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Hay quien abre una lata de sardinas en aceite de oliva, escurre el contenido y tira el líquido por el fregadero.

Error. Las sardinas en conserva son una auténtica joya nutritiva y su aceite también.

Destacan por su aporte de proteínas, omega-3, calcio y vitaminas, además de ser un alimento económico y fácil de tener siempre en la despensa.

Las sardinas en lata en aceite de oliva son uno de esos alimentos que pueden convertir una comida sencilla en una opción nutricionalmente interesante.

Los expertos en nutrición destacan su contenido en proteínas de calidad, ácidos grasos omega-3 y vitaminas esenciales para el organismo.

Además, hay un detalle que conviene tener en cuenta al abrir una conserva: el aceite no tiene por qué acabar en el fregadero.

Telma Vázquez, nutricionista, explica las propiedades de este pescado azul y por qué merece un lugar habitual en la despensa.

"Son una auténtica joya nutricional", señala al repasar los nutrientes que aportan las sardinas, entre ellos la vitamina D, la vitamina B12, el fósforo, el calcio y el selenio.

Su composición las convierte en una alternativa práctica para incorporar pescado a la alimentación diaria sin necesidad de cocinarlo. A ello se suma que, al tratarse de un pescado pequeño, suele acumular menos mercurio que especies de mayor tamaño, como el pez espada o determinados tipos de atún.

Sardinas en lata

Uno de los principales beneficios nutricionales de las sardinas es su aporte de proteínas, necesarias para mantener la masa muscular y reparar los tejidos del organismo.

También contienen ácidos grasos omega-3 marinos, especialmente EPA y DHA, que contribuyen al funcionamiento normal del corazón.

Estos ácidos grasos también desempeñan funciones importantes en el organismo, incluido el cerebro.

Por eso, las sardinas son una opción interesante para quienes buscan incorporar pescado azul a sus comidas de una forma sencilla y accesible.

Otro de sus puntos fuertes es la presencia de vitamina B12, fundamental para el funcionamiento normal del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos.

También aportan vitamina D, que contribuye a la absorción del calcio y al mantenimiento de los huesos.

En este sentido, la forma de consumirlas también importa.

Si se comen las espinas blandas que suelen conservarse en las latas, las sardinas proporcionan una cantidad destacable de calcio, un mineral necesario para mantener los huesos y los dientes en condiciones normales.

No tirar el aceite de las sardinas

Más allá de las propiedades del pescado, la nutricionista también explica que el aceite se puede aprovechar.

"Si son sardinas en aceite de oliva, no lo tires", recomienda. Durante el tiempo que permanecen en la lata, parte de la grasa del pescado pasa al aceite, por lo que este puede aprovecharse para preparar aliños y dar sabor a otros alimentos.

Una de las opciones es utilizarlo para condimentar tomates, verduras o ensaladas. De esta manera, se aprovecha también el líquido de la conserva que es rico en proteínas en lugar de desecharlo directamente.

En otro de sus vídeos de las redes sociales, propone una receta de ensalada de tomate con sardinas y una mayonesa casera con el aceite de la lata.

Corta en dados pequeños el tomate, coloca por encima las sardinas y lo baña todo con una mayonesa casera con piparras.

En lugar de desechar el aceite de la lata de sardinas, se reserva y se utiliza como base junto con huevos, sal y limón para elaborar una salsa mayonesa, a la que se le incorporan piparras.