En esta edición de Supervivientes, para bien y para mal, Olga Moreno ha sido protagonista. Durante su estancia en Honduras, la mujer de Antonio David Flores se ha convertido en la enemiga pública de todos los que secundan a Rocío Carrasco y en la musa de aquellos que optan por defender al ex guardia civil. Y para sobrevivir a este periplo por los Cayos Cochinos y conseguir alzarse con el maletín ha tenido una aliada fundamental: Marta López.

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La exconcursante de Gran Hermano coincidió con Olga en el programa y ambas construyeron un vínculo que, de cara al público, es inquebrantable. Esta amistad provocó que López se convirtiera en una de sus defensoras acérrimas en diversos espacios de la cadena como Supervivientes, Sálvame o Ya es mediodía. Sin embargo, el papel de la otrora novia de Alfonso Merlos está inmerso en profundas contradicciones que ponen en duda sus habilidades como colaboradora y dejan entrever las costuras de una estrategia muy mal planteada

El triste papel de Marta López en 'Supervivientes'

El paso de Marta López por Supervivientes fue muy breve y quizá hasta prescindible. La tertuliana aterrizó en Honduras como parte de un casting de saldo con personajes de bastante menor relevancia mediática que los vistos en ediciones anteriores. Su mayor reclamo era coincidir con Alexia Rivas, la joven que fue pillada con su exnovio Alfonso Merlos dando lugar al “Merlos Place”, o lo que es lo mismo, reavivar culebrón televisivo que entretuvo a España durante buena parte del confinamiento. 

Aunque Marta y Alexia tuvieron una bronca en la preconvivencia, los ánimos se calmaron cuando la colaboradora fue enviada a la isla y la periodista al barco encallado. Esto hizo que su enemistad se apagase y que López tuviese que buscar recursos para seguir siendo relevante. Así, arrimó su ascua a Olga Moreno, discutió con Melyssa Pinto y protagonizó algunos momentos que sirvieron para generar vídeos. 

No obstante, su afán por acaparar el foco de forma forzada y el rechazo del público provocaron que se convirtiese en la segunda expulsada de esta edición, después de Antonio Canales. A pesar de este golpe inicial y ya en España, Marta López consiguió el protagonismo que tanto ansiaba. 

Marta López, la “abogada” de los Flores

Desde su eliminación, Marta López se erigió como una de las defensoras de Olga Moreno. Esta posición ha ocasionado que las opiniones que vierte en los programas generen una continua controversia que, al parecer, se alargará mientras su relación con la pareja de Antonio David siga viva. 

Por otro lado, apoyar abiertamente a Olga también ha despertado recelos entre algunos compañeros de Sálvame. El enfado más notorio ha sido el de Belén Rodríguez, que siempre se ha posicionado a favor de Rocío Carrasco. La experta en realities no entiende por qué Marta, amiga suya desde hace más de veinte años, decidió darle la espalda tras salir de Supervivientes y no intervenir ante los vetos y ataques de Rocío Flores que pusieron en peligro su puesto de trabajo. 

Toda esta situación ha provocado que el público rebautice a Marta López como Marta Flores, ya que la colaboradora del programa vespertino de Telecinco también ha conseguido mimetizarse con el entorno de su nueva amiga. La tertuliana de Ya es mediodía no ha dudado en mostrar su amistad con Rocío Flores y en ejercer de “abogada” de la familia en los platós aun cuando sus discursos parecen escritos por el mismísimo Antonio David. Lo que la ex gran hermana nunca asumirá es que su postura cerril, parcial y plagada de argumentos inconsistentes deja ver su escasa valía profesional. 

La rentabilidad de defender a Olga Moreno

Sin embargo, la defensa acérrima de Marta López a Olga Moreno ha sido -y es- muy ventajosa para ella. En términos televisivos, le ha permitido adquirir un inusitado protagonismo que nada tiene que ver con su mediocre papel en Supervivientes. Esto se traduce en una notoria presencia en platós, ya que la postura de ex gran hermana en este asunto es impopular y, a su vez, sinónimo de conflicto asegurado con otros compañeros. 

Toda esta visibilidad, acrecentada por el eco mediático que provocan sus intervenciones, también tiene muchos beneficios económicos para ella. Dejando de lado su sueldo como colaboradora, que no es baladí, Instagram también es una rentable fuente de ingresos para Marta López. A través de esta red social, realiza continuas colaboraciones con marcas de ropa low-cost luciendo sus prendas en plató y compartiendo fotografías de sus looks.

Marta López: depredar al débil para seguir cobrando

Además, la ex gran hermana también ha aparecido recientemente en la revista Lecturas dando una exclusiva. Y es curioso porque la declaración elegida por el citado medio para destacar en portada sirve como perfecto ejemplo de la inconsistencia de las opiniones de Marta: "Olga Moreno es mi amiga, pero si Antonio David Flores ha sido un cerdo, que vaya a la cárcel". 

Es decir, López asume que es plenamente consciente de todo el daño que el ex guardia civil habría causado a Rocío Carrasco, pero prefiere hacer oídos sordos y seguir brindando su amistad al mayor apoyo de un presunto maltratador porque le resulta muy beneficioso económicamente. Y en lo que quizás ella no ha caído o ha preferido no caer, más allá de su falta de ética y escrúpulos, es que hacer esto evidencia que carece de cualquier tipo de capacidad de análisis o reflexión, algo fundamental para cualquier colaborador de televisión.  

A pesar de todo, es muy probable que la exconcursante de Gran Hermano siga mucho tiempo en televisión. No será gracias a su elocuencia, a su telegenia o a su conocimiento del mundo del corazón, sino a su ladina habilidad para aferrarse a las opiniones que le dan más protagonismo y dinero, aunque eso conlleve traicionar a los suyos como ha sucedido con Belén Rodríguez. Y cuando el conflicto entre Rocío Carrasco y Antonio David acabe, Marta López volverá a convertirse en una rémora en búsqueda de un tiburón que huela la sangre, aunque ello conlleve alimentarse de los restos de una vieja amistad o de una mujer vulnerable.