta.
El CCRL reclama que se reconozca institucionalmente la singularidad demográfica de León, Zamora y Salamanca y que se adopten medidas específicas para revertir la tendencia. Porque el repunte trimestral ofrece un respiro estadístico. Pero cuarenta años de descenso no se corrigen con un trimestre en positivo.
