El 46% de la población española se ha realizado tratamientos de estética, y al menos el 30% se lo está planteando, según datos de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) realizados por Sigma Dos.
Sin embargo, la inmensa mayoría desconoce que ha de ser un médico quien los ordene y los trate.
"Nadie que va a dar a luz a su bebé iría a otro lugar que no fuera una sala de partos. Lo mismo debería suceder con la Medicina Estética", ha explicado la Dra. Petra Vega, miembro de la Junta Directiva de SEME.
En este sentido, la legislación es clara y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, tajante.
Así lo establece la STS 1902/2021, contradiciendo una resolución del Consejo General de Enfermería diciendo que los enfermeros sí podían hacer y regular ciertos cuidados estéticos, así como tratamientos antienvejecimiento.
Los médicos recurrieron, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo anuló, y los enfermeros fueron al Tribunal Supremo, que les dio la razón a los médicos en el 2021.
"El ámbito de la medicina estética corresponde a la profesión médica y no a la de enfermeros la planificación y aplicación de tratamientos e intervenciones", explican desde la web del Poder Judicial en relación a esta sentencia.
Añadiendo que los enfermeros no pueden ordenar tratamientos "en el ámbito de los cuidados corpoestéticos y de la prevención del envejecimiento para la salud".
En otras palabras, los médicos diagnostican, planifican tratamientos y usan fármacos o intervenciones con impacto directo en la salud; los enfermeros ayudan, pero no deciden solos en temas médicos.
Estos tratamientos (como botox, fillers o láser) no son únicamente "cosméticos", tocan la salud, así que pertenecen únicamente al campo de la medicina.
En definitiva, la medicina estética puede buscar la belleza, pero nunca debería perder de vista la salud. Cuando hay un tratamiento médico de por medio, el bisturí legal y sanitario lo debe sostener un médico.
