En El Bohodón el agua del grifo no se bebe. Desde hace años, cuando hace falta, los 104 vecinos de este pequeño pueblo de Ávila reciben agua embotellada que llega a través de la Diputación.
"No podemos beber el agua del grifo por esta contaminación por nitratos", resume su alcalde, Héctor Rodríguez Herráez. El problema, asegura, no es nuevo. Se remonta a 2003.
En ese escenario ha aparecido ahora un nuevo proyecto que ha encendido la polémica: una explotación porcina de cebo con capacidad para 1.994 animales.
No son 2.000. Son exactamente seis menos
Y esa diferencia es la que ha puesto en alerta a Stop Ganadería Industrial. La empresa La Chiona S.C. ha solicitado al Ayuntamiento la licencia urbanística y ambiental para construir la granja, cuyo expediente salió a información pública en el Bocyl el pasado 6 de agosto.
"Se esquiva la evaluación ambiental", denuncia Toni Jorge, coportavoz del colectivo.
La normativa obliga a someter a evaluación de impacto ambiental ordinaria las explotaciones intensivas que superen las 2.000 plazas de cerdos de cebo. Al quedarse en 1.994, el proyecto no alcanza ese umbral y puede tramitarse por la vía municipal.
La propia memoria técnica de la empresa recoge que la instalación no está sometida al régimen de autorización ambiental, por no tener más de 2.500 plazas de cebo, ni a evaluación de impacto ambiental, por no proyectarse más de 2.000.
Más de 4.000 metros cúbicos de purines
El tamaño de la explotación no termina en esos 1.994 animales. El proyecto calcula una producción anual de 4.985 cerdos, mediante dos ciclos y medio de cebo.
La granja se levantaría a 1.950 metros del casco urbano y generaría alrededor de 4.287 metros cúbicos de purines cada año.
Ahí está precisamente una de las mayores preocupaciones de los opositores al proyecto.
El Bohodón está declarado desde 2020 zona vulnerable a la contaminación de las aguas por nitratos. Los análisis disponibles reflejan además valores muy superiores al máximo legal de 50 miligramos por litro. En junio de 2026 se registraron 86 mg/L y en septiembre de 2025 se alcanzaron los 90.
El alcalde confirma la gravedad de la situación.
"Nitratos tenemos desde hace 23 años. Los datos del Ministerio de Sanidad son ciertos", señala Rodríguez Herráez, quien explica que el Ayuntamiento solicita agua embotellada y la reparte entre los vecinos cuando es necesario.
Tres granjas o cuatro
La polémica alcanza también al número de explotaciones porcinas que ya existen en el término municipal.
Stop Ganadería Industrial sostiene que hay cuatro y que suman 8.840 cerdos. El alcalde rebaja esa cifra y asegura que actualmente existen tres granjas con capacidad conjunta para unos 5.000 animales.
Según su versión, la instalación de La Chiona sería la cuarta.
El regidor, sin embargo, evita pronunciarse sobre si el Ayuntamiento concederá finalmente la licencia. Se limita a señalar que el expediente seguirá los trámites establecidos por la normativa.
La empresa promotora, por su parte, ha declinado ofrecer su versión a este periódico.
Stop Ganadería Industrial pide directamente que se deniegue el permiso. Toni Jorge admite que el proyecto no incurre, a su juicio, en ninguna ilegalidad, pero cuestiona que una explotación de 1.994 plazas pueda evitar controles más estrictos en un municipio donde el agua del grifo lleva más de dos décadas sin poder beberse con normalidad.
"No hay nada ilegal", sostiene. "Pero es la pescadilla que se muerde la cola".
