Los resultados de las elecciones autonómicas del 13 de febrero mostraron la importante grieta entre el campo y la ciudad que existe en Castilla y León. El transcurso de la noche electoral ya iba anticipando lo que se avecinaba. El inicio del recuento -que se produce siempre en las pequeñas poblaciones cuyos votos se cuentan más rápido- otorgaba al Partido Popular más de 40 escaños, una cifra que se fue reduciendo durante la noche, según se iban contabilizando las papeletas en los núcleos urbanos, hasta llegar a los 31 procuradores que finalmente obtuvo. Por el contrario, el PSOE empezó la noche con poco más de 20 escaños y evolucionó en sentido ascendente durante el recuento, hasta llegar a los 28 que finalmente lograría. Este hecho es ilustrativo de la importancia del medio rural a la hora de determinar el resultado de los comicios en la región: el PP arrasó en los pueblos mientras que el PSOE solo logró acercarse al porcentaje de voto logrado por los populares cuando se contó el voto urbano.

Vox, por su parte, cuenta con un apoyo más equilibrado entre el campo y la ciudad, y prueba de ello es que durante el transcurso del recuento solo descendió un escaño escaso, de 14 a 13, desde el 5% al 100% del voto escrutado. El voto de Unidas Podemos y Ciudadanos, en cambio, es eminentemente urbano, y no lograron tener expectativas de obtener su escaño hasta que el recuento en las grandes capitales estuvo avanzado. El impacto de los partidos provinciales –Unión del Pueblo Leonés, Soria Ya y Por Ávila– ha sido especialmente intenso en sus capitales de provincia, donde han sido la primera fuerza, mientras que han logrado resultados más discretos y desiguales en sus ámbitos rurales. En el caso de UPL han ganado solo en un 20% de los municipios menores, Soria Ya se impuso en algo más de la mitad de las pequeñas poblaciones de la provincia y Por Ávila solo venció en 17 de los 247 municipios abulenses.

El PP arrasa en el medio rural

El PP, que logró 31 escaños y la victoria en las elecciones del domingo, parece haber sacado los réditos de una estrategia de campaña muy centrada en el ámbito rural, con su líder, Pablo Casado, participando en actos en muchas pequeñas localidades de la región. Si bien es cierto que este triunfo era previsible, ya que estos núcleos rurales son un feudo tradicional de los populares en Castilla y León desde hace más de 30 años y la formación cuenta con una amplia red de militantes y una implantación territorial no igualada por ningún otro partido. Su pírrica victoria en estos comicios se debe, en gran parte, a que ese voto rural compensó el fracaso del PP en el ámbito urbano. Los populares solo ganaron en una de las nueve capitales de provincia, Salamanca, la localidad natal del presidente Alfonso Fernández Mañueco y de la que fue alcalde durante ocho años.

En la capital salmantina logró un 38,5% de los votos –siete puntos más de su media autonómica que fue un 31,4%– mientras que en las otras ocho ha sido segunda fuerza y ha quedado bastante por debajo de su porcentaje medio. Solo existe una excepción: Segovia, en la que el PP logró más del 33%, pero esto no fue suficiente para superar al PSOE como primera fuerza. En el resto de las capitales de provincia quedó por debajo de su media autonómica de votos, que ya es de por si su peor resultado histórico en la región en democracia. En Valladolid y Burgos obtuvo poco más del 30%, en Zamora y Palencia algo más del 29%, en Ávila se quedó en un 24% y en Soria capital no pasó del 17,8%. En otros núcleos urbanos importantes que no son capitales, como Ponferrada, ha quedado también por debajo del 30%. Sin embargo, la media de votos del PP en el ámbito rural supera con creces su media autonómica de votos. En la provincia de Burgos, tomando como ejemplo una provincia con fuerte presencia del mundo rural, los populares lograron la victoria en 254 de los 371 municipios.

El PSOE gana en las ciudades

El PSOE, que perdió siete escaños y quedó como segunda fuerza con 28, aunque muy cerca en votos del PP, mostró su músculo en los núcleos urbanos y  ganó en seis de las nueve capitales de provincia, obteniendo en todas ellas un porcentaje de voto mayor a su media autonómica, que se quedó en un 30%. Los socialistas alcanzaron un 37% en Palencia, casi un 34% en Zamora y Segovia, y un 33% en Burgos y Valladolid. En Salamanca, donde los socialistas fueron segunda fuerza, también superaron su porcentaje medio de votos a nivel autonómico, logrando un 30,6%. Además, en un destacado núcleo de población como Ponferrada llegaron a más del 40%.

El PSOE solo quedó por debajo de su media en León, Ávila y Soria debido al impacto de los partidos provinciales, UPL, Por Ávila y Soria Ya, que fueron las formaciones más votadas en esas capitales. El impacto de los socialistas en el ámbito rural, sin embargo, fue mucho más modesto. Tomando como ejemplo de nuevo la provincia burgalesa, el PSOE solo logró la victoria en 102 de los 371 municipios de ese territorio.

Vox: un voto equilibrado entre el mundo rural y urbano

La tercera fuerza de Castilla y León tras los comicios del pasado domingo, Vox, que irrumpió con fuerza y pasó de un escaño a 13, cuenta con un voto más equilibrado entre el ámbito rural y urbano que el de los dos partidos tradicionales, como se demostró durante el transcurso del recuento en la noche electoral. Su impacto fue algo superior en los núcleos urbanos del área metropolitana de las principales capitales de provincia, si bien la formación encabezada en la región por Juan García-Gallardo aspiraba a arrebatar algo de su hegemonía en el ámbito rural al PP, algo que se ha quedado lejos de conseguir.

Vox consiguió un porcentaje mayor de votos a su media autonómica –el 17,6%– en dos capitales de provincia: Zamora y Valladolid, con un 18,4% y un 17,65% respectivamente, y se acercó a ese porcentaje en Palencia, Ávila, Segovia y Burgos. Su presencia fue más modesta en Salamanca, con un 16,2%, y, especialmente en Soria, donde sus aspiraciones se vieron penalizadas por el ímpetu de Soria Ya, quedando en tal solo un 8,9% de los votos. Siguiendo el ejemplo utilizado con el resto de partidos, en la provincia de Burgos el partido pasó de no obtener la victoria en ningún municipio en 2019 a ganar a 13. La campaña de Vox, muy centrada en la defensa del estilo de vida rural, la defensa de agricultores y ganaderos y la lucha contra la despoblación, parece haber dado unos resultados agridulces al partido, ya que la fortaleza inexpugnable del PP en el campo no se ha tambaleado en exceso.

Unidas Podemos y Ciudadanos: salvados por Valladolid

Unidas Podemos y Ciudadanos cuentan con un voto predominantemente urbano y buena prueba de ello es que durante gran parte de la noche electoral el escrutinio no les otorgaba ningún representante. Hubo que esperar a las últimas horas de la noche para que ambas formaciones consiguieran un procurador cada una, ambos en la ciudad más poblada de la región, Valladolid, que a su vez es la sede de las Cortes autonómicas. Ciudadanos lleva arrastrando un problema de implantación en el medio rural desde que dio el salto a la política nacional en 2015, agravado ahora por la debacle generalizada del partido, mientras que la formación encabezada por Pablo Fernández ha sufrido un notable descenso en el voto rural en varias provincias. La polémica generada por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en las que criticó las macrogranjas, parecen haber pasado factura al partido en una región donde el sector de la ganadería goza de una importancia notable para la economía de la región.

Unos partidos provinciales de mayor presencia urbana

Los partidos provinciales que han obtenido representación en las Cortes –Unión del Pueblo Leonés (UPL) y Soria Ya, con tres procuradores cada uno, y Por Ávila, con uno– cosecharon grandes éxitos en las capitales de sus provincias y se convirtieron allí en la primera fuerza, neutralizando a los partidos tradicionales y a Vox. UPL logró ser primera fuerza, además de en León capital, en importantes localidades como Sariegos, Valverde de la Virgen, San Ándres del Rabanedo o Villaquilambre. Por el contrario, en otras zonas rurales de la provincia, como en la Comarca de El Bierzo, el resultado de los leonesistas fue más discreto.

Soria Ya ha logrado un triunfo arrollador en la capital, con más de un 50% de los votos, ocho puntos más que su media provincial. En otros núcleos de población la fuerza de Soria Ya, aunque importante, no fue tan excepcional. En El Burgo de Osma, por ejemplo, la formación logró un porcentaje de voto tres puntos inferior a su media provincial. Por Ávila también arrasó en su capital, subiendo diez puntos con respecto a 2019 hasta el 29%, un porcentaje que es trece puntos inferior en su media provincial, lo que indica que se trata de una formación con una presencia especialmente importante en el ámbito más urbano.

Los resultados demuestran que la brecha entre el campo y la ciudad sigue siendo determinante en Castilla y León a la hora de entender las dinámicas de voto y los partidos tendrán que tomar buena cuenta de que ha podido fallar en sus estrategias en aquellos lugares en los que no han sido capaces de tener tanta presencia, mientras que en localidades a pocos kilómetros sus resultados eran diametralmente opuestos, para bien o para mal. Además, los datos de participación señalan un aumento de la desafección entre la población con respecto a la política autonómica, ya que se ha producido un descenso de más de dos puntos con respecto a los comicios de 2019.

El descenso ha sido generalizado en todas las provincias salvo en Valladolid, donde ha aumentado un punto. La caída de la participación ha sido especialmente pronunciada en el ámbito rural de las provincias, lo que demuestra que sigue existiendo la percepción de que muchas de las demandas de estos territorios, que se sienten abandonados por las instituciones autonómicas y nacionales, continúan insatisfechas.

 

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