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¿Quiénes son los jefes de pista?

Casado y Abascal, en sus escaños durante el debate de moción de censura presentado por Vox.

Casado y Abascal, en sus escaños durante el debate de moción de censura presentado por Vox.

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El retraso en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado es cada vez más evidente ante un nuevo desacuerdo y enfrentamiento entre los mismos miembros del Gobierno, en este caso, están de por medio la ministra de Hacienda María Jesús Montero y el dirigente económico de Podemos, Nacho Álvarez. A estas alturas, un presiente del Gobierno maniatado y chantajeado por terroristas, independentistas y comunistas, es incapaz de presentar las cuentas del Estado ante Europa por tener todavía pendientes importantes asuntos como subida del IRPF, subida del IPREM, limitación del valor de los alquileres, etc.

Los socios comunistas del Gobierno forzarán al máximo el acuerdo para esquilmarnos todo lo posible a impuestos. Otro tanto ocurre con la renovación del Consejo General del Poder Judicial, donde de nuevo el problema del Gobierno son sus socios comunistas que quieren imponer un golpe de estado al Poder Judicial, al puro estilo de las dictaduras latinoamericanas.

Presupuestos y renovación del CGPJ son dos urgentes y altos asuntos de estado que están dejando en evidencia a España frente a Europa y ponen en peligro la llegada a nuestro país de los fondos europeos. Y, la única salida democrática, válida y digna para España y su proyección internacional es solucionar ambos problemas mediante un acuerdo parlamentario PSOE-PP. Desde instancias internacionales ya reconocen que España es una Estado fallido y, Sánchez sabe que su único salvavidas es el Partido Popular.

Ante esta nefasta gestión de la situación sanitaria, económica y social que vivimos, y la ofuscación intolerante del Gobierno ante la oposición, Sánchez necesitaba montar un circo mediático. Si renombramos la frase de Henry Louis Mencken “La democracia es el arte de manejar el circo desde la jaula de los simios”, se escenifica de forma precisa lo que hemos vivido estos dos días de moción de censura, al acorde marcado por Sánchez y Abascal. Todo perfectamente orquestado, incluso hasta el momento de su presentación, casi dos meses después desde su rimbombante anuncio. ¿Por qué precisamente ahora? Al principio de este artículo ha quedado expresado.

Abascal es el principal coligado de Sánchez frente a un enemigo común, un centro-derecha democrático de corte europeo, pragmático y reformista, que lamentablemente el Partido Popular hace tiempo que dejó de representar. Casado ha sabido plantar cara a ese populismo fascista ultraderechista representado por Vox, pero cuando se quiere partir de unas cuestiones vitales para la convivencia de nuestra sociedad civil en el marco de un desarrollo social y económico sostenible, se ha echado en falta esa misma vehemencia para marcar también distancia y posturas ante el populismo fascista ultraizquierdista que impregna a este Gobierno. El mensaje populista de respuestas sencillas a problemas complejos, de intolerancia acomplejada e insulto ante los que no piensan como ellos, debe tener una respuesta coherente y firme.

La moción de censura ha triunfado, han decapitado la cabeza del centro-derecha en nuestro país, la alternativa de centro-derecha en España se ha quedado huérfana, el Partido Popular se ha quedado colgado y descolocado. El fuselaje político de nuestro país necesita un nuevo partido que lidere el centro-derecha, no reformas ni refundaciones de un partido caducado que debe pasar el testigo y la antorcha a una sabia nueva. Hoy en el Congreso de los Diputados ha faltado la abstención, ha faltado un partido congruente de centro-derecha, que también sepa negarse a cualquier acuerdo con el PSOE mientras los comunistas estén el Gobierno.