Zaragoza
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Hay pueblos que se descubren mejor caminando, sin mirar el reloj y dejándose llevar por sus callejuelas.

Anento, en la provincia de Zaragoza, es uno de ellos.

Esta pequeña localidad de la comarca del Campo de Daroca combina casas de piedra, vestigios medievales y un entorno natural que invita a calzarse las zapatillas y pasar el día al aire libre.

Incluido desde 2015 en la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, Anento es una opción para quienes buscan una escapada tranquila sin alejarse demasiado de la capital aragonesa.

Está situado a unos 85 kilómetros de Zaragoza, según la información turística municipal, y su reducido tamaño permite descubrir buena parte de sus rincones a pie.

Calle de Anento Pueblos Más bonitos de España

El pueblo se encuentra en un valle rodeado de vegetación.

Su casco urbano conserva el encanto de la arquitectura tradicional y, sobre las casas, destacan los restos de su castillo, uno de los elementos que ayudan a entender el pasado defensivo de la localidad.

Paseo por sus calles hasta llegar al castillo

La mejor forma de conocer Anento es perderse por sus calles estrechas y empedradas, observar sus fachadas y subir hacia la zona del castillo.

Aunque hoy se conservan restos de la antigua fortaleza, el entorno ofrece una panorámica del pueblo y del valle que merece la pena contemplar.

Anento Turismo de Aragón

El castillo medieval del siglo XIV, sirvió de refugio y resistencia contra los ataques de los soldados castellanos de Pedro el Cruel.

Ocupa un tozal de tierra rojiza en un bello paraje de pinares, ideal para hacer un alto en el camino y almorzar.

Otro punto de interés es el torreón de San Cristóbal, de origen celtíbero, que se alza sobre el paisaje y recuerda que este rincón de Aragón estuvo habitado mucho antes de la época medieval.

La ermita de Santa Bárbara completa el recorrido por el patrimonio histórico y religioso de la localidad.

Entorno natural

Si hay un lugar que convierte la visita a Anento en algo especial, ese es el Aguallueve de Anento.

Este paraje natural es uno de los grandes atractivos del municipio y se puede descubrir a través de una ruta a pie.

Aguallueve en Anento Ayuntamiento de Anento

Su nombre describe bien lo que ocurre allí: el agua brota y se filtra por una pared de roca caliza cubierta de musgo, formando un goteo constante que recuerda a una lluvia fina.

La acción del agua ha creado pequeñas cavidades y rincones húmedos que contrastan con el paisaje del entorno.

El sendero permite caminar entre vegetación y formaciones rocosas, en un recorrido que se puede combinar con la visita al casco urbano.

Es una alternativa para quienes disfrutan del senderismo sin necesidad de afrontar una excursión exigente.

Una iglesia con un retablo gótico

La naturaleza no es el único motivo para acercarse a esta localidad zaragozana.

La iglesia de San Blas guarda uno de los tesoros artísticos más destacados del pueblo: un retablo gótico atribuido al pintor Blasco de Grañén, considerado una obra de gran importancia dentro del patrimonio aragonés.

Retablo Mayor. Ayto de Anento

El templo tiene su origen en el siglo XIII y conserva elementos románicos, además de pinturas murales medievales.

Por eso, merece la pena incluirlo en el recorrido, especialmente si se quiere conocer la historia de Anento más allá de sus paisajes.

La visita al interior está sujeta a horarios y condiciones concretas.

La web municipal indica que las entradas se adquieren previamente en la oficina de turismo y que la visita se realiza a las 12.30, de miércoles a domingo, cuando se reúne el grupo mínimo establecido.

Conviene comprobar las condiciones antes de organizar la escapada.

Pequeño, tranquilo y rodeado de naturaleza, Anento demuestra que no hace falta recorrer muchos kilómetros para encontrar una escapada con historia, senderos y rincones que invitan a detenerse.