El movimiento de España Vaciada, la plataforma que según una encuesta de EL ESPAÑOL obtendría 15 escaños en unas futuras elecciones generales, ha agitado las conciencias de muchas provincias que no se ven reflejadas en las políticas de los grandes partidos políticos. La despoblación, la dura fiscalidad y una financiación inferior a las de las autonomías más potentes ha provocado un 'basta ya' de la España despoblada, que siguen viendo con recelo a otros territorios.

País Vasco, Cataluña, Galicia, Islas Canarias, Asturias o Cantabria tienen representación en el Congreso de los Diputados gracias a sus partidos regionalistas. ¿Y Castilla y León? Pues no, el papel de este tipo de coaliciones ha sido siempre irrelevante en la historia de la democracia.Un paseo en el tiempo es comprobar cómo en esta autonomía siempre ha faltado mentalidad regional para hacerlo de manera uniprovincial. 

PANCAL, “una Castilla como la de antes”

El único intento de tener un grupo fuerte arrancó en plena Transición con el Partido Nacionalista de Castilla y León, el famoso PANCAL, fundado en Toro en 1977, y que fue el primer partido político democrático nacionalista de la Comunidad. Reivindicaba entre otras cosas la reintegración de Cantabria y La Rioja, el reconocimiento para esta región de nacionalidad histórica española, unos fueros fiscales similares a los de Navarra y el País Vasco, y el cese de la postergación económica y de la emigración hacia otras regiones que sufre la región. 40 años después  algunas de estas reivindicaciones siguen siendo las mismas. En 2002 desapareció después de ir dando tumbos.

Cartel del Pancal

DRCL, “el centro de Castilla y León”

Otro atisbo autonómico fue el de Democracia Regionalista de Castilla y León, un partido político que se definió como "regionalista, democrático, moderno y renovador que, basándose en los principios de libertad, justicia y solidaridad, asume la defensa a ultranza de los legítimos intereses de Castilla y León". Surgió de la unión de antiguos miembros de UCD y CDS y partidos políticos de Salamanca, Palencia, Burgos, Zamora y Valladolid. Por supuesto ha desaparecido aunque se ha regenerado como Unidad Regionalista de Castilla y León formado por  Democracia Regionalista, Partido Nacionalista de Castilla y León (Pañcal), Acción Popular Burgalesa, Unión Palentina, Unidad Comunera Castellana y Agrupación Independiente de Benavente.

Unidad Regionalista de Castilla y León

Tierra Comunera, la única con representación

Nunca un partido con carácter regionalista ha tenido representación en las Cortes de Castilla y León, salvo el que logró Tierra Comunera, muy unida a Burgos, aunque es cierto que exigía el reconocimiento de Castilla como nacionalidad histórica y su unidad territorial, superando la fragmentación de la "nación castellana" en cinco comunidades autónomas: Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Cantabria y La Rioja. En 2008, Tierra Comunera inició un proceso de refundación, que dio lugar al Partido Castellano-Tierra Comunera, denominación bajo la que canaliza su acción política desde entonces.

PREPAL, la identidad regional leonesa

Prepal

Hace años también lo intentó el PREPAL, Partido Regionalista del País Leonés, de carácter ideológico regionalista ubicado en el “hecho diferencial de la triprovincial Región Reino Leonés” y “la identidad regional leonesa”. Es decir, su intención era contar con Zamora y Salamanca. Algo que también pretende la Unión del Pueblo Leonés, el grupo regional que pide la autonomía propia, y que también recluta a zamoranos y salmantinos, aunque en este caso con mucho poco éxito. La idiosincrasia de Castilla y León le hace contar también con un grupo independiente dentro de otro, pues el partido independiente del Bierzo no quiere formar parte de la provincia leonesa. 

“Con un Revilla es más fácil”

La gran duda es ¿ por qué no triunfa un nacionalismo castellano? Pues porque desde que comenzó la Transición “nunca ha habido una conciencia regional”, apunta el profesor universitario Mariano González Clavero, quien en su libro ‘Castilla y León en democracia. Partidos, elecciones y personal político (1977-2007)’ junto a José-Vidal Pelaz y Pablo Pérez, detalló cómo se ha vivido este proceso en la Comunidad. “Otra cosa son los partidos de ámbito provincial, esos sí tienen un mayor peso”, señala. Esto demuestra que en Castilla y León “no existe un sentimiento regional, pero sí provincial”. Y quizás, todo esto venga del sudoku en el que se convirtió la puesta en marcha de la Comunidad.

Cartel electoral con candidato al Pancal

“Castilla y León fue así como podría haber sido de otra manera”, apostilla González. Y es que pudo ser una comunidad con 11 provincias o con 7, ya que ni León, por negar la castellanidad, ni Segovia, que anhelaba ser uniprovincial, querían estar presentes en el primer proyecto. Un sentimiento no autonómico que no solo se da en Castilla y León. “Por ejemplo en Baleares, nadie se siente balear, tampoco en otras como Castilla La Mancha o Extremadura, lejos de Aragón con el PAR, que es el modelo de la España Vaciada. Definitivamente, la conciencia regional es muy pobre”.

Sin embargo, González Clavero tiene claro que las plataformas a nivel provincial tendrían más éxito que las regionales. Por eso, cree que España Vaciada es un “efecto lógico”, dado los éxitos que se están teniendo en el resto del país. Aunque en este caso, dependerá mucho de la “coordinación", y, lo más importante, "si tienen un liderazgo”.  El vallisoletano recuerda que EV “no es una autonomía, va más allá” ya que en su caso tienen un sentimiento único de despoblación y de sentirse olvidado. Para el profesor universitario la diferencia con otras Comunidades uniprovinciales es el liderazgo. Y pone de ejemplo al presidente cántabro Miguel Ángel Revilla. “Cualquier movimiento provincial si cuenta con personas con liderazgo pueden ser posibles de sacar un buen resultado. Si hay un Revilla no es tan difícil”, aventura.  En su opinión en tierras norteñas, se demuestra que aunque el idioma es esencial para la creación de un partido autonómico, no siempre es así. “Es un elemento diferenciador, pero no el único”, matiza.

¿Es bueno que surja un partido como España Vaciada? “Es un comentario subjetivo, pero está claro que cuanta más fragmentación hay, más complicado es hacer gobiernos sólidos y duraderos”, afirma, al mismo tiempo que “comprende” este movimiento porque nace del “efecto imitador” al verlo en otros lugares como País Vasco, Cataluña, Galicia o Teruel.

Los partidos ‘indepes’ de Castilla y León

Una búsqueda de la 'independencia' en Castilla y León que ha permitido ver en las urnas partidos tan curiosos como Partido Socialdemócrata del Reino Leonés, Partido Abulense Popular, Agrupación Democrática de Independientes Sorianos, Agrupación Independiente de Benavente (A.I. DE B.), Unidad Palentina, Agrupación Independiente Comarca de Aranda de Duero (AICA), Agrupación Independiente de Benavente Partido Regional de Castilla y León de Salamanca (PRECALSA), Regionalistas Leoneses y Regionalistas Castellanos (R.R.). “Nos estamos quedando sin siglas”, bromea el docente.  

Manifestación de León en 1977

Con estos datos, González ve “muy complicado” que nazca un partido con tintes regionales en los próximos años por “no tener conciencia”. “Siempre surgen las mismas preguntas, ¿quién hace bandera? ¿quién es la cabeza de Castilla?... “nunca nadie ha creído en este sentimiento”, concluye.

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