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El fondo Rural Tecnológico FI, la propuesta de inversión en valores tecnológicos de Gescooperativo —gestora integrada en el Grupo Caja Rural, del que forma parte Caja Rural de Zamora—, ha pisado a fondo el acelerador en lo que va de año.

Entre el 1 de enero y el pasado 31 de agosto de 2026, el vehículo financiero ha cosechado una rentabilidad del 28,6%, un rendimiento con el que aventaja en casi doce puntos porcentuales a su propio índice de referencia, el prestigioso Nasdaq 100 Total Return, escalando hasta la segunda posición de su categoría en el mercado español.

Esta buena racha no es un hecho aislado, sino la consolidación de un trienio dorado para el producto.

Tras cerrar 2023 con una subida del 54,18%, anotarse un 36,53% en 2024 y sumar un 7,3% en 2025, el fondo acumula un retorno espectacular del 101,1% en los últimos tres años, lo que en la práctica supone haber más que duplicado el capital de sus inversores en dicho periodo.

La clave del éxito radica en una gestión activa orientada al largo plazo que ha sabido anticiparse a los grandes nichos de crecimiento global, con una fuerte apuesta por la inteligencia artificial, la fabricación de semiconductores, el almacenamiento en la nube y la ciberseguridad.

El vertiginoso avance de la rentabilidad se ha traducido de forma directa en un espectacular salto patrimonial.

La masa de activos gestionados ha pasado de los 299 millones de euros registrados en agosto de 2024 a tocar los 580 millones dos años después, lo que supone un crecimiento del 94%.

Gran parte de este empujón —en concreto, el 65%— responde a la revalorización interna de las acciones en cartera, mientras que el 35% restante proviene del goteo constante de nuevas aportaciones de ahorradores que buscan canalizar su capital hacia los gigantes del sector.

Detrás de estas cifras históricas se encuentra una cartera de valores fuertemente diversificada en líderes globales de innovación.

Nombres de primer nivel mundial como Nvidia, Alphabet, Samsung, Micron Technology, Broadcom, Marvell, AMD o Amazon se han convertido en los auténticos motores de la rentabilidad del fondo, impulsados por la insaciable demanda de centros de datos y procesadores para inteligencia artificial.

De cara a los próximos meses, los gestores de la firma mantienen una perspectiva optimista sobre el potencial de la tecnología como eje de la economía mundial, confiando en seguir ofreciendo soluciones de inversión de alto valor a los clientes particulares e institucionales a través de la red de oficinas de la entidad.