El 18 de septiembre es el Día Mundial de la Garnacha, una fecha que pone en valor una de las variedades de uva más vinculadas al paisaje y a la tradición vitivinícola de Aragón.
Una celebración que este año coincide además con un aniversario redondo en Campo de Borja: los 25 años de Borsao Tres Picos, uno de los vinos que apostó por esta variedad cuando todavía no tenía el reconocimiento internacional que tiene hoy.
Tres Picos nació con la añada del año 2000 y llegó al mercado en 2001.
Bodegas Borsao.
Su historia permite recorrer también parte de la evolución que ha vivido la garnacha aragonesa durante el último cuarto de siglo.
A finales de los años noventa, la variedad se utilizaba en muchos casos como una uva complementaria dentro de diferentes vinos y todavía se discutía su capacidad para elaborar referencias de calidad y con personalidad propia.
La apuesta por los viñedos de garnacha del Campo de Borja coincidió con un momento de cambio.
El vino se elaboró a partir de viñedos de montaña situados entre los 600 y 700 metros de altitud, en el entorno del Moncayo, poniendo el foco en unos viñedos viejos que forman parte del patrimonio vitícola de la zona.
“ Tres Picos fue una declaración de principios: creer en una uva histórica, en el valor de los viñedos más antiguos y en el trabajo de generaciones de viticultores”, explica Emilio Del Caso, director general de Bodegas Borsao.
Mantiene vivo el territorio
Más allá de las botellas que salen de Aragón, detrás de la garnacha hay también un sector que mantiene actividad económica en el medio rural.
Bodegas Borsao reúne actualmente a 375 familias viticultoras, responsables del cuidado de los viñedos y de conservar un patrimonio que ha pasado de generación en generación.
Tres Picos.
La bodega representa aproximadamente el 36% de la superficie de viñedo de la D.O. Campo de Borja y la garnacha supone alrededor del 60% de su producción.
Son cifras que muestran el peso que mantiene esta variedad en una zona en la que el vino forma parte de la economía y de la identidad del territorio.
La dimensión del proyecto también ha traspasado las fronteras aragonesas. Tres Picos está actualmente presente en más de 30 países de los cinco continentes y aproximadamente la mitad de su comercialización se destina a la exportación.
Entre sus mercados se encuentran España, Estados Unidos, Canadá, Australia y Alemania.
Durante estos 25 años, además, la referencia ha recibido reconocimientos de publicaciones internacionales como Wine Spectator y The Wine Advocate. Pero el aniversario sirve, sobre todo, para mirar hacia una variedad que ha ganado protagonismo y que tiene en Aragón uno de sus territorios históricos.
La evolución también se ha trasladado al propio vino.
“Si en sus primeras añadas tenía una presencia más marcada de la madera, hoy presenta una crianza más integrada”, señala Del Caso. La garnacha sigue siendo, en cualquier caso, el eje de un proyecto que nació en Campo de Borja y que ha permitido que una uva profundamente ligada al territorio aragonés se conozca también fuera de España.
Este Día Mundial de la Garnacha llega así con una doble celebración en Campo de Borja: la de una variedad que forma parte de la historia vitícola de Aragón y la de un vino que cumple 25 años desde que decidió convertirla en protagonista.
