Roma

Si hay un momento en el que millones de italianos están pegados al televisor, todos los años, ése es el Festival de Sanremo. La primera semana de febrero, los transalpinos, desde hace décadas, tienen una cita casi ineludible en la que disfrutar de un espectáculo más que célebre para la música y la televisión del país con forma de bota. La televisión pública italiana, la RAI, dentro de dos semanas, como cada año, volverá a monopolizar las audiencias televisivas del país; donde incluso las cadenas privadas de alguna manera siempre adaptan su programación ante el todopoderoso festival.

Mediaset Italia, sin embargo, en los últimos días ha decidido romper con una regla no escrita que la propia compañía audiovisual dirigida por Pier Silvio Berlusconi (hijo del ex presidente del Gobierno del país y conocido magnate, Silvio Berlusconi) había aplicado en las últimas dos décadas. Esta estrategia preveía una adaptación de su propia programación con el objetivo de no dañar las espectaculares audiencias de Sanremo y, de paso, no malgastar esfuerzos productivos en la semana del año con el máximo seguimiento de la radiotelevisión pública italiana. Ahora el cambio de rumbo es total: “Fin de la pax televisiva”, escribió irónicamente en los últimos días el célebre diario italiano Corriere della Sera. 

En una nota de Mediaset Italia recogida por periódicos transalpinos, se aprenden las motivaciones del cambio de estrategia por parte del imperio televisivo de la familia Berlusconi: “Las cadenas Mediaset continuarán su programación de forma habitual también durante la semana del Festival de Sanremo, el evento musical, social y televisivo más importante de Italia. Como editores consideramos un valor añadido ofrecer al público una alternativa visual y garantizar a los espectadores de Mediaset nuestros contenidos habituales sin interrupciones”.

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Y concluyen: “Lo podemos hacer porque, desde una óptica comercial, el recorrido positivo de los ingresos publicitarios de Mediaset durante el Mundial de Fútbol, por ejemplo, ha demostrado que en esta fase de mercado que los eventos en emisión en las cadenas competidoras inciden poco en las ganancias publicitarias vinculadas a nuestra programación”. 

El Festival de Sanremo, formalmente, es conocido como el Festival de la Canción Italiana. Así pues, oficialmente, es un concurso musical. Sin embargo, en la cultura transalpina, a pie de calle y en los medios de comunicación del país, es muchísimo más a nivel musical, televisivo, artístico y social. Lo demuestran las audiencias no sólo en las últimas décadas, sino sobre todo en los últimos años que a menudo superan el 50 por ciento como cuota de pantalla. Media Italia, de alguna u otra manera, disfruta o tiene conocimiento de lo que se cuece en las cinco noches que se celebran en el célebre Teatro Ariston de Sanremo, en la costa de Liguria. 

Cinco noches de música

Ana Mena en Sanremo.

El Festival de Sanremo se desarrolla en cinco veladas en las que cantantes conocidos (al gran público o a un público más especializado) y emergentes concursan para que su canción sea la ganadora del festival en ambas categorías. Los artistas ya reconocidos siguen poniéndose a prueba junto al resto de los concursantes y los emergentes concursan para buscar su consagración popular, donde ganar el primer puesto les asigna el salto definitivo a la fama musical. Una fama que, a menudo, se traduce en un acceso directo a la categoría de los artistas conocidos de la siguiente edición del Festival de Sanremo. 

Muchos de los cantantes italianos conocidos a nivel internacional, del pasado o del presente, proceden de Sanremo y, a menudo, vuelven como concursantes o incluso como invitados especiales: Domenico Modugno, Al Bano y Romina Power, Ricchi e Poveri, Eros Ramazzotti, Laura Pausini, Andrea Bocelli, Marco Mengoni, Il Volo, Mahmood y Maneskin, entre otros. El influyente director artístico del concurso, responsable de la organización y de la selección de las canciones, suele ser uno de los presentadores más prestigiosos del país.

¿Por qué media Italia sigue el Festival de Sanremo? “Porque Sanremo es Sanremo”, dirían los italianos. Porque Sanremo no es sólo música, aunque sea la gran protagonista. Porque preserva esa emoción propia de unos Oscar, pero durante toda una semana; en la que los transalpinos saben que la mitad del país ve Sanremo y la otra mitad preguntará qué ha pasado en Sanremo. Porque el ganador, desde hace unos años, participa en Eurovisión. Porque los más mayores recordarán las ediciones que vivieron y los más jóvenes permanecen a la espera de los ídolos que están marcando su juventud.

Pero Sanremo es también comedia, polémica, moda, sátira y política. Buen gusto y, a veces, también mal gusto. A la vez que la sociedad del país se transforma, Sanremo e Italia se reflejan mutuamente y, cada año, se miran al espejo. Perché Sanremo è Sanremo.