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Este 1 de febrero, coincidiendo con el Día Mundial del Galgo, las calles de las principales capitales de Castilla y León, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia y Valladolid, se han teñido de protesta.

Pese a la meteorología adversa, la Plataforma NAC (No a la Caza) ha logrado una movilización que ya cumple 15 años de trayectoria, aunque no ha contado con muchas personas durante su protesta.

Lo que comenzó como un movimiento local se ha consolidado como un evento internacional.

Este año, la marcha ha recorrido 44 ciudades españolas y 41 sedes internacionales, destacando como novedad la incorporación de nueve marchas en Estados Unidos. En total, más de 500 asociaciones han respaldado el manifiesto para poner fin a lo que denominan "la masacre de animales" en los cotos españoles.

El foco principal de la denuncia ha sido la desprotección jurídica de los perros utilizados en la actividad cinegética. Según la Plataforma NAC, el fin de la temporada en febrero marca el inicio de un periodo de abandono masivo de galgos, podencos y rastreadores.

Crítica a la Ley de Bienestar Animal: Los organizadores denuncian que la normativa estatal actual excluye explícitamente a los perros de caza, creando un "efecto dominó" que debilita las leyes autonómicas.

El nuevo Real Decreto: NAC critica duramente el nuevo Real Decreto de Núcleos Zoológicos, señalando que deja fuera a rehalas y perreras, impidiendo controles básicos de sanidad y supervisión.

"Es un revés inaceptable. Se ha excluido de la protección precisamente a los animales que más urgentemente la necesitan", declaran desde la organización.

La manifestación de 2026 ha ampliado su discurso para denunciar la situación de la fauna silvestre. Por ejemplo, la del Lobo Ibérico, tras su exclusión del LESPRE en marzo de 2025, la plataforma denuncia una campaña de "mala prensa" y denuncias falsas que han dejado a la especie en una vulnerabilidad sin precedentes.

El jabalí, donde se critica las matanzas bajo el pretexto del control poblacional y sanitario (vinculado a la peste porcina africana), calificando la gestión de "basada en la sangre y no en la ciencia".