Dicen "coge fama y acuéstate a dormir", haciendo referencia a que la reputación que uno adquiere (sea buena o mala) perdura por mucho tiempo.
Algo así sucede con Antigua Casa Royo, un restaurante de carretera que se ha convertido en un clásico para muchos maños durante los fines de semana y las celebraciones.
También para quienes, al pasar por la A-2, no dudan en desviarse para sentarse a la mesa.
Ubicado en Camino del Tomillar, 1, y visible desde la carretera de Logroño, es uno de esos establecimientos de toda la vida que han sabido hacerse un hueco en la memoria de varias generaciones.
Aunque el restaurante cambió de manos hace relativamente poco, la nueva gerencia ha mantenido intacta la fórmula que lo hizo popular. La esencia, por tanto, sigue siendo prácticamente la misma.
Su antiguo regente, Félix Royo, se jubiló en marzo de 2024, pero su legado continúa muy presente. Se mantienen las mismas propuestas e incluso los mismos proveedores, una decisión que permite conservar buena parte de la identidad del local.
Qué esperar
A primera vista, Antigua Casa Royo puede llamar la atención por su apariencia. El edificio bien podría confundirse con una casa particular, algo que cambia por completo una vez se cruzan sus puertas.
En el interior aparece un establecimiento mucho más amplio de lo que cabría imaginar desde fuera. Cuenta con terraza exterior, una barra de bar perfecta para "abrir el apetito" y varios salones.
Precisamente esa amplitud es uno de sus grandes atractivos. No es extraño que sea un punto de encuentro habitual para celebraciones, comidas familiares y quedadas de grupos numerosos.
Eso sí, aquí no encontrarás grandes alardes de diseño ni una experiencia gastronómica sofisticada. Su encanto está, precisamente, en ofrecer lo contrario: cocina tradicional, raciones generosas y platos pensados para compartir.
La brasa es la auténtica protagonista de la casa. Entre sus propuestas destacan las chuletillas o costillas de ternasco de Aragón, uno de los platos más ligados a la historia del restaurante.
También hay chuletón y entrecot, además de pollo, conejo, codornices, longaniza, chorizo y morcilla preparados al carbón.
Y si hay un acompañamiento que tampoco pasa desapercibido, son las patatas fritas. Se sirven en generosas fuentes para compartir y encajan a la perfección con las carnes a la brasa.
Plato de patatas fritas de Casa Royo.
En su propia web, Antigua Casa Royo también señala entre sus especialidades las salmueras, las croquetas y la empanadilla.
En cuanto al precio, calcula alrededor de 25 euros por persona para una comida normal a la carta, compartiendo entrantes y pidiendo una ración de carne.
Como es lógico, la cuenta puede subir si se opta por un chuletón, se acompaña la comida con vino, se pide postre o se añaden más raciones para compartir.
Comentarios
La percepción de los clientes también refleja ese carácter tradicional y abundante. Entre las opiniones aparecen numerosos comentarios que ponen en valor tanto la cantidad como la calidad de la comida.
En total, el establecimiento acumula nada menos que 3.500 reseñas, con una valoración media de 4,1.
"Gran sitio, amplio y brasa con solera. Se nota que es un establecimiento de los de siempre, donde acude mucha gente", comenta Sergi tras dejar una valoración de 5 estrellas.
Alberto, por su parte, lo define como "un lugar de comida casera y carnes a la brasa. Servicio muy eficaz y rápido, comida casera de toda la vida".
Si eres de Zaragoza y este restaurante todavía no estaba en tu radar, nunca es tarde para descubrirlo. Como dice el refrán, "más vale tarde que nunca".
