Castrejón de Trabancos es un municipio de la provincia de Valladolid que, en la actualidad y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con una población de 171 habitantes.
Allí vive Luis Miguel Martín Prieto, un hombre de 66 años que lleva toda su vida en la localidad vallisoletana y que cuenta con una explotación ganadera con “un total de 600 ovejas”, como confiesa en esta conversación con EL ESPAÑOL de Castilla y León.
“Hay meses que pongo dinero y otros que gano unos 7.000 euros libres”, explica el vallisoletano.
La vida de Luis Miguel
“Me defino como una persona humilde y trabajadora. Se puede decir que toda mi vida la he dedicado al campo”, asegura, en declaraciones a este periódico, Luis Miguel Martín Prieto.
Ganadero de profesión, nuestro protagonista lleva toda su vida en la localidad vallisoletana de Castrejón de Trabancos y tiene 66 años. Es amante del fútbol y también de los toros, pero, sobre todo, de su trabajo.
“Nací en el Hospital de Medina del Campo que es donde había médico para atender a las mujeres embarazadas, pero, llevo toda la vida en Castrejón de Trabancos”, añade nuestro protagonista.
Confiesa que se ha casado y ha criado a sus dos hijos en el lugar y que, cuando era pequeño, “ya quería ser ganadero” porque “era lo que veía en casa” y “me gustaba”.
“No había para escoger. Es lo que decidí para ayudar en casa. Soy el pequeño de siete hermanos, todos hombres. Perdimos a mi madre siendo muy joven y nos criamos los siete con mi padre. Mi infancia la recuerdo con sus momentos bonitos, pero también con otros duros”, afirma Luis Miguel.
Lleva el campo en las venas y, desde pequeño, se ha dedicado a ello y, con 66 años, lo sigue haciendo.
El campo
“Desde pequeño he mamado el mundo de la ganadería. Había que ayudar en casa. Todos mis antepasados se han dedicado a ello. Nuestra explotación tiene muchos años. La tuvo mi padre Isidro. Cuando murió, la llevamos entre varios hermanos. Luego, ellos se echaron a un lado y yo soy el dueño de la misma desde hace unos 30 años”, apunta nuestro entrevistado.
Luis Miguel cuenta con 4.000 hectáreas en las que se ubica su explotación ganadera en Castrejón de Trabancos. Cuenta con una nave, con un patio, con un corral y con un colgadizo en el lugar.
“La explotación, en la actualidad, es mía. Trabajo yo solo sin nadie más. Además de esas 4.000 hectáreas cuento con 30 hectáreas de cultivos para los animales. Ahora tengo 600 ovejas de raza castellana pura. Tengo blancas y negras que a la gente le llaman la atención”, añade el profesional del campo.
Imagen de las ovejas en la explotación de Luis Miguel en Castrejón de Trabancos.
Una explotación que se ubica a las afueras de la localidad, al lado del río.
Ganancias y gastos
“Me dedico a vender lechazos puros castellanos con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Produzco esa carne y se la vendo a un comprador”, nos explica nuestro entrevistado.
Luis Miguel señala que “puede vivir de su negocio” pero que “para lo que trabaja, debería ganar más si se quiere que la profesión siga” y hace mención también al coste de los gastos que “se ha disparado”.
“Hay meses que pongo dinero y otros que gano unos 7.000 euros libres. Lo último son las temporadas buenas y descontando los gastos, que son muchos y cada vez más por la situación que tenemos en la actualidad”, asegura el ganadero.
También nota esa subida, por ejemplo, en “las reparaciones de sus tractores” o “en el pago de los medicamentos”, apunta.
Imagen de Luis Miguel en su explotación con los animales.
Futuro
“A las administraciones les pediría que facilitaran las cosas, tanto a la gente mayor que no entiende de tanto papeleo como para la gente joven. Todo, si queremos que se queden en este oficio y que el campo siga teniendo un futuro”, explica Luis Miguel.
Él ve el futuro “bien” porque “ya va llegando la hora de jubilarme y disfrutar un poco de mi mujer, mis hijos y los cinco nietos”. Añade que “tiene muchos años” pero que “aún se encuentra bien de salud” y por eso sigue haciendo y completando el trabajo que ha marcado su vida.
“Estaría bien más apoyo para el campo. Se están cargando los oficios y, con ello, los pueblos. Mi deseo sería que la gente que quiera pueda vivir, holgadamente, del campo. Sin trabas. Es un trabajo muy bonito para el que le guste”, finaliza.
Luis Miguel, un hombre que ama el campo y la ganadería y que, a sus 66 años, sigue viviendo de ello.
