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Vanesa Martín Narganes (Palencia, 42 años) se convirtió en 2024 en la primera mujer en ser la ganadora del XV Concurso Nacional de Parrilla, tras competir contra los mejores parrilleros del país en unas condiciones extremas, con vientos de hasta 70 kilómetros por hora que acaban por convertir las llamas en antorchas.

No se puede tildar su triunfo de fortuito, sino de una técnica que ha sido depurada durante años en El Alfoz de Burgos, donde acabó por perfeccionar, de la mejor de las maneras, el arte de la chuleta simmental.

La filosofía de nuestra entrevistada está clara. Pasa por tener una honestidad con el cliente que este valora, de forma muy notoria. Es limpia y meticulosa con cada una de las chuletas. Retira la falda, que se aprovecha en otros platos, para dejar solo la nobleza del corte.

Trabaja con simmental y frisona de unos 35-40 días de maduración para buscar esa bandera de tres colores en el corte que acaba por definir la perfección.

Esta apasionada de las brasas y la parrilla charla con EL ESPAÑOL de Castilla y León para contar su brillante historia.

Vanesa junto a todo su equipo en El Alfoz de Burgos. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La vida de Vanesa

Me defino como una mujer que se ha ido haciendo a ella misma. Tenaz y constante. Una persona trabajadora y apasionada de lo que hace”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Vanesa Martín Narganes.

Nació en Palencia, hace 42 años y suma, ni más ni menos, que 23 en el mundo de la hostelería, 16 de ellos en la parrilla. Es amante de la natación y le encanta pasar tiempo con sus tres hijas.

Estoy muy orgullosa de mis raíces palentinas. Acabo en Burgos por azar y gracias a una compañera de estudios que trabajaba ya en la provincia burgalesa y que me invitó a hacerlo con ella”, añade.

De joven, siempre tuvo claro que quería ser cocinera pese, como nos explica, a la “negativa” de su madre que también le daba al mundo de la cocina de forma profesional y a sus profesores que le decían que “valía para algo más”.

Recuerda su infancia como “muy bonita” con sus tres hermanas como “pilares” de su vida y hace mención a sus padres, unos auténticos “currantes”. Para ella, la familia es lo primero.

La hostelería y ser parrillera

“El mundo de la hostelería llega después de estudiar el Ciclo Superior en Palencia. Ahí empiezo a conocer gente del mundillo. Toqué las brasas y me acabé enamorando del fuego, por primera vez, hace 16 años”, añade.

Para ella, ser parrillera es “un sentimiento, una pasión y una forma de vida”. Todo “está unido mientras haya respeto por el producto y por su elaboración”, se encarga de matizar nuestra entrevistada.

“Fue un sueño hecho realidad y una forma de proyectar todo de lo que las mujeres somos capaces”, afirma sobre el XV Concurso Nacional de Parrillas. Ahí se convirtió en la primera mujer en conseguir dicha distinción.

Nuestra protagonista suma diez años de la mano de Rubén Güemes en El Alfoz de Burgos, creciendo y mejorando con el fin de dar lo mejor a sus clientes.

Vanesa, siempre con una sonrisa, y su compañero Rodrigo Sotillos. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Excelencia y un encuentro en Madrid

Se puede decir que hacer una chuleta requiere de tres conceptos que son fundamentales. La pieza de carne, que ha de tener un nivel de grasa infiltrada adecuado. Un punto de atemperación clave a la hora de echarla a la parrilla y una llama y poder calorífico que permita la caramelización de la grasa para crear una cobertura crujiente en el exterior y una concentración de jugos en el interior”, nos explica.

La maestra parrillera hace que lo difícil se convierta en fácil. Confía en ella misma, en su trabajo. En mimar el producto y en ser perseverante. Esa es la clave de su éxito y lo que le ha llevado a estar donde está.

“Todos tenemos cabida en este mundo de los parrilleros y las parrilleras. Estamos, desde hace miles de años, al mando de las brasas. Ya cuentan los arqueólogos de Atapuerca que eran las mujeres las encargadas del fuego y las elaboraciones”, explica.

Hablando de las mujeres a la parrilla, el pasado 20 de enero se juntaron cinco de ellas en el Restaurante Piantao de Madrid.

“Se firmó un manifiesto para que el día 20 de enero se convierta en el Día de la Mujer Parrillera. Compartimos técnicas y hablamos largo y tendido sobre la situación de la mujer en la parrilla y en el mundo hostelero. Todo, junto con la Real Academia de Gastronomía y su presidente Luis Suárez Lezo”, informa sobre el evento en la capital de España.

El secreto del éxito

“Pienso que para alcanzar la cima hay que tener respeto por lo que haces y escuchar a los que llevan toda la vida en ello”, afirma Vanesa hablando del secreto de su éxito que le ha llevado a ser un referente en nuestro país, con las brasas como protagonistas.

La parrillera es, además, la jefa de cocina del establecimiento hostelero burgalés. Un lugar del que los clientes salen encantados, ya no solo por lo comido, sino por el servicio tan excelente que siempre se da en el lugar.

“Afronto el futuro con optimismo. Siempre que haya respeto al producto y buenas formas a la hora de elaborar, el futuro está asegurado. Queremos poder seguir ofreciendo nuestro humilde trabajo a los clientes para mejorar sus experiencias y llenar el alma de emociones y buenos momentos”, finaliza.