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Mauro Santana Martín es un agricultor de 38 años que lleva desde los 23 trabajando en el mundo del campo.

Ha ampliado el número de hectáreas de su explotación con el paso de los años y, en la actualidad, vive en la localidad vallisoletana de Alaejos, aunque nació en Castrejón de Trabancos, donde tiene “el 90% de sus 650 hectáreas”.

“Se van 8.000 euros en gastos por cada hectárea de patata o cebolla cultivada”, afirma nuestro protagonista a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Conocemos su historia al detalle.

La vida de Mauro

“Me defino como una persona a la que siempre le ha gustado la agricultura. Siempre he estado con mis tíos y con mi padre que siempre se han dedicado a ello”, cuenta, en declaraciones a este periódico, Mauro Santana Martín.

Nuestro entrevistado es un agricultor que tiene 38 años. Nació en Castrejón de Trabancos y vivió allí hasta que tenía 26. Después formó una familia y se marchó a Alaejos, pero sus tierras están, en su amplia mayoría, en Castrejón de Trabancos. Es amante de las motos.

“De pequeño quería ser agricultor, por supuesto. Sin embargo, con 17 años empecé a trabajar dando yeso durante seis años. Después, cuando yo tenía 23, un agricultor de Castrejón de Trabancos me ofreció su explotación en alquiler y así fue como empecé”, afirma nuestro entrevistado.

Desde los 23 años ha estado muy ligado al mundo del campo.

Agricultor

“Esa explotación que cogí no era familiar. Siempre he estado acompañado de mis tíos y mis padres, pero yo cogí, desde el principio, esa explotación que he ido ampliando a medida que mis tíos y padres se han jubilado. Empecé con unas 150 hectáreas y ahora tengo 650. El 90% están en Castrejón de Trabancos y la amplia mayoría de la explotación es en alquiler”, explica.

Mauro va, todos los días, desde Alaejos hasta Castrejón de Trabancos para cuidar de sus tierras y cuenta con un trabajador más para sacar adelante todo ese trabajo diario.

“Principalmente cultivo cebollas, patatas y remolacha roja de mesa. También cereal y leguminosas. Se siembra al año y por hectáreas. En lo que tiene que ver con las ganancias, es muy relativo. Depende del año”, nos cuenta el profesional del campo.

Mauro añade que esta campaña “la temporada empezó mal pero que ha mejorado mucho” y que “también lo ha hecho el precio de los productos”.

Otra imagen del agricultor, Mauro Santana Martín. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Vivir de su negocio y gastos

“De momento vivo de ello. También tengo una empresa de servicios a terceros. Hay años que son buenos, otros regulares, y otros peores. Hay de todo”, añade Mauro hablando de las ganancias.

Nuestro entrevistado apunta que “todo lo que cosecha se lo vende a mayoristas y a almacenes” y apunta que “los gastos son cada vez más elevados”.

“Se van 8.000 euros en gastos por cada hectárea de patata o cebolla cultivada. Y yo siembro 22 de cebolla y un total de 20 de patata. Además de cinco o seis de remolacha y demás”, nos cuenta nuestro entrevistado.

Hablando de gastos, no duda en apuntar que el aumento de precios “se nota, sobre todo, en los abonos y la energía” que “son los principales gastos que tenemos a los que hay que sumarle el de los fitosanitarios o el gasóleo que también se han visto incrementados”, afirma.

El futuro

Nuestro entrevistado, sobre las reivindicaciones, tiene claro que a las administraciones les pediría que “nos bajen el papeleo y la burocracia” para “poder trabajar mejor” y poder “dedicarnos a lo realmente importante”.

“Yo tengo 38 años y voy a intentar seguir con el negocio porque me gusta mucho. Trabajando, y echando ganas, se puede vivir de la agricultura. Espero que muchos años más”, añade el agricultor.

Ese es su deseo particular, mirando al futuro más próximo y más lejano. Un futuro que, en general, el profesional del campo ve “complicado”.

“Fácil no es, pero hay que intentar seguir como se pueda”, finaliza nuestro protagonista.