Ya sabemos que Teruel es la provincia española con más pueblos reconocidos como los más bonitos del país.
Albarracín, Valderrobres, Rubielos de Mora y Calaceite entre otros muchos. Cada uno merece una escapada de fin de semana, pero hoy hablaremos de este último.
Y es que existe una razón por la que Calaceite aparece una y otra vez en las listas de pueblos que merece la pena conocer.
No es solo su aspecto. Tampoco una postal concreta. Es el conjunto. Un casco histórico que conserva buena parte de la arquitectura de otros siglos y una historia que se puede leer prácticamente en cada esquina.
La localidad turolense, situada en plena comarca del Matarraña, vuelve a despertar el interés de los viajeros. No resulta extraño. Su centro histórico es uno de los conjuntos urbanos más destacados de la comarca y reúne casas señoriales, plazas porticadas, antiguos portales y edificios que explican por sí solos la importancia que llegó a tener la villa.
Panorámica de Calaceite (Teruel).
Y lo mejor es que Calaceite no se agota en la fotografía de su Plaza de España. Aunque la plaza, eso sí, es uno de los lugares imprescindibles.
Sus soportales siguen siendo uno de los espacios más reconocibles del municipio y durante siglos fueron escenario de mercados, reuniones y buena parte de la vida pública de la localidad.
El Ayuntamiento renacentista pone el contrapunto monumental a un espacio que todavía hoy funciona como centro de la vida calaceitana.
A partirde ahí comienza uno de los mejores planes: caminar.
La calle Mayor, Maella o la calle de la Iglesia concentran algunas de las casas más interesantes del municipio.
Grandes fachadas de piedra, balcones, portadas y edificios señoriales recuerdan el periodo de prosperidad que vivió Calaceite. El conjunto está protegido como Bien de Interés Cultural.
Calles de Calaceite.
También merece la pena levantar la vista hacia la iglesia parroquial de la Asunción. El templo, construido entre los siglos XVII y XVIII, destaca por su monumental fachada barroca.
Y entonces aparecen algunos de esos detalles que hacen diferente a Calaceite. Sus antiguos portales forman parte de la trama urbana y algunos terminaron convertidos en pequeñas capillas.
Es el caso del Portal de Orta y la capilla de San Antonio, una curiosa combinación entre arquitectura defensiva y religiosa.
Pero hay otra historia que contar a las afueras.
A unos dos kilómetros del casco urbano se encuentra el poblado ibérico de San Antonio, uno de los yacimientos más importantes del Bajo Aragón turolense. Ocupado desde los siglos V y IV antes de Cristo, conserva restos de viviendas, murallas y estructuras defensivas.
Colección arqueológica de Juan Cabré.
El arqueólogo calaceitano Juan Cabré comenzó allí las excavaciones en 1903.
Precisamente Cabré da nombre al museo dedicado a su figura en el propio municipio.
Por eso Calaceite tiene algo más que una colección de casas bonitas. Tiene capas. La historia ibérica, la arquitectura, la cultura, el paisaje del Matarraña y una localidad que ha conservado buena parte de su identidad.
Quizá ahí esté la explicación de su atractivo.
