La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha generado un primer documento de base previo para la constitución del Grupo de Trabajo, con varios puntos clave para determinar cuales pueden ser las pautas para concertar un marco estable y equilibrado de la cadena alimentaria de Castilla y León. Y ello, después de varias reuniones, la última hoy con las organizaciones profesionales agrarias, y anteriormente con los representantes de la Distribución (Asedas, Anges y Asucyl), la Industria (Vitartis) y las Cooperativas (Urcacyl).



Es indudable que el sector agroalimentario es uno de los pilares estratégicos de la actividad económica desde el punto de vista del empleo, la riqueza y la balanza comercial de la Comunidad. Además es un valor seguro para el desarrollo de las áreas rurales, puesto que la totalidad de la fase de producción, a través de la agricultura y la ganadería, y gran parte de la actividad industrial, se lleva a cabo en el medio rural.



La diferente estructura productiva, de cada uno de los sectores agrarios, con dimensiones muy dispares, con excesiva atomización y limitaciones en la oferta, se contrapone con una distribución en superficies de venta de tamaño mediano y grande mucho más organizada y concentrada, que convive también con el comercio tradicional, de estructura familiar, con un tamaño muy reducido y poco organizado.



En el medio de esta cadena, la industria de transformación, especialmente identificada con la empresa familiar de pequeño tamaño y también de estructura familiar que convive con grandes empresas transformadoras, que en todo caso no representan la estructura del tejido industrial alimentario.



Por otra parte, el cooperativismo agrario también adolece en la mayor parte de los casos de una estructura adecuada, predominando la pequeña cooperativa, que ni siquiera incorpora transformación de las materias primas y se dedica más a prestar servicios a sus socios. Aunque, por supuesto, existen también grandes cooperativas que transforman y comercializan productos.



A esto hay que añadir una serie de inestabilidades (climatológicas, políticas, de precios y de mercado) a las que los productos agroalimentarios están expuestos día a día



Por todo esto, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha elaborado como punto de partida, una ‘documento de trabajo’, que entre otras cuestiones se señalan las siguientes:

  • Difundir a la sociedad mensajes integradores del sistema alimentario, transmitiendo sus bondades y lo altos estándares de calidad y salubridad.
  • Comprometerse a colaborar mutuamente para promover una estructura productiva de la cadena alimentaria más eficiente y competitiva, en la que cada una de las fases obtenga valor añadido sostenible.
  • Apoyar prácticas mercantiles que fomenten relaciones justas, equilibradas y leales entre los operadores de la cadena alimentaria.
  • Velar por la eliminación de toda práctica mercantil que banalice cualquier producto alimenticio y denunciar ante el Defensor de la Cadena Alimentaria de Castilla y León las prácticas irregulares que detecten.
  • Incorporar más información en el etiquetado del producto final, haciendo más hincapié en el origen de los productos.
  • Extender entre sus socios de forma generalizada la práctica de la contratación por escrito en las transacciones mercantiles alimentarias y la transparencia en los contratos respetando los plazos de entrega y los plazos de pago determinados en los mismos.
  • Fomentar en los contratos, por escrito, una cláusula para acogerse a mediación y en su caso a arbitraje, con la intención de dar solución a los conflictos sin llegar a procedimientos judiciales.
  • Instar a sus socios a la adhesión al ‘Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria’ (práctica voluntaria derivada de la Ley 12/2013, de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria)
  • Fomentar y difundir las bondades de las interprofesionales, su capacidad de acción y autorregulación, y apoyar la constitución de nuevas en sectores que carecen de ellas, como es el caso de la patata.
  • Apoyar el cooperativismo agroalimentario y la comercialización de la producción agraria a través de esta fórmula asociativa.



La Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, respetando la libre competencia, en todo este proceso se compromete a fomentar unas relaciones comerciales entre los operadores de la cadena alimentaria que contribuyan a la mejora de su eficiencia y competitividad.



Además otro de los objetivos, es impulsar la transparencia en las relaciones comerciales mejorando el Observatorio de precios de productos agrícolas y ganaderos de Castilla y León y poniendo en marcha el Observatorio de precios de productos agrarios transformados de Castilla y León.



Desde la Administración Regional, también se ha recordado que hay una clara intención de apoyar campañas de imagen del sector agroalimentario con vistas a un mejor conocimiento de este sector por la sociedad y de difundir en el sistema educativo las bondades de este colectivo de profesionales.



Además, desde la Consejería se pondrá a disposición de los operadores la asistencia de la Junta de Arbitraje y Mediación para los contratos agrarios, con un procedimiento electrónico de comunicación de los interesados y se creará un Grupo de Trabajo Técnico a través de la Dirección General de la Cadena Alimentaria, con los productores, la industria agroalimentaria y la distribución, para contribuir al equilibrio de la cadena de valor. El cometido principal será analizar, entre otros, la problemática del abastecimiento y la estacionalidad, la posibilidad de establecer indicadores de referencia en la conformación de los precios, contratos homologados, redes de distribución, venta de cercanía y el etiquetado.