No es ninguna sorpresa que el Pirineo aragonés sea una de las grandes joyas que atesoramos en nuestra comunidad.
Su innegable belleza natural, la variedad de planes que ofrece y una gastronomía excelente, lo convierten en un destino perfecto para tener en cuenta cuando buscamos una escapada.
Más allá de los grandes parques naturales y de los pueblos más populares de la zona, hay lugares que también merecen una parada.
Es el caso de un restaurante de carretera cuya especialidad gira en torno a la carne de cordero y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una parada habitual para muchos viajeros.
Hablamos del restaurante Can Rocamora, situado en el kilómetro 101 de la N-230, a la altura de Arén, justo en la frontera con el Pirineo catalán.
Con una historia que se remonta a 1994, Can Rocamora nació con el objetivo de convertirse en un destino de referencia para vecinos y turistas de Arén que buscan disfrutar de una buena comida.
Su buen hacer no ha pasado desapercibido y, recientemente, el restaurante ha sido reconocido con un Solete Repsol.
"Nuestra cocina bebe de la tradición, pero está en constante renovación para seguir emocionando a cada comensal que cruza nuestras puertas", aseguran en su página web.
El establecimiento combina la cocina tradicional con uno de sus grandes protagonistas: la carne de cordero, producto estrella y seña de identidad de su propuesta.
Ellos mismos lo definen como el "gran protagonista de la casa", aunque su carta va mucho más allá y ofrece una selección variada basada en productos locales.
Platos "hechos a fuego lento, con ingredientes frescos y recetas heredadas que nos conectan con nuestra tierra", en una propuesta que busca mantener vivo el sabor de siempre.
Interior del establecimiento.
Qué esperar
En cuanto a variedad gastronómica, es uno de esos restaurantes de carretera que saben adaptarse a todo tipo de paladares.
Su cocina gira en torno a los sabores tradicionales, con especial protagonismo de las carnes a la brasa y las elaboraciones con carne de cordero de producción propia.
La carta ofrece opciones para todos los gustos, con menús variados, platos combinados, hamburguesas y raciones generosas.
Entre las especialidades de la casa destacan el cordero ecológico de producción propia, el churrasco y algunos guisos tradicionales como la escudella, además de otros platos de cuchara.
También hay sitio para clásicos como los huevos rotos y para el toque dulce del final, con postres caseros como la crema catalana.
Y si el cordero es lo tuyo, aquí las opciones no faltan. Puedes encontrar desde unas clásicas costillas de cordero hasta huevos con cordero o cordero con pan y tomate.
Algunos de los platos en Can Rocamora.
Comentarios
Hoy en día, las reseñas se han convertido en un factor diferencial para cualquier negocio. Un buen producto, sin apenas voces que lo recomienden, corre el riesgo de quedarse de por vida sin salir del almacén.
En este caso, Can Rocamora ha sabido convertirse en una parada casi obligatoria para muchos de los turistas que recorren la N-230. Sus cerca de 800 reseñas dan buena cuenta de ello y reflejan la experiencia de quienes ya han pasado por allí.
"Restaurante familiar y acogedor. Comida de calidad, hamburguesas eco buenísimas", comenta Teresa. Mientras, Luisa asegura: "Pasamos a comer algo y pedimos el menú del día. Nos llevamos una sorpresa, la comida estaba increíble y el servicio muy bueno".
En definitiva, uno de esos destinos que tener marcados en el mapa si tienes pensado hacer una escapada exprés a esta zona del Pirineo próximamente.
