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En los últimos meses, la vivienda se ha convertido en uno de esos temas que sale sí o sí en las comidas familiares.

Casos como el de Maricarmen, la inquilina de 87 años cuyo desahucio ha generado una gran polémica, ha reavivado el debate sobre el papel de los propietarios, los inversores inmobiliarios y los grandes tenedores.

Pero, más allá de la controversia y de los precios alcistas en las ciudades, hay quienes han apostado por los pequeños pueblos para establecer allí sus arrendamientos.

Es el caso de Prado, profesora en el extranjero e inversora inmobiliaria, que ha participado en el podcast del zaragozano Carlos Galán, referente del sector y creador del canal Libertad Inmobiliaria.

Pisos de 20.000 euros

Tras atravesar un periodo de burnout, replantearse su relación con el dinero y sentirse atraída por una costosa propiedad familiar en el centro de Sevilla, Prado comenzó a diseñar una estrategia para invertir junto a su marido.

"Para mí esto no era un hobby, era un proyecto de vida", afirma.

Después de hacer números, descartó rápidamente aquella propiedad, cuyo valor superaba el millón de euros, y optó por reducir considerablemente su presupuesto de compra.

"El cambiarme a los pisos de 20.000 euros era un paso muy grande. En mi familia había muchas barreras a las hipotecas", explica.

Reducir la escala de la inversión le permitió afrontar la decisión inicial de otra manera. En lugar de empezar con una operación millonaria, apostó por inmuebles mucho más asequibles y alejados de la ciudad.

Pisos y rentabilidad

La primera oportunidad no tardó en llegar.

"El primero que compramos fueron 23.000 euros; un tercero sin ascensor y con cuatro habitaciones. Un piso de pueblo que tiene unos 10.000 habitantes", relata Prado.

La vivienda estaba en La Bañeza (León), cerca del pueblo de su marido, con contactos en la zona y en un municipio que cuenta todos los servicios.

La Bañeza (León). Expedia.

Pronto descubrió que existía una necesidad real de alquiler. A pesar de que había numerosos pisos vacíos, muchos propietarios se resistían a alquilarlos por miedo a los impagos.

Mientras tanto, las industrias de la zona, como los mataderos y los centros logísticos, necesitaban vivienda con urgencia para sus trabajadores.

"Hay tal demanda de alquiler que casi no me dio tiempo ni de pintar el piso", cuenta.

La solución pasó por aprovechar al máximo el espacio disponible. Prado convirtió el salón en una habitación adicional y terminó alquilando la vivienda, con cinco habitaciones, a un matadero para alojar a sus empleados.

El precio de este primer alquiler ascendió a los 1.300 euros mensuales, cuenta la inversora.

"¡Qué locura!", reacciona Galán.

Según explica Prado, apenas tres meses después compró otro piso por 19.000 euros, alquilado a otra empresa por 600 euros al mes.

Su estrategia sólo iría en aumento, llegando a adquirir un edificio de 73.000 euros con 7 pisos, un local comercial y una huerta posterior.

Eso sí, con reformas todavía pendientes y teniendo que rehipotecar su vivienda en Inglaterra.

Consejos para invertir en pueblos

Con datos y la experiencia por bandera, Prado tiene una visión muy clara de los pros y contras que tienen este tipo de inversiones:

  • En los pueblos hay muchos inmuebles vacíos y una enorme demanda de alquiler.
  • En la España rural el suelo es más barato, lo que produce un efecto llamada de grandes empresas que necesitan alojar a sus empleados.
  • Asume que en los pueblos es muy probable que los inmuebles no ganen valor con el tiempo y que el día de mañana se vendan por el mismo importe de compra. No obstante, la rentabilidad es tan alta que se amortiza en pocos años.
  • Recomienda reducir el proyecto a una escala accesible (como un piso económico de unos 20.000 euros).
  • Aconseja rodearse de profesionales de la propia zona, como arquitectos o gremios.
  • Recomienda explorar fórmulas alternativas al alquiler tradicional, tales como arrendar a empresas locales o a asociaciones.
  • Considera esencial entregar las viviendas en perfectas condiciones, con mobiliario y electrodomésticos nuevos.
  • Aunque valora la utilidad de sistematizar procesos, aconseja no deshumanizar la gestión.

Cómo comprar pisos baratos de 20.000€ - Prado

Más allá del retorno económico, Prado encuentra otros alicientes a la hora de invertir en un pueblo.

"Le das vida a una España que está un poco muerta, te da mucha felicidad. Es muy gratificante", afirma.