Un autónomo es un paria de la vida, un alguien que no supo ganarse el sueldo de otra manera, el lumpen, una criatura que no conoce la felicidad. El único ser humano que cree en Dios, porque para ser autónomo hay que confiar en que tu reino no es de este mundo. Ser trabajador por cuenta propia es la historia que habría escrito la escritora de '50 sombras de Grey' si de verdad hubiera tenido arrestos para imaginar algo rompedor y fuera de los estándares sexuales actuales, porque para ser autónomo en España hay que tener una desviación psicológica severa.
El autónomo es un mártir de sí mismo, como el columnista que explicaba César González Ruano, un tipo que se corta en lonchas a sí mismo todas las mañanas para llegar a final de mes. El 'pijoaparte', al que habría escrito Juan Marsé si hubiese querido ser transgresor en la España constitucional.
Ayer discutía con un grupo de amigas sobre cómo los hombres podrían ser más hombres y ellas tenían sus teorías y yo solo llego a la misma: hacerse autónomo. Porque el autónomo es lo que nos queda en este siglo del soldado de los Tercios españoles ya sin Breda, pero con declaración trimestral, que es la más baja ocasión que vieron los siglos.
El ser humano tiende a la comodidad mientras el autónomo, que es una especie que evoluciona al margen de las demás, tiende a la incomodidad como única solución para la supervivencia. El Homo habilis desarrolló el pulgar y el autónomo ha desarrollado un sexto sentido para entender cuándo el Estado se la va a meter doblada: que es cada vez que gobierna la izquierda y cuando gobierna la derecha también.
Colón fue autónomo y descubrió el Nuevo Mundo por pura necesidad, porque sólo la necesidad empuja a traspasar los límites de lo conocido, que es a lo que hoy en Silicon Valley pomposamente le llamarían innovación. Nada es imposible si se trata de llegar a final de mes, paguen la factura los reyes de España o quien la pague cuando tu sueldo no lo garantiza el Estado con cargo a los presupuestos generales.
Y todavía tendrá que llegar una Sarah Santaolalla de la vida, que no es más que una María Jesús Montero sin poder, a decir que es una buena noticia que cada mes haya menos autónomos porque significa que el trabajo es de mejor calidad. Como si el trabajo creciese de los árboles y no de los autónomos... El autónomo es una criatura mitológica. Quién necesita autónomos teniendo políticos en España.
