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La Universidad Española y Florentino Pérez

El ministro de Universidades, Manuel Castells.

El ministro de Universidades, Manuel Castells.

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No salgo de mi sorpresa ante la última ocurrencia del ministro de Universidades, el comunista (con mansión en California o en España, y patrimonio desahogado, como los buenos comunistas) Manuel Castells: “Condenar a los alumnos por un suspenso es elitista, machaca a los de abajo y favorece a los de arriba”. La verdad es que ideas comunistas sí tienen los comunistas, lo que ocurre es que sus ideas no coinciden con la forma de vivir, hecho que se repite a lo largo de la historia en el país que sea ya que cumplen a rajatabla con la máxima de “vamos a acabar con la pobreza” pero lo que el inocente e ignorante ciudadano que les vota no se da cuenta de que se refieren a “su” pobreza y no a la de los ciudadanos.

El Sr. ministro Castells dice que un suspenso machaca a los de abajo y favorece a los de arriba, en un intento claro de querer favorecer a los de abajo siguiendo su ideal comunista, totalmente trasnochado y antiguo, todos iguales, pero por abajo, no por arriba. Su colega la ministra de Educación, Isabel Celaá, también con un patrimonio inmobiliario importante y oculto en la declaración de Hacienda, ha ido más lejos y habla de suspensos en plural, cumpliendo la máxima socialista de que hay que ser generosos con los dineros de los demás, en este caso con los errores y problemas de los ciudadanos.

No es de extrañar que tan “brillante” idea provenga del autor de la penúltima ocurrencia: puede ser Rector de la Universidad cualquier profesor, sin tener que tener el grado máximo de la universidad, hasta ahora catedrático. Es decir, que un simple profesor ayudante podría ser Rector, si políticamente consigue los apoyos necesarios, hecho bastante fácil en la situación actual de la cada vez más degradada y desprestigiada universidad española, pública y privada.

Siempre he pensado que es una locura total que un plan de estudios o Ley de educación se la conozca o pase a la historia, por el nombre del ministro/a de turno. Por poner un ejemplo reciente, la Ley Wert (cuando gobernaba el PP) y la Ley Celaá (con el PSOE) ya que lo normal en un país serio e inteligente es tener una Ley de Educación conseguida por consenso entre todos los partidos políticos y por lo tanto sin ningún nombre propio.

La educación es lo más importante que tiene un país y que podemos transmitirles a nuestros hijos, según decían el filósofo y profesor español Antonio Escohotado y el político sudafricano Nelson Mandela y cualquier ciudadano no puede estar más de acuerdo con esta idea, menos al parecer los ministros respectivos de Educación que han pasado por los gobiernos de España.

Realmente de lo que debería hablar el ministro de Universidades de España es de la vergüenza actual de las universidades españolas, repetida por cierto, año tras año, que nunca está entre las 100 primeras universidades del mundo y es superada en el ranking mundial de universidades por la argentina Universidad de Buenos Aires (UBA) y por la brasileña Universidad de Sao Paulo (USP) mientras, eso sí, mantenemos sistemáticamente desde hace años, en el podio de los mejores equipos de fútbol del mundo a nuestros representantes del Real Madrid y Barcelona.

Yo siempre he dicho que lo que tenía que poder hacer la universidad madrileña, cualquiera de ellas, es, en vez de nombrar rector a cualquiera de sus profesores, nombrar Rector a Florentino Pérez. Éxito seguro ya que el presidente del Real Madrid, que ha demostrado con creces como se debe gestionar y dirigir una institución como el Real Madrid hasta llevarla al primer puesto de la clasificación desde hace muchos, muchos años, sería un magnífico Rector de cualquier universidad madrileña y conseguiría incluirlas en el top 100 de las universidades mundiales. Es otra locura desaprovechar a un Rector magnífico que además, lo tenemos en casa.