Zaragoza
Publicada

Hay canciones que forman parte de la memoria de varias generaciones. 20 de abril, de Celtas Cortos, es una de ellas.

Lo que muchos quizá no sepan es que uno de los lugares mencionados en la letra existe de verdad y se encuentra en pleno Pirineo aragonés.

Se trata de la Cabaña del Turmo, un pequeño refugio de pastores situado en el valle de Estós, en el municipio de Benasque (Huesca).

Rodeada de montañas y prados de alta montaña, la construcción se ha convertido con los años en un lugar de peregrinación para seguidores del grupo y aficionados al senderismo.

La Cabaña del Turmo

La cabaña no nació como un atractivo turístico. Es una construcción tradicional vinculada históricamente a la actividad ganadera del Pirineo. Durante los meses de verano servía como refugio para los pastores que llevaban el ganado a los pastos de montaña.

Se encuentra en los Llanos del Turmo, a unos 1.730 metros de altitud, dentro del entorno del Parque Natural Posets-Maladeta. El paisaje está dominado por algunas de las grandes cumbres del Pirineo aragonés.

Su fama llegó mucho después, cuando Celtas Cortos la convirtió en parte de una de las canciones más conocidas del pop español. En 20 de abril, publicada en 1991, aparece la célebre referencia a aquella noche en la cabaña.

Aunque durante años muchos oyentes pensaron que se trataba de un lugar inventado, el refugio es real. De hecho, su nombre original es Cabaña del Tormo, aunque la canción popularizó la denominación de Turmo.

Una ruta para llegar hasta el refugio

Llegar hasta la cabaña forma parte de la experiencia.

El recorrido comienza en el acceso al valle de Estós y continúa por un paisaje de montaña en el que el agua, los bosques y los prados acompañan al caminante.

La ruta permite descubrir algunos de los rincones más característicos del valle antes de alcanzar el refugio. Entre ellos se encuentran las Gorgas de los Galantes, uno de los puntos destacados del recorrido.

El trayecto requiere salvar desnivel y varias horas de caminata, por lo que conviene acudir preparado y consultar las condiciones de la ruta antes de salir.

Hoy la pequeña construcción tiene un significado que va mucho más allá de su función original. Para los aficionados a Celtas Cortos se ha convertido en una especie de lugar de culto. Para los senderistas, es además una parada en uno de los valles más espectaculares del Pirineo aragonés.

El vínculo de Celtas Cortos con Canfranc

La historia de 20 de abril también tiene otra conexión aragonesa. Jesús Cifuentes, vocalista de Celtas Cortos, vivió durante aproximadamente tres años en Canfranc, entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000. Aquel periodo quedó ligado a la relación de la banda con el Pirineo aragonés.

Canfranc, localidad de alrededor de 600 habitantes, es hoy uno de los destinos más conocidos del Pirineo oscense.

Su gran símbolo es la Estación Internacional de Canfranc, una monumental construcción ferroviaria levantada en el siglo XX y vinculada durante décadas a las comunicaciones entre España y Francia.

La localidad también ha reforzado su oferta turística en los últimos años.

La histórica estación alberga actualmente un hotel de lujo y el restaurante Canfranc Express, dirigido por el chef Eduardo Salanova y reconocido con una estrella Michelin.

Pero para quienes llegan buscando el escenario de aquella canción, el destino está algo más lejos. Hay que adentrarse en el valle de Estós, en el entorno de Benasque, para encontrar la pequeña construcción que inspiró una de las frases más reconocibles de la música española.

Una cabaña de piedra y madera, rodeada de montañas, que durante décadas pasó desapercibida y que hoy recibe a excursionistas atraídos por una historia musical que convirtió un rincón perdido del Pirineo en un lugar conocido por miles de personas.