Las celebraciones de Semana Santa no motivaron a establecer una tregua en aquel conflicto “incivil”, que en 1936 dividió a los españoles.

La pasión, muerte y resurrección de Cristo no supuso en esa contienda fratricida ningún motivo de ablandamiento de los odios enfrentados, para que desde las trincheras dejasen de disparar los fusiles Mauser.

La Semana Santa de entonces, como la de ahora, no conmueve a la polarizada sociedad española para que acaezca una tregua como la de nochebuena de 1936 en el monte Kalamua, donde los milicianos republicanos vascos y los requetés carlistas del general Mola dejaron sus trincheras para compartir charla, tragos de las botas de vino y cigarrillos de picadura de tres al cuarto o “caldo de gallina”.

En estos días, las calles de muchas localidades de Castilla y León -desde las capitales de provincia hasta pequeños pueblecillos- se llenan de pasos para procesionar a Jesús en la roca de la agonía, atado a una columna y azotado, ecce-homos con el cetro de caña, nazarenos, crucificados, vírgenes dolorosas y yacentes eternamente muertos, como el de las Claras franciscas de Palencia, que tanto impresionó al rector Unamuno.

En esta semana de celebraciones pasionales hay compás de espera, como en el sábado santo ante el sepulcro de Jesús el nazareno.

Fernández Mañueco y Pollán se han encontrado ya, por si pudiera renacer un pacto entre PP y Vox que permita organizar un gobierno estable para Castilla y León.

Esa relación de puro desafecto entre populares y abascalianos no tiene visos de provocar el nacimiento de una pareja estable que conviva en armonía algunos años. Entre PP y Vox se mantiene una interrelación de emociones destructivas, donde es difícil que brote la empatía.

Ambas fuerzas se perciben como extrañas, diferentes, ajenas. Los psicoanalistas freudianos lo denominan “dualismo pulsional”.

La artillería no cesa tampoco en Semana Santa y los obuses sobrevuelan los campos de la batalla política. Esperanza Aguirre -liberal impenitente, políticamente incorrecta, verso suelto- afirmó en la calma del pasado sábado de pasión que Aznar entregó a Rajoy un PP unido.

Acusa al ex presidente gallego de incumplir por completo el programa del Partido Popular y de cederlo a Casado roto en tres jirones.

Esas tres piezas son para Aguirre el propio PP, Ciudadanos y Vox. Seguro que en la sede de calle Génova no han recibido las declaraciones de Aguirre con cantos de aleluya ni hosannas.

Sobre todo quienes viven al arrimo del sol que más calienta, sin otra profesión conocida que la política. Esperanza dixit que nunca se debería acceder a la vida pública sin haber cotizado antes a la seguridad social.

No hay tregua en la Semana Santa de 2026. Los sondeos demoscópicos empiezan a lanzar datos antes de “Nisán”, la primera luna llena de la primavera. Para unos es júbilo y para otros azotes, como en el relato bíblico de la pasión de Cristo.

El Partido Popular se alegra ante la buena nueva de una posible mayoría absoluta que las elecciones andaluzas ofrecerán a Juanma Moreno.

Pero en el PSOE no deben estar en demasiada contentura. Las encuestas lo dejan como un ecce-homo, coronado de espinas y colmado de llagas. María Jesús Montero no es más que una “superwoman" de comic.

Narcisista, ególatra, chabacana, malencarada, chusca, lenguaraz se ha investido a sí misma como la mujer más poderosa de toda la reciente democracia española. 'Chiqui' necesita psicoanalizarse a manta. Padece un complejo de superioridad de libro.

La polémica ex vicepresidenta del gobierno debiera saber que cuando se exagera la autoestima, detrás subyacen profundos sentimientos de inferioridad. Por eso se comporta de forma tan arrogante y prepotente.

Montero cree que su advenimiento a Andalucía traerá para ella las ramas de olivo de un domingo de ramos, sin apercibir que en ese bello sur de España recorrerá su propia “vía dolorosa”.

En esta semana de pasos procesionales bamboleantes, de hachones y humadas de incienso, Fernández Mañueco trata de encajar piezas.

La política en Castilla y León es ya el juego de las construcciones Lego. Sus ladrillitos de colores pueden dar forma a un gobierno o derrumbarse como una casita de barajas de Heraclio Fournier.

Ni siquiera en estas fechas cesa en el PP la inquietud sobre si lograrán armar un gobierno con Vox. No se vislumbra canje de cigarrillos de picadura, ni vino peleón en la bota. Cada quisque en su trinchera, no hay tregua de Semana Santa.