Patricia Giménez
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El de Biota pasará de torear en la plaza más importante del mundo a torear en la plaza que le ha visto crecer.

Aarón Palacio afronta este viernes, 16 de octubre, uno de los compromisos más emotivos de su temporada. Justo después de confirmar su alternativa en Madrid, el maño vuelve a La Misericordia de Zaragoza para cerrar su ciclo.

Lo hará ante un tendido que ha sido testigo de sus primeros capotazos y en un cartel para el que ya no quedan boletos: Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Aarón Palacio con toros de García Jiménez y Olga Jiménez.

Aarón llega al coso de la calle Vicente Gómez sano y salvo tras una gran tarde de enorme importancia en Madrid.

Aarón Palacio cambiándose antes de una corrida de toros. Luismi Sierra

Con Morante de la Puebla como padrino y Héctor Gutiérrez como testigo, Palacio confirmó su alternativa ante un toro de Garcigrande con el que dejó momentos de buen toreo y fue ovacionado.

"Muy contento, una pena la espada, pero aun así creo que fue una tarde muy positiva para mí", reconoce al recordar su paso por Las Ventas. Una tarde que, además, tuvo una especial repercusión al ser televisada y permitir que numerosos aficionados pudieran seguir su actuación.

La dimensión del compromiso no pasó de puntillas para el aragonés. Confirmar en Madrid, ante una plaza llena y acompañado por dos toreros de tanta relevancia, supuso enfrentarse a una responsabilidad que reconoce haber sentido desde el momento en el que pisó el ruedo.

"Ver cualquier plaza llena da mucha presión, pero ver Madrid llena pues la verdad que da una presión enorme", confiesa.

Aarón Palacio rematando de pecho un ramillete con el que cautivaba a Madrid junto al toro de su confirmación de Garcigrande. Plaza 1 (Las Ventas).

Una circunstancia que adquiere todavía más importancia al encontrarse a las puertas de Zaragoza. Palacio no esconde que uno de sus objetivos para este viernes será recuperar la seguridad con los aceros y cerrar el año con las mismas buenas sensaciones que le han acompañado durante buena parte del ciclo.

Pero si Madrid representa la exigencia de la primera plaza del mundo, Zaragoza añade un componente que va mucho más allá de lo profesional.

La Misericordia no es una plaza más en la trayectoria de Aarón Palacio. Es el escenario en el que ha crecido como torero y donde ha encontrado el respaldo de una afición que le ha acompañado desde sus comienzos.

"Es mi plaza, es la plaza donde yo he visto toros siempre", reconoce.

Aunque la importancia sentimental del coso zaragozano es evidente, el aragonés pone el acento especialmente en las personas que estarán presentes en los tendidos.

Aarón Palacio. Raúl López Navarro

Los aficionados de Zaragoza, su peña taurina y quienes han seguido su evolución desde Biota y otras localidades ocuparán un lugar fundamental en una tarde que entiende también como una oportunidad para devolverles parte del cariño recibido.

"Sé que toda esa gente va a estar ahí y lo veo como una forma de agradecerles todo lo que han hecho por mí este año, que es mucho", confiesa.

Una declaración que permite comprender por qué el regreso a Zaragoza tiene un significado diferente al de otras plazas. Palacio reconoce que la ilusión de torear ante su gente es especialmente intensa, aunque no por ello pierde de vista la ambición que guía su carrera.

"Yo quiero ser figura del toreo", afirma, consciente de que cada triunfo tiene importancia en el camino que pretende recorrer.

Para el diestro, la necesidad de triunfar no entiende de escenarios, pero sí reconoce que la cercanía de los suyos despierta emociones difíciles de experimentar en otros lugares.

"Es verdad que sé que hay mucha gente que viene a verme y que es gente cercana a mí, me hace muchísima ilusión. Siento muchas veces cosas que en otras plazas cuesta más sentirlas", afirma.

Aarón Palacio. Luismi Sierra

Y junto a esa ilusión aparece también una responsabilidad añadida. Porque regresar a casa significa reencontrarse con quienes han celebrado sus triunfos, pero también con quienes han seguido de cerca los sacrificios y las dificultades de su trayectoria.

"Cuando uno va a torear en su casa, se responsabiliza más porque sabe que en el tendido hay mucha gente que lo conoce y que es cercana a él y no quieres fallarles", explica.

Pero el torero que volverá este viernes al albero zaragozano no es exactamente el mismo que pisó La Misericordia en temporadas anteriores.

Aarón reconoce que su trayectoria ha estado marcada por una evolución constante y considera que este año ha alcanzado una mayor madurez delante del toro. Una transformación que espera que también pueda percibir su afición en una de las últimas oportunidades de verle vestido de luces esta temporada.

"Desde que fui por primera vez ha habido una evolución muy grande y este año creo que no va a ser menos. Este año se va a ver un Aarón Palacio mucho más cuajado que el año pasado", manifiesta.

El regreso a Zaragoza le permitirá también reencontrarse con Sebastián Castella, con quien ya compartió un mano a mano en La Misericordia la pasada temporada. Una tarde que Palacio conserva con especial cariño, pese a no haber conseguido salir a hombros.

"Fue una de esas tardes que sin salir a hombros pues tú te vas a casa con la conciencia tranquila de que has hecho todo lo que estaba en tus manos", recuerda. Una experiencia que le dejó satisfecho y que espera superar en esta nueva cita.

Aarón Palacio en una faena. Miguel Navarro Jurado

Junto a ellos estará Morante de la Puebla, con quien Aarón acaba de confirmar su alternativa en Madrid y con quien ha compartido cartel en varias ocasiones a lo largo del año. La relación profesional con el sevillano es uno de los aspectos que Palacio valora especialmente de esta temporada.

El aragonés reconoce la importancia de que una figura de su categoría comparta cartel con toreros jóvenes, tanto por la visibilidad que supone como por la motivación que genera.

"Agradecido al maestro porque el hecho de que en el toro nos podamos acartelar con ellos, es algo que nos da visibilidad y una emoción tremenda", afirma.

Una gratitud que acompaña con el deseo de poder seguir compartiendo tardes con Morante en el futuro. La presencia del sevillano en La Misericordia aumenta la expectación de una corrida para la que se espera un lleno de 'no hay billetes'.

En cuanto a los toros, el festejo contará con toros de García Jiménez y Olga Jiménez, dos hierros que el aragonés considera de garantías y de los que espera un comportamiento propicio para el lucimiento. Palacio recuerda especialmente un toro de Matilla que lidió durante la pasada Feria del Pilar y con el que pudo expresarse.

Además, destaca la buena temporada que, a su juicio, están realizando estas ganaderías. "Tienen muy buen currículum, tienen mucha garantía", asegura, confiado en que el encierro permita desarrollar el toreo que desea ofrecer a su afición.

Y precisamente ahí sitúa el verdadero objetivo de su regreso a Zaragoza. Después de una temporada en la que ha conseguido importantes triunfos y ha dado un paso fundamental en su carrera con la confirmación de alternativa en Madrid, Palacio no quiere que la última tarde del año se reduzca a una cuestión de trofeos.

"Me gustaría emocionar a todas las personas que tienen su entrada, emocionarme yo también toreando y sentir el toreo mucho", reconoce con voz emotiva.

Aarón Palacio con dos orejas y un rabo. Raúl López Navarro

La cita del viernes tendrá, además, un significado especial al tratarse de su última corrida de la temporada en España. Aarón no descarta que puedan surgir compromisos en América, aunque todavía no tiene decidido si cruzará el Atlántico.

"Ya no sé si iré a América o no, pero vaya o no vaya, en España sí que es mi última corrida", confirma.

El cierre de la temporada llega después de un año en el que el aragonés ha consolidado su presencia en carteles de importancia y ha alcanzado uno de los hitos fundamentales de su trayectoria: confirmar la alternativa en Las Ventas un 12 de octubre.

Al hacer balance, Palacio dedica unas palabras de agradecimiento al equipo de El Español de Aragón. El diestro destaca no solo el apoyo recibido personalmente, sino también la importancia que atribuye a la presencia de la tauromaquia en un periódico líder digital en España.

"Creo que es importante también que los periódicos importantes se hagan partícipes de alguna forma del toreo", agradece.

Para el aragonés, esa visibilidad contribuye a reforzar la presencia de la tauromaquia en la sociedad y a mostrar una realidad que considera fundamental dentro de la cultura española.

El próximo viernes, cuando vuelva a trenzar el paseíllo en Zaragoza junto a Morante de la Puebla y Sebastián Castella, no solo estará cerrando su temporada española. Estará regresando al escenario en el que comenzó a construir buena parte de sus sueños, convertido ahora en un torero más maduro, consciente de la responsabilidad que supone actuar ante los suyos y con una aspiración que permanece intacta: emocionar toreando.

Porque, después de haber confirmado en la primera plaza del mundo, Aarón Palacio quiere cerrar el año en la que siempre ha considerado suya.