Alrededor de 4 millones de personas trabajan por turnos en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aunque se trate de jornadas continuadas, trabajar por turnos no es precisamente "coser y cantar", como se suele decir. Este tipo de horarios plantea importantes desafíos que pueden afectar a la salud física y mental, pero también a la vida personal.
Imagínatelo, nada de apuntarte a una actividad por la tarde si sabes que habrá semanas en las que no podrás ir. Tampoco es fácil llevar todos los días a tus hijos al colegio, organizar planes con amigos o, simplemente, disfrutar de una rutina estable.
Por eso, los trabajadores por turnos cuentan con una protección específica en la legislación española que las empresas deben respetar.
Y la atención es todavía mayor cuando el trabajo se realiza de noche.
Es decir, cuando la jornada transcurre entre las 22:00 y las 6:00, o cuando incluye al menos tres horas dentro de esa franja.
Concretamente, la normativa señala que en aquellas empresas que tengan "procesos productivos continuos durante las 24 horas del día, en la organización del trabajo de los turnos se tendrá en cuenta la rotación de los mismos y que ningún trabajador esté en el de noche más de dos semanas consecutivas", establece el art. 36.3 del Estatuto de los Trabajadores.
Si una empresa funciona sin parar, las 24 horas del día, debe ir cambiando a los trabajadores de turno. Una persona no puede quedarse trabajando de noche durante más de dos semanas seguidas.
Eso sí, hay una excepción importante y es que si el trabajador quiere permanecer en el turno de noche y se apunta voluntariamente, puede hacerlo.
Al final, el objetivo de esta norma es simple. Trabajar de noche puede alterar el sueño y los ritmos naturales del cuerpo, por lo que ley intenta evitar que una empresa coloque siempre a los mismos empleados en el turno más duro y obliga, como regla general, a repartirlo mediante rotaciones.
No se aplica a cualquier trabajo nocturno
Esta norma no significa que todo trabajador nocturno de España tenga prohibido trabajar más de dos semanas seguidas de noche.
La regla está pensada para empresas con actividad continua durante las 24 horas y con un sistema de turnos rotativos.
Independientemente, el Estatuto impone otro tipo de reglas en relación al trabajador nocturno que la empresa debe cumplir, como no superar en promedio más de 8 horas diarias o pagarle una "retribución específica".
Multas
Quebrantar las normas en materia de trabajo nocturno y de jornada laboral se considera como una infracción grave según el artículo séptimo de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS).
Las multas atribuibles a una infracción grave abarcan de los 751 euros en su menor grado, llegando hasta los 7.500 euros en el peor de los casos.
En definitiva, la ley busca un reparto equitativo de la jornada de manera que afecte lo menos posible al trabajador. En este sentido, conocer tus derechos resulta fundamental, así como saber exigirlos correctamente a tu empresa.
