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2019 te brinda trescientos sesenta y cinco días para cumplir tus objetivos

arrancando 2019

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La llegada del nuevo año siempre genera sentir la necesidad de enunciar nuevos objetivos y en esta ocasión quisiera proponerte dar un paso más allá tratando de identificar, en positivo, el para que quieres hacer determinada cosa.

Por ejemplo, utilizando el tantas veces enunciado “ir al gimnasio” se trataría de concretar lo que pretendes conseguir con ese hábito, porque el simple hecho de acudir a esas instalaciones no supone nada en sí mismo, otra cuestión es ir con una determinada frecuencia para conseguir algo específico: una mejora física, un fortalecimiento en determinada zona de tu cuerpo, una recuperación de una lesión, etc…

Luego el objetivo correcto no sería “ir al gimnasio”, sino hacerlo para conseguir algo en concreto, lo primero es el instrumento a través del cual conseguiremos, por ejemplo una mejora física, que deberíamos poder medir, ya sea en fuerza, resistencia, frecuencia cardíaca o intensidad, con determinados baremos en cada caso.

Sé prudente, pisa la tierra y no seas demasiado exigente contigo mismo, identifica ese objetivo que de verdad te motiva y concreta el terreno del cambio a trabajar durante esas próximas cincuenta y dos semanas. No sucede nada si no son varios objetivos, sino uno solo; pon toda tu atención en él, que así sea te ayudará a focalizarlo mejor.

¿Ya lo tienes?, a la hora de enunciarlo evita las afirmaciones en negativo y hazlo siempre en positivo, no digas quiero dejar de estar grueso, di quiero alcanzar mi peso ideal; no digas quiero dejar de ser perezoso o vago, sino quiero ponerme en forma.

Rétate con cuestiones que dependan exclusivamente de ti, no de otros, es decir, que estén bajo tu control y que no puedas excusarte en el hacer de terceros. Piensa en alguien que tuviera un blog publicado y se marcase como objetivo lograr un determinado número de seguidores en él, pero la voluntad de esos seguidores no depende solo del autor, él podría objetivarse crear contenidos con una determinada periodicidad y calidad, pero nada más, ni nada menos.

Utiliza la concreción a la hora de enunciar tu objetivo. Si tu reto está relacionado con hablar un idioma extranjero, como el inglés o el francés, debes definir la especificación con que medirás los resultados, un entorno podría ser retarte con la inmersión lingüística, por ejemplo con la permanencia de tres meses en un lugar donde se hable ese idioma, preferentemente en el país de origen; pero si optas por la vía académica podrías utilizar los diferentes títulos oficiales como medidas de tu avance: Preliminar, First Certificate, Advanced, Proficiency o IELTS en caso de inglés, o DELF, DELF Pri, DELF Pro o DALF, si se trata de francés.

Una de las cuestiones más importantes a la hora de plantearte tu objetivo, es que sea lo suficientemente retador (por difícil), pero al mismo tiempo que sea alcanzable. A tu alcance, pero fuera de caja de confort; atendiendo a la premisa enunciada por el gran Miguel Ángel Buonarroti: “El mayor peligro para la mayoría de nosotros no radica en establecer unos objetivos demasiado altos y fracasar pronto, sino en establecer unos objetivos demasiado bajos, y lograrlos”.

Y una evidencia, el objetivo a alcanzar debe de motivarte lo necesario, hasta movilizarte la pasión, tú te lo has definido a ti mismo y debe poner en acción tu voluntad de conseguirlo, pero por el propio gusto a hacerlo, no por el simple hecho de demostrarte que eras capaz de culminar ese reto.

No olvides preguntarte a ti mismo que sucederá contigo, con tu día a día, cuando hayas alcanzado ese objetivo, ¿cómo afectará tu vida cuando lo hayas conseguido?, ¿y a tu entorno? Esa previsión es una pauta más del concepto de planificación al que todo objetivo va vinculado.

Tu nuevo objetivo lo enunciarás para conseguirlo en el año 2019, tienes doce meses por delante, pero para alcanzarlo será básico que hagas un seguimiento de los avances, realizando controles periódicos según estimes (quincenas, meses, trimestres…) en los que compruebes si los pasos dados son los adecuados para conseguirlo y, si te estuvieras desviando del objetivo final, puedas aplicar correcciones y cambios que te aproximen a culminar tu reto, además de retroalimentarte a ti mismo al contestarte, en cada ocasión, la pregunta de ¿sigo deseando este objetivo?

En estos procesos de control de revisión de tu planificación identificarás dificultades, que seguro aparecerán, cuyas superaciones irán marcando el camino hacia tu reto, ese que ahora estás a punto de dejar escrito en lugar seguro como testigo de tu compromiso, para ir trabajándolo en los trescientos sesenta y cinco días que comenzarán el próximo uno de enero de dos mil diecinueve.

Éxito en ello y disfruta de cada metro del camino, porque ahí está la verdadera recompensa.