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La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro. Ha entrado en las empresas, está modificando tareas y procesos y empieza a cambiar también la forma en la que muchos profesionales trabajan.

El reto, ahora, no consiste tanto en aprender a utilizar una herramienta más como en saber qué hacer de otra manera gracias a ella.

Con esa idea nace REFACTIKA, la nueva escuela de Inteligencia Artificial aplicada de Grupo Aspasia, que pone el foco en transformar profesiones, no simplemente en enseñar tecnología.

“La IA no va a transformar el empleo simplemente porque aprendamos a utilizar más herramientas. Lo hará cuando cambie la manera en la que realizamos nuestro trabajo, tomamos decisiones y generamos valor”, explica Juan Luis Salcedo, consejero ejecutivo de Grupo Aspasia.

“REFACTIKA nace precisamente para acompañar esa transformación profesión a profesión”.

La propuesta parte de una premisa sencilla: saber utilizar ChatGPT, Copilot o cualquier otra herramienta de IA no garantiza, por sí solo, una mejora profesional.

La verdadera transformación llega cuando esa tecnología permite rediseñar tareas, simplificar procesos, tomar mejores decisiones o generar nuevas soluciones.

Por eso, REFACTIKA no organiza su oferta alrededor de herramientas tecnológicas, sino de profesiones y funciones concretas.

Cada programa analiza qué puede cambiar en el trabajo cotidiano de un profesional con la llegada de la inteligencia artificial, qué tareas pueden automatizarse o replantearse, qué procesos pueden ganar eficiencia y qué nuevas capacidades será necesario demostrar.

De aprender IA a refactorizar una profesión

La escuela inicia su recorrido con tres itinerarios: IA aplicada a Marketing, IA aplicada a Ventas e IA aplicada a Dirección y Gestión. La oferta se ampliará progresivamente a nuevas áreas profesionales.

El recorrido formativo completo contempla 325 horas de aprendizaje, combinando una base común de inteligencia artificial con la aplicación de estos conocimientos a desafíos profesionales y una posterior especialización funcional.

Los participantes no se limitan a consumir contenidos, sino que trabajan sobre situaciones y retos profesionales reales, generando recursos, soluciones y evidencias que puedan trasladar directamente a su actividad.

La finalidad es que el aprendizaje tenga una traducción tangible: mejorar un proceso, resolver un problema, ahorrar tiempo, aumentar la productividad o encontrar nuevas formas de aportar valor.

En otras palabras, el objetivo no es salir de REFACTIKA sabiendo utilizar más herramientas de IA, sino sabiendo hacer más y mejor el propio trabajo con ayuda de la inteligencia artificial.

La propuesta incorpora además un componente de orientación y acompañamiento. Antes de lanzarse a aprender, el profesional puede identificar su punto de partida, sus necesidades y aquellos ámbitos de su actividad en los que la IA puede tener un mayor impacto.

A partir de ese diagnóstico, REFACTIKA plantea un itinerario adaptado a los objetivos profesionales de cada participante. El modelo sigue una secuencia que va más allá de la formación tradicional: diagnosticar, aprender, aplicar, producir resultados y demostrar las capacidades adquiridas.

La intención es que lo aprendido no termine al cerrar el último módulo, sino que se traduzca en cambios concretos en la forma de trabajar.

Del diploma a demostrar lo que se sabe hacer

Otro de los elementos diferenciales de REFACTIKA es la apuesta por las credenciales digitales verificables, emitidas sobre la infraestructura Europass de la Unión Europea y vinculadas a competencias y niveles definidos.

De este modo, el resultado de la formación no se limita a un diploma. El profesional puede generar evidencias, recursos y resultados que permitan acreditar de forma verificable qué sabe hacer y cómo es capaz de aplicar la inteligencia artificial en su puesto de trabajo.

La apuesta responde a un mercado laboral en el que cada vez cobra más importancia no solo lo que una persona ha estudiado, sino lo que es capaz de demostrar que sabe hacer.

El lanzamiento de REFACTIKA se produce en un contexto de rápida expansión de la inteligencia artificial en el tejido empresarial. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) incluidos por Grupo Aspasia en su presentación, el 21,1% de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, 8,7 puntos más que un año antes.

La evolución también comienza a reflejarse en las ofertas de empleo. Un análisis de Randstad sobre más de 35,8 millones de ofertas señala que el peso de las vacantes relacionadas con inteligencia artificial en España pasó del 0,03% en 2021 al 0,27% en el primer trimestre de 2026, multiplicándose por nueve en cinco años.

La tendencia afecta ya a perfiles que tradicionalmente no estaban vinculados a la tecnología. Marketing, ventas, gestión, administración o dirección son solo algunos de los ámbitos en los que la IA está empezando a modificar tareas, procesos y competencias.