Zaragoza
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Yolanda Pérez (Sabadell, 1978) y Cristina Pérez (1979) forman la prestigiosa firma española de moda nupcial y alta costura YolanCris.

Yolanda es la responsable del diseño y la identidad estética de la marca, mientras que Cristina se ocupa de la dirección general, gestión y área empresarial.

Las dos crecieron vinculadas a la costura porque su madre tenía un negocio dedicado a los vestidos de novia y fiesta, una aventura que comenzó allá por 1985. Este fin de semana han participado en la Aragón Fashion Week 2026.

Vuestra madre abrió el camino en la moda nupcial. ¿Qué habéis heredado de ella y qué habéis aportado vosotras a ese legado para convertirlo en YolanCris?

De mi madre, yo en concreto, he heredado la perseverancia, la capacidad de compromiso con todos y la exigencia conmigo misma.

Nosotras aportamos el romper una estética muy cerrada y crear el ‘boho’ en la novia.

Cuando diseñáis un vestido de novia, ¿partís de una tendencia, de la personalidad de la mujer que lo llevará o de vuestra propia intuición?

Lógicamente, tenemos en cuenta las tendencias del momento, pero a veces son muy efímeras, así que la gran mayoría de veces es cuestión de intuición y de diálogo permanente con las telas.

¿Qué creéis que sigue buscando hoy una mujer cuando quiere casarse y no quiere parecerse a ninguna otra novia?

La gran mayoría de novias buscan sorprender e impactar, pero personalmente me quedo con aquellas que son lo suficientemente libres. Tanto que escogen el vestido que más les representa, su alter ego.

Habéis pasado por las semanas de la moda de Barcelona, Nueva York y París y debutasteis en París con Opera Prima en 2019. ¿Qué supuso aquel momento para YolanCris?

En mi caso supuso cumplir un objetivo. Siempre había dicho que a los 40 tenía que estar en la alta costura. Era como una apuesta, un objetivo que me había marcado a mí misma y me ayudaba a seguir adelante.

¿Qué significa para una firma española entrar en el circuito internacional de la alta costura y competir con casas con siglos de historia?

En nuestro caso, supuso un triunfo, pero también un desengaño. En la vida de la alta costura hay momentos muy difíciles y duros.

Para nosotras entrar y desfilar tres años consecutivos nos enseñó a relativizar las cosas y aprovechar oportunidades.

¿Qué significa para vosotras recibir esta invitación como firma invitada de honor y presentar vuestro trabajo en Zaragoza?

Para nosotras es un honor. Cuando vamos a pasarelas de tamaño más pequeño, me sirve mucho para recordarme por qué escogí esta profesión.

Son pasarelas realmente con ilusión y buenas intenciones, cosa que a veces en las internacionales... bueno…

¿Qué os gustaría que descubriera el público aragonés de YolanCris después de asistir a vuestros desfiles?

Lo que me gustaría que percibiera el público aragonés, es que aunque somos conocidas por introducir el ‘boho’ en el mundo de la novia desde 2005 tenemos muchos registros creativos, cosa que nos encanta porque somos muy curiosas y nos gusta aprender.

¿Encontráis puntos de conexión entre la manera de entender la moda en Cataluña y la tradición creativa y artesanal aragonesa?

Cada región tiene su esencia creativa diferente, yo lo noto mucho.

No creamos igual unos que otros… y da igual. Si no, ¡figúrate! Pero siempre me ha parecido que en Zaragoza, las mujeres eran muy elegantes, y como hace frío, siempre recuerdo unos abrigos super elegantes.

Después de más de 20 años y más de 60 colecciones, ¿qué os queda por hacer en YolanCris que todavía no hayáis hecho?

Buf!!!! Yo siento que me queda mucho por hacer, que a veces estoy en el principio.

Y precisamente, dedicarme a un sector, en especial, un oficio, que no tiene techo, es lo que me hace sentir entusiasta.... Porque no hay fin solo aprendizaje, y eso me alucina.