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La España y la América del Pensamiento Liso

Pedro Sánchez en Davos.

Pedro Sánchez en Davos.

Te ofrezco,lector,una rosa lisológica. En Google, la palabra lisologismo nos remite a la Fundación Gustavo Bueno: Lisologismos (tesela nº 111. Oviedo, 6 de junio de 2012): “Figura patológica de la conceptualización”. Patología que pretende anegar la especie en el género. Un ejemplo: “Te voy a regalar un libro. No, no me lo regales porque ya tengo uno” Esta anegación, en el género libro, del resto de libros distintos, es muy frecuente en el discurso igualitario polític o(lisopolítico). En España ya es institución, ministerio. 

El lisologismo detesta la morfología. Entre todos los presidentes españoles, el más trastornado por el aroma lisológico fue y es José Luis Rodríguez Zapatero. Une las civilizaciones más variopintas sin despeinarse. Zapatero es el modelo de una mente lisa irremediable. El amigo de Maduro, igual que este, no piensa, plancha. 

La ONU también es un vivero de patologías conceptuales. La Agenda 2030, con su repertorio de los derechos humanos, es todo un evangelio lisológico. En consecuencia, la defensa de los derechos humanos puede ser presidida por un tirano, porque nadie sabe qué es la humanidad. La humanidad no es un concepto general, es lisológico o ¿acaso alguien puede mostrarnos dónde está la humanidad? ¿Quién la ve? Nadie, salvo Zapatero.

En España, hay muchos constitucionalistas defensores de la Agenda 2030. Incluso la han prendido en el ojal de la solapa como el clavel de la Violetera. 

La derecha siempre fue muy metafísica y conservadora por tradición. Pero de ser conservadora transcendental ha pasado a conservarse en una especie de cerco pragmático con gran pérdida de doctrina. Como el individuo de Hayek, en La Constitución de la Libertad, vaga la derecha en la indefinición. ¿Qué es un individuo?, ¿Comparable a un átomo o a una mónada? ¡Cuánta solemnidad lisológica en el pensamiento liberal! Los economistas no suelen pensar en términos ontológicos. Precisamente donde campea a sus anchas la idea genuina de individuo con su mano invisible. Figura repudiada por el marxismo reductor. El individualismo padece superavit ideológico cuando se le concibe fuera de la dialéctica propiedad-libertad-Estado. Dialéctica que solo es posible rastrearla a partir de Solón. No antes.

Peor le va a la izquierda “progre”. Por ejemplo, a los comunistas iberoamericanos y españoles. No son “progres”. ¿Alguien sabe qué son? Su indefinición les ha llevado a abrazar la mística lisológica de La Agenda 2030. La plancha globalista les ha alisado el sinuoso cerebro y con él pretenden el poder para planchar al pueblo. Para combatir tan salvaje planchado, el poeta aboga por crear un IPCL, Instituto contra la Patología Conceptual del Lisologismo. 

Dedico este poema a la España lisológica, idealista, anacrónica y devota de  los ídolos de Davos. A los apóstoles de la anegación de las especies por el genero. A los financieros del Nuevo Orden Mundial bio-obligatorio. A la dulzura de la CFR de los EEUU por ilusionar a tantos corazones de gobiernos occidentales. Y también a Rusia, la gélida y bella Rusia, también a los ojos claros de sus mujeres, para que nunca sea alisada por el impávido pensamiento plancha.

LA RUTA DEL PENSAMIENTO PLANCHA

¿Cómo vivir para que nuestra vida
no se sienta tan extraña y la muerte
jamás sus fueros imponga, no acierte
por sorpresa a tomarnos la medida?

La medida nos tomó y la imprudencia
de nuevo resultó tan homicida,
que sólo de la manzana prohibida
aprendemos con cara consecuencia.

Consecuencia tan áspera, abrupta,
que en la ONU amañaron una Agenda
donde el sajón impone su Leyenda, 
su rosa lisológica, su ruta.

Ruta lisa de luterana plancha,
rodillo de Iberoamérica y  Europa.
En España otra vez roto y sin ropa,
cabalga Don Quijote de la Mancha.