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Cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático en una fecha con la que se hace hincapié en la necesidad de tomar conciencia de la importancia de paliar los efectos del cambio climático en nuestro planeta.

Y es que, desde hace tiempo, el cambio climático ha dejado de ser una amenaza hipotética, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos para la calidad de vida.

Manifestándose principalmente en la duración de las sequías y en la magnitud de los fenómenos meteorológicos, así como en la pérdida de biodiversidad y de los recursos naturales

Ante esta situación, Veolia impulsa en Castilla y León, desde hace casi 60 años, la seguridad de los recursos frente al cambio climático.

La compañía está comprometida con la transformación ecológica mediante soluciones de agua, energía y residuos con el objetivo de descarbonizar, descontaminar y regenerar los recursos naturales.

Para Veolia, la seguridad ambiental consiste en garantizar el acceso continuo y fiable a recursos y servicios esenciales, que cobran mayor importancia en tiempos de incertidumbre climática y geopolítica.

Por ello, la multinacional, con un fuerte arraigo en la comunidad, considera esencial diseñar y operar infraestructuras críticas con criterios de eficiencia, flexibilidad, sostenibilidad y capacidad de respuesta para que sean resilientes ante el cambio climático.

También para que garanticen la continuidad de servicios esenciales como el agua y la energía y, al mismo tiempo, protejan el entorno y refuercen la cohesión territorial.

Economía Circular

Regenerar los recursos naturales es un eje estratégico para garantizar la seguridad hídrica futura. En este sentido, Veolia cuenta con una amplia capacidad de inversión y una experiencia contrastada en este ámbito, siendo un referente en España: la compañía regenera más del 15% del agua que trata.

El paradigma de esta labor son las ecofactorías por las que apuesta Veolia. Se trata de las tradicionales depuradoras transformadas en instalaciones respetuosas con su entorno y autosuficientes energéticamente, donde el recurso se reutiliza, se valoriza y se integra de nuevo en el territorio con el máximo valor añadido.

En Castilla y León, la ecofactoría de Palencia se ha convertido en todo un referente en economía circular gracias a su alta autosuficiencia energética y su papel como centro de innovación tecnológica.

La planta depuradora, que recientemente ha sido reconocida por maximizar la recuperación de recursos y minimizar su impacto ambiental, ha alcanzado un nivel de autosuficiencia superior al 80% gracias a la generación de electricidad a partir del biogás producido durante el proceso de depuración y a la importante inversión realizada en la instalación de placas solares fotovoltaicas.

Además, la incorporación de un nuevo motogenerador de mayor potencia va a permitir aprovechar el 100 % del biogás generado para autoconsumo, reforzando todavía más el perfil de la planta como una instalación energéticamente autosuficiente y demostrando que la sostenibilidad y la eficiencia pueden avanzar de la mano.

Energía para la descarbonización

Además, Veolia contribuye a la descarbonización mediante soluciones de eficiencia energética y el desarrollo de fuentes renovables locales y asequibles. En España, la compañía gestiona toda la cadena de suministro de la biomasa, desde la recogida de residuos forestales, agrícolas y procedentes de podas urbanas hasta su transformación y uso en las instalaciones finales.

Esta actividad permite generar energía renovable, prevenir incendios y favorecer la conservación de los bosques, con una gestión anual de más de 250.000 toneladas de biomasa certificada bajo el estándar SURE (estándar para infraestructura sostenible y resiliente).

La compañía también impulsa soluciones de geotermia, que aprovechan el calor del subsuelo para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente de manera estable, independientemente de las condiciones meteorológicas. Gracias a esta tecnología, en 2025 se evitó la emisión de más de 800 toneladas de CO₂, una cantidad equivalente a la absorción anual de unos 42.000 árboles.