La tercera entrega de la actual temporada de Maestros de la costura comenzó con la cantante Alaska como invitada, y junto a ella, Joshua, ganador de la edición anterior. Ambos estarían presentes en un reto en el que los aprendices tendrían que confeccionar un traje de látex, un material que no se cose sino que se pega.

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Fue una prueba muy difícil, en la que muchos concursantes tuvieron una mala elección del tejido al no saber distinguir el látex del resto de propuestas. Palomo Spain salió a confeccionar con el resto de participantes, y sudó la gota gorda para hacer una camisa roja que terminó llevando Joshua. “No hago una prueba más” se quejaba el juez. “Esto no es para mí. Yo hoy no riño a nadie, lo digo ya”, admitía Palomo.

El que sí que riñó fue Lorenzo Caprile, que tuvo un sonoro desencuentro con el extremeño Gabriel, que trabajaba con un látex de color celeste. Y es que el aprendiz utilizó la tijera, cuando debían cortar con un rodillo, y no había quitado el aire a la prenda. “Lo has destrozado”, dijo Caprile al pasar por su mesa. “Hago lo que puedo”, se justificó el concursante, que decía que todavía lo tenía que terminar. “Esto para ti es terminar” dijo Lorenzo, tomando unas cadenas con las que pretendía decorar la prenda.

“Gabriel, ahora en serio, tú crees que puedes entregar así esto” insistía el juez y presentador de Maestros de la costura. “Es lo que puedo hacer en 90 minutos, Caprile”, decía con tranquilidad Gabriel. Una respuesta que hizo estallar a su interlocutor.

¡No, que sale el Caprile que nadie quiere ver! ¡Como volváis a hacer una observación de los tiempos os vais todos a eliminación! Si os decimos que se puede hacer una prueba en 90 minutos es porque se puede hacer en 90 minutos. Y os hemos dado 100” gritó Caprile a todos los aprendices. Volviendo a Gabriel, añadió: “Esto no se puede permitir, ni en un trabajo de prescolar, todo sucio, los manchones de pegamento, los aires, es una auténtica chapuza. Estoy harto de verte hacer chapuzas, y más alto y claro no lo puedo decir”.

A la hora de juzgar las prendas de la primera prueba Gabriel quedó en lo más bajo, y no solo eso: recibió un mandil negro que le llevaba directamente a la prueba de expulsión. “No pienso llegar hasta el final, no pienso ser ganador porque aquí hay un nivel impresionante. Venía a divertirme, cosa que no está sucediendo. Visto lo visto, creo que desde el sofá de mi casa lo veo con más tranquilidad”, decía Gabriel a cámara, pareciendo que tiraba la toalla. La mejor valorada de esa primera prueba fue Ana.

Tras una prueba de exteriores, en la que tuvieron que confeccionar un traje con corcho, llegó la prueba de eliminación, en la que debían confeccionar un traje para las modelos que acudieron al taller. Y ahí cambiaron las tornas.

A la hora de valorar a Gabriel, Palomo Spain aplaudió su trabajo. “Es un orgullo comprobar cómo te vas enderezando, conformes ganas en humildad también lo haces en costura, es una buena prueba en 75 minutos”, le dijo al extremeño.

Los peor valorados fueron Javier y Ana, y fue esta última la que terminó abandonando el taller. “Siento decepción, pero alguien se tenía que ir... cuidadme a Yelimar”, dijo antes de salir para siempre, añadiendo que esta aventura le ha servido para llenarse de “ganas e ilusión”.