Blas Cantó está a punto de vivir el momento que lleva esperando dos años. El representante de España en el Festival de Eurovisión vio truncado su sueño el pasado 2020, cuando la pandemia impidió que su Universo llegara a materializarse. Pero TVE volvió a confiar en él para esta edición y los espectadores decidieron que sea la balada Voy a quedarme la que el murciano defienda en Róterdam este sábado 22 de mayo.

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El tema, un homenaje a su abuela fallecida el pasado diciembre, será interpretado por el artista sobre el imponente escenario del Ahoy. Blas estará solo ante una inmensidad creada con las pantallas LED, la iluminación y el elemento escénico más grande de la historia del Festival: una luna gigante que no ha parado de generar comentarios desde que se vio el primer ensayo de España el pasado 13 de mayo.

La sensación generalizada tras la primera toma de contacto con el escenario se podía resumir en una palabra: decepción. Buena parte de los eurofans españoles y de la prensa no entendían el concepto y, una vez más, TVE se situó en el centro de todas las críticas. Sin embargo, el abanderado español se muestra satisfecho con el trabajo realizado hasta el momento y con su experiencia en Países Bajos: "Estoy contento y feliz, creo que no hay nada que me haya decepcionado, es todo como un sueño hecho realidad", comenta en conversación con BLUPER.

Blas Cantó asegura que su actuación es la despedida que no pudo tener con su abuela.

A diferencia de lo sucedido con representantes anteriores, que aseguraron no haber tenido capacidad de decisión sobre sus propuestas, Blas reivindica su responsabilidad sobre todo lo que se verá en Róterdam: "Hay una propuesta por parte del escenógrafo a la que yo digo que sí porque me sentía en el cielo", confiesa.

En cada palabra de Blas queda patente que, independientemente de cómo Europa reciba su propuesta, se siente identificado con lo que va a mostrar. Él mismo revela que sólo habría cambiado un aspecto de su actuación: "Solo cambiaría tener a los artistas del coro cerca de mí, pero entiendo que se me tiene que ver a mí en esa inmensidad, teniendo esa conversación a solas con el amor de mi vida".

Mucho se ha hablado estos días sobre otras de las puestas en escena diseñadas por el autor de la de España, Marvin Dietmann. La elegante actuación de Bulgaria, una de las favoritas para ganar, también rinde homenaje a un familiar, en este caso al padre de la artista, que sufre ELA. Victoria, la representante búlgara, acaricia con amor una foto de su progenitor en uno de los momentos más emotivos del número. ¿Podía España haber hecho algo parecido? Blas tiene clara su postura: "No todo puede ser lo mismo.  Hubiera sido duro para mí tener una foto, el equipo que está a mi alrededor sabe que por salud mental no podría hacerlo".

Y es que, si algo queda claro de la conversación con el representante español, es que su objetivo en Eurovisión 2021 no es contentar a nadie. "Ha sido un año terrible para mí, hay momentos en los que piensas 'tal vez este no es el lugar, tal vez mi vida se ha acabado', pero hay que ser fuerte. Cuando estoy en el escenario siento que puedo conectar y conversar y tener el último adiós que no tuve", confiesa emocionado.

El artista afirma que le sería imposible cantar con una foto de su abuela.

El cantante define su actuación como un "mensaje de esperanza que va a unir a millones de corazones". "Eurovisión es mucho más que que todos hagamos lo mismo, porque no existiría la diversidad. Hay historias que contar y yo estoy contando mi realidad, no puedo cambiarla", sentencia. 

Por si no quedara lo suficientemente claro su mensaje, Blas Cantó se desmarca de algunos de sus predecesores, exculpa a TVE de toda responsabilidad y alaba el trabajo de la cadena: "Cuando vas conociendo a la gente vas entendiendo el porqué de muchas cosas. Eurovisión no solo es un día para ellos, es todo el año. Ya están pensando en el siguiente candidato".

"Yo seguiría mejorando cosas y cambiando todo si me das un año más", comenta, pero asegura que en este largo camino no ha habido confictos entre él y la Corporación. "Sólo ha habido discusiones para llegar a un punto en común, porque estamos en el mismo barco". Un barco cargado de música, diversidad y emociones en el que se subirá toda Europa este sábado para disfrutar, dos años después, de una nueva edición del Festival de Eurovisión.