Antonio Velasco se define como "titiritero, comediante, farandulero y actor". Un actor salmantino, de procedencia bejarana, formado en interpretación en Guindalera Escena Abierta con el maestro de actores Juan Pastor. Desarrolla su formación con profesores de la talla de José Carlos Plaza, Fernando Urdiales, Will Keen, Ana Zamora, Vicente Fuentes, Féliz Sabroso, Ana Vázquez de Castro, Andrés del Bosque, Jesús Esperanza, Chelo Cortés, Lidia Otón… Además es Licenciado en Filología Hispánica por la USAL (Universidad de Salamanca) y tiene un Master de Gestión Cultural especializado en Teatro, Música y Danza (Universidad Complutense de Madrid).



Trabaja en el ámbito teatral ('La larga cena de navidad', 'Escriba su nombre aquí',…) con su compañía Teatro de Poniente ('¿Hacia dónde vuelan las moscas', 'La Loca Historia de la literatura', 'El último vuelo de Saint- Exupéry', 'Secundario', 'El Quijote la historia secreta'). Ha realizado cine ('Me amarás sobre todas las cosas', 'El vals de los sonámbulos', 'Claret', ...) y televisión ('Amar en tiempos revueltos', 'Gran reserva',…). Explica a El Español de Castilla y León que siempre lo hace con la máxima de que "el trabajo, el esfuerzo y un continuo aprendizaje son los referentes que debe seguir todo profesional". Este principio le ha llevado a estar propuesto a dos Premios Max -con su compañía y como autor- y también candidato a los Premios Goya por 'Claret'.

 P.- Antonio, parece que comenzamos a salir del túnel.

R.- Sí, parece que vemos la luz después de un año complicado para todos. En todos los sectores estamos viendo la luz. Estamos saliendo adelante, y creo que ahora mismo es el momento de tener fe y de ser positivo con el vaso medio lleno, y empezar a trabajar y a pensar en lo que está por delante, en la reconstrucción.

P.- ¿La cultura es segura?

R.- La cultura es un espacio seguro, sin duda alguna. No sólo es segura, sino que es un espacio de encuentro, de crecimiento y de reconciliación.

P.- ¿Han llegado muchas ayudas durante todo este tiempo de pandemia?

R.- Muchas ayudas tampoco, no sería cierto decir que no ha habido ayudas por parte de las administraciones, tanto a nivel nacional, regional o local. En Salamanca ha habido ayudas hacia el sector. Ahora, que hayan sido suficientes o no, es otro debate.

La cultura es un espacio seguro, sin duda alguna. No sólo es segura, sino que es un espacio de encuentro, de crecimiento y de reconciliación

P.- ¿Qué es Teatro de Poniente?

R.- Teatro de Poniente es una compañía que nace en 2013 en Madrid. Yo soy de Salamanca, pero me fui a Madrid a estudiar Arte Dramático. Allí me hago profesional y hago televisión y cine. Y en el 2019 decidimos apostar por Salamanca. 

P.- ¿A qué se refiere apostar por Salamanca?

R.- Decidimos volver a Salamanca y traer la productora a esta ciudad para crecer desde aquí, para atraer compañías profesionales a nuestros municipios y desmitificar el teatro de provincias y verlo crecer. Desde aquí se puede crear teatro para toda España, para giras nacionales. Teatro de Poniente es una compañía que trabaja en una línea muy clara como es la fantasía y la imaginación para todos los públicos. Es una compañía que apuesta por textos propios. Es un equipo de trabajo muy comprometido con el teatro y con lo que ello supone.

P.- Su obra 'La loca historia de la literatura' es una candidata a los Premios Max 2021 como mejor obra infantil, juvenil y familiar.

R.- Sí, ha sido una sorpresa y una alegría porque es un público muy difícil, en una categoría donde entra todo. Digamos que es una categoría distinta del teatro infantil. Nosotros nos dedicamos sobre todo al público juvenil y familiar, que es el público secuestrado, como digo yo, porque son quienes van al teatro solamente cuando les lleva el instituto. Y 'La loca historia de la literatura' es una apuesta para que estos jóvenes descubran que la literatura no tiene por qué ser aburrida, sino que puede ser divertida. Es una forma de llevarlos al teatro por primera vez y que quieran volver. Es cuidar a ese espectador del futuro para que diga esto es divertido, y poco a poco vayan descubriendo el mundo del teatro. 

P.- ¿Tiene espacio el teatro infantil y juvenil?

R.- Sí tiene espacio, y es necesario porque es el público del futuro. Hablamos de un público de teatro para niños, porque hay que diferenciar. Teatro infantil es el hecho por niños y el teatro para niños es el que los profesionales hacemos para niños. Hay un espacio y mucha gente trabajando. Sin embargo, en el marco de gente joven hay bastante por trabajar, y creo que es el espectador del futuro al que tenemos que animar. Enseñarles que el teatro es un espacio donde pueden emocionarse, donde pueden sentir, donde pueden conocer, donde se pueden reír, donde pueden reflexionar sobre ellos mismos, igual que pueden reflexionar en un libro o en una película, o en un canal de YouTube.

P.- No es menos cierto que son muchas satisfacciones las que ha recibido con esta obra.

R.- Muchas satisfacciones, porque 'La loca historia de la literatura' ha ganado cinco premios. Y las dos candidaturas a los Premios Max 2021 es un broche maravilloso a un trabajo muy duro, hecho desde cero, desde la oficina todos los días, desde un equipo que está formado por mucha gente, un equipo pequeño que hacemos todo: conducimos, montamos, actuamos, desmontamos. Un equipo formado por gente de Salamanca, también un equipo que trabaja junto para crecer a nivel nacional y llevar el teatro local y regional a todos los rincones de España. Hemos hecho giras por Cantabria, por Andalucía, con mucho orgullo de que esté gustando la obra.

P.- Después tenemos la otra versión del teatro, como es 'El Quijote, la historia secreta'.

R.- 'El Quijote, la historia secreta' se estrenó en el Festival Clásico de Olmedo con muy buena aceptación y es una revisión del Quijote local. Como sabes, en la primera versión de 'El Quijote' el primer municipio que aparece es Béjar asociada al Duque de Béjar. Entonces nos planteamos cómo recibió ese aristócrata ese tocho que era 'El Quijote'. Cómo pidió a su secretario personal que le hiciera un resumen para ser representado por dos actores. A partir de ese juego desaparecían los mismos. Tanto Fernando de Retes como yo lo que hacemos es un gran juego: jugamos a representar 'El Quijote'.

P.- ¿Quién es Antonio Velasco?

R.- Antonio Velasco es un salmantino de ascendencia bejarana, que siempre soñó y supo desde pequeño que quería ser actor. De hecho, mi abuela Julia de Béjar decía "este niño nos ha salido cómico" porque debía dar la chapa ya desde desde bien pequeño, y en ello he estado. Me he formado como profesional. He intentado formarme con los mejores profesionales en Madrid, donde me fui porque en Salamanca encontré que había un techo, y para ser profesional tienes que ser el mejor y formarte con los mejores. Estuve muchos años en Madrid donde hice televisión, cine y mucho teatro. Y luego surgió Teatro de Poniente en mi vida, con mi compañera Iratxe Jiménez, que es productora, distribuidora de la compañía y ahora el centro de todo.



P.- Por cierto, Antonio Velasco también es candidato a los Premios Max 2021 como a mejor autor.

R.- Eso sí que ha sido una sorpresa, porque con la obra juvenil había posibilidades al ser una obra que ha funcionado. Pero como mejor autor ha sido una sorpresa maravillosa. Primero, por los otros candidatos que están como Álvaro Tato, Alfredo Sanzol, Juan Mayorga, Juan José Millás y, de repente, encontrar tu nombre junto a María Velasco y entre todos ellos. Es una cosa personal. Es un gusto, un premio al trabajo bien realizado. Y, por otro lado, que hayan decidido que el autor de una obra familiar deba estar entre los mejores autores, desterrando así mitos del teatro familiar, infantil y juvenil, como un teatro menor. Es un gusto también que hayan valorado la escritura y la dramaturgia de un teatro juvenil como digna de estar en la candidatura.

P.- ¿Cómo está el sector del teatro en Salamanca?

R.- Es un buen momento. Hace mucho que no recordaba un momento tan bueno como está ahora mismo. Ha ocurrido algo muy importante, que es la comunicación. Una cosa que no existía en Salamanca, entre las compañías de teatro. Por primera vez nos hemos sentado y nos hemos dicho, ¿cómo estáis? ¿qué necesitamos? ¿qué necesitáis? Somos compañías muy distintas, unas más pequeñas, otras más grandes, unas con mayor proyección o con más número de trabajadores, otras con menos. Pero hay algo que nos une a todas, el trabajo en Salamanca. Por parte del Ayuntamiento de Salamanca siempre hemos tenido las puertas abiertas para la negociación. Tanto desde la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, como de la propia María Victoria Bermejo desde la Concejalía de Cultura, siempre se han sentado a hablar con nosotros. Han sacado adelante, por primera vez, una ayuda para la coproducción que este año se está viendo reflejada en estrenos de espectáculos producidos por el Ayuntamiento de Salamanca. Todavía queda mucho. Pero es verdad que se ha establecido un marco de diálogo con la administración local, que creo que puede ser muy positivo para todos.

Con el Ayuntamiento de Salamanca, las compañías locales siempre hemos tenido las puertas abiertas para la negociación, para un diálogo que puede ser muy positivo

P.- ¿Y en Castilla y León lo mismo, o han existido más problemas? 

R.- Castilla y León es otro mundo. Es más, somos nueve provincias y es la situación en una época complicada, a muchos niveles económicos. Es verdad que desde Artesa, que es la Asociación de Empresas de Artes Escénicas de Castilla y León, se trabaja muy duro para que las compañías tengamos un marco de trabajo lo más perfecto para que podamos desarrollar nuestra actividad. Está siendo muy complicado a nivel económico, nos estamos enfrentando a una crisis como nunca antes habíamos visto. Continuamente estamos descubriéndonos y encontrando y buscando herramientas para salir adelante. También pasa un poco lo de Salamanca a nivel mucho más grande. Hay compañías de todo tipo y condición, desde Nao d'Amores en Segovia, que es una compañía de primer nivel internacional, hasta compañías de una sola persona, un payaso que pueda ser de Valladolid o el mismo Jaime Santos de La Chana de solo una persona. Al existir todo tipo de compañías hay que encontrar un marco de trabajo que nos guíe y nos acoja a todas. Por eso es complicado. 

P.- ¿La administración de Castilla León cumple con el sector?

R.- Yo creo que sí tiene intención de cumplir con el sector. No creo que haya una administración que quiera ahogar a su cultura, pero creo que hacen falta marcos de escucha, mesas de diálogo, mesas sectoriales. Una cosa que en Castilla y León no existe, y que creo que podría ser muy útil, sería una mesa sectorial donde tuvieran voz los técnicos, las asociaciones profesionales, donde tuviera voz la administración, porque a veces no escuchamos lo que la administración nos tiene que decir. Por eso creo que una mesa sectorial sería estupenda como un lugar de encuentro óptimo para que pudiéramos desarrollar y llegar a puntos de encuentro, que al final creo que es lo que queremos. Desde la Administración se busca que la cultura de Castilla y León sea de primer nivel nacional e internacional. No lo pongo en duda, pero también para que eso ocurra y que Castilla y León tenga compañías de primer nivel, hay que hacer esfuerzos para llegar a esa línea y sacar un poco de la precariedad en la que nos estamos moviendo estos últimos años. También hacer ver a la Administración, ya no a la Junta, sino a los programadores de los teatros de Castilla y León, que en esta región hay cosas de calidad que se pueden llevar con orgullo cuando vamos fuera, porque hay compañías que trabajamos más fuera de la Comunidad, y somos unos artistas más reconocidos fuera de nuestra tierra que en la propia Comunidad.

P.- ¿A estas alturas del año aún queda tiempo para la recuperación?

 R.- Sí, claro que queda tiempo. Hay que tener fe. Hay que alabar, por ejemplo, a la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo que ya el año pasado se mantuvo contra viento y marea. Y este año vuelve a estar con más propuestas que nunca. Hay que agradecerles a los pequeños ayuntamientos que hayan seguido apostando y buscando fechas para que la cultura no parara en cierto modo, y pudiéramos seguir trabajando, aún con un 30 por ciento de aforo en el que hemos llegado a estar. Creo que estamos en un momento donde las administraciones tienen que seguir apostando por la cultura y los profesionales de la cultura tenemos que seguir readaptándonos a esta nueva realidad.

Estamos en un momento donde las administraciones tienen que seguir apostando por la cultura y los profesionales tenemos que seguir readaptándonos a la nueva realidad

P.- Qué buena acogida ha tenido 'El manuscrito de Indias'.

R.- Muy buena. Ha sido una alegría. Es un proyecto muy ambicioso, donde yo estoy solo en escena. Soy el autor y lo dirijo. O sea, es muy personal y es un viaje de un castellano del siglo XVI, nacido en Cabeza de Framontanos, un pequeño pueblo de Salamanca, anejo de Villarino de los Aires. Imagínate un cómico de Cabeza de Framontanos, porque a mí me gusta introducir cosas de vez en cuando de mi vida. Siempre en los textos meto ficción y realidad. Nunca sabes dónde está la línea de lo que cuento que es verdad.

El caso de Cabeza de Framontanos es curioso. Un tío mío, Julio Velasco, estuvo de médico en este pueblo hace muchos años, y de niño íbamos a verle. Yo me quedé con Cabeza de Framontanos en la memoria que tienes de niño. Y siempre dije, habrá lugar más lejos en el mundo que Cabeza de Framontanos. Entonces pensé en ese lugar de la Castilla profunda, qué pasaría si un cómico en el siglo XVI, por casualidades de la vida, llegara al Nuevo Mundo. Cuando hablamos del descubrimiento de América y del Nuevo Mundo, hablamos de Hernán Cortés, de Vázquez Coronado, de Ponce de León, pero ¿y los que van con ellos? A mí me ha interesado mucho en mi dramaturgia o mis historias, los que aparecen al fondo de la foto o al fondo de los cuadros. ¿Y quién es este último que aparece que sólo se le ve a él? A lo mejor es uno de Cabeza de Framontanos que llegó al Nuevo Mundo. Y cómo este tipo vio aquella selva, El Dorado, aquel lugar donde había todos los tesoros del mundo. Sí, hay una aventura. Es un viaje de descubrimiento en el que al final lo que quiero contar es vivir ese momento.

P.- Antonio, ¿merece la pena tanto esfuerzo?

R.- Merece la pena. Lo acabo de decir sin querer, te he adelantado ya, hay que vivir el momento. Esta es una profesión totalmente vocacional. Quien no lo sabe, quien no conoce esta profesión, no lo puede entender. ¿Cómo echamos tantas horas? ¿Cómo viajamos tanto? ¿Cómo ponemos tanto nuestro en el asador? Es muy vocacional. Merece la pena porque a cambio recibimos muchísimo cariño. Contamos historias. Emocionamos a la gente. No sé. Es que es muy vocacional. Lo llevas. Hay que llevarlo adentro.

R.- Finalmente, también candidato a los Goya por 'Claret'.

R.- Sí, otra maravilla. Vaya año. La verdad es que llevo una racha estupenda y creo que hay un factor suerte, pero también hay un factor trabajo. Es decir, yo siempre he sido de la idea de que el talento por sí mismo no vale, conozco a gente con muchísimo talento que no está haciendo nada. Y conozco a gente sin tanto talento, que está trabajando muchísimo, porque creo, y no tengo ninguna duda, que el trabajo, la perseverancia y el reinventarse, el readaptarse, es la única forma de salir adelante. Todos estos premios son sólo premios. Quiero decir, son sólo pequeños reconocimientos, pero que no dan de comer, que yo me sigo levantando a las seis y media todas las mañanas para darle vueltas a qué escribir nuevo, a dónde enviar la información, y a seguir en el camino. Como decía Kavafis, "lo importante no es llegar a Ítaca. Lo importante es disfrutar del viaje".