Crear un negocio desde cero siempre es una tarea difícil. Más aún hacerlo en un pequeño pueblo de Zaragoza con 166 habitantes y, encima, conseguir que el 95% de los clientes vengan de propio a probar el producto.
Es el ejemplo de Luis Miguel y María Romeo, dos jóvenes hermanos que abrieron hace cuatro años en Biel un restaurante y que, ahora, emprenden una nueva etapa en Zaragoza.
El Caserío de Biel, nombre del establecimiento inicial, nació con una filosofía clara. "Nuestra intención siempre ha sido recuperar una cocina tradicional, apostar por el producto y darle una vuelta con técnicas y sabores más actuales", explica Luis Miguel a este diario.
Una propuesta con la que estos hermanos consiguieron atraer a clientes de fuera de la localidad y que convirtió al restaurante en un pequeño destino gastronómico para quienes estaban dispuestos a recorrer kilómetros para sentarse a su mesa.
De hecho, una buena parte de esos clientes procedía de Zaragoza, situada a unos 96 kilómetros de Biel. "Venían de propio a comer a El Caserío de Biel", recuerda.
Ahora que han dado el salto a la capital de Aragón, han sido ya "decenas de llamadas de clientes" preguntando cuándo abre La Taskería (nombre del nuevo local en el número 6 de la calle Bruno Solano).
"Están muy contentos, ahora ya no tienen que moverse de la ciudad para sentarse en nuestras mesas", expresa Luis Miguel.
Aunque la decisión de trasladarse no responde únicamente a una cuestión empresarial. Y es que, pese a los beneficios de vivir en el mundo rural, la otra cara de la moneda a veces también pesa mucho.
"Los pueblos son muy bonitos, pero no hay servicios suficientes y se necesita mucho más para que realmente sean prácticos y útiles", señala el empresario, quien además cuenta que su hija pequeña justo va a empezar el colegio. Ella también ha sido "otro punto a favor" por el que se han trasladado a la ciudad.
Cocina tradicional
Eso sí, pese al cambio de ubicación y al nuevo nombre, La Taskería no ha perdido el sabor original. La base seguirá siendo "una cocina tradicional, casera y vinculada al territorio", pero con espacio para la innovación.
Entre los platos que forman parte de la propuesta están las carrilleras de vaca estofadas al vino tinto, terminadas con un caramelo tostado elaborado por ellos mismos, o el ciervo estofado con coco, miel, mostaza y lima, uno de los platos emblemáticos de la etapa en Biel.
Productos en el nuevo restaurante.
Y es que, si algo es característico en la cocina de Luis Miguel y María Romeo son los guisos y la carne de caza (como el ciervo y el jabalí).
De hecho, los platos más populares del anterior restaurante seguirán teniendo su hueco en la carta nueva. Como el canelón de carne de ciervo desmechada, el cual, según Luis Miguel, "los clientes no han permitido quitar".
Producto aragonés
La apuesta por el producto aragonés es otra de las señas de identidad del proyecto. Los hermanos intentan trabajar con productos de proximidad siempre que es posible. Entre los alimentos destacan, por ejemplo, "la cebolla de Fuentes, huevos de Aragón, embutidos y quesos de productores de la comunidad", entre otros.
La carta combina así elaboraciones de toda la vida de Aragón con otras propuestas más atrevidas y sorprendentes. Desde unas bravas caseras con salsa de tomate -elaborada por el propio Luis Miguel-, pasando por carpaccios de carne, brioches de carrillera desmechada o embutidos de elaboración turolense.
Y, una de las particularidades del proyecto es que detrás de toda esta cocina están únicamente Luis Miguel y María.
Los dos han trabajado durante buena parte de su trayectoria profesional en hostelería y decidieron emprender juntos. En Biel ya se repartían el trabajo entre la sala y la cocina, y ahora repiten la misma fórmula en Zaragoza.
El nuevo establecimiento será además un espacio pequeño e íntimo. Cuenta con alrededor de cinco mesas y una zona adicional, lo que genera una atención más cercana a los clientes y una experiencia más tranquila.
El objetivo no es convertirse en un restaurante masivo, sino trasladar a Zaragoza la fórmula que funcionó en Biel: "Pocos comensales, producto cuidado y una cocina elaborada prácticamente de principio a fin por sus propietarios", aseguran los hermanos.
