Agosto toca su fin, el verano comienza la cuenta atrás y, con él, la mayoría de los trabajadores regresa a casa después de unas esperadas vacaciones.
Volver a la rutina no siempre apetece, pero todavía quedan planes para aprovechar los últimos días de la temporada.
Son escapadas de un día que requieren poco presupuesto y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar. Y pocas opciones resultan tan apetecibles como pasar una jornada entre amigos o en familia junto al agua y rodeados de naturaleza.
En este sentido, las pozas de la Garcipollera, en Huesca, son un destino ideal para desconectar y disfrutar de un entorno natural sin necesidad de hacer grandes planes.
Ubicadas en los alrededores de Castiello de Jaca, un bello municipio pirenaico de tan solo 280 habitantes, estas pozas ofrecen un rincón perfecto para refrescarse, relajarse y disfrutar del paisaje con muy poca masificación.
Una triple piscina natural
La más famosa de las pozas se encuentra junto al Camino de Santiago, justo bajo un antiguo e imponente acueducto.
El conjunto deja una de esas estampas que parecen sacadas de una postal. Como suele decirse, "más vale una imagen que mil palabras".
Pozas de la Garcipollera.
En realidad, se trata de tres piscinas naturales, de forma más o menos rectangular, excavadas en el propio lecho del río Ijuez. El agua fluye directamente desde el río y convierte este rincón en un lugar especialmente atractivo durante los meses de verano.
Las pozas son aptas para el baño y presentan una profundidad que suele situarse entre 1,5 y 2 metros. Es más que suficiente para que un adulto pueda cubrirse en buena parte del cuerpo, aunque la profundidad varía según la zona y lo más recomendable es siempre comprobarla antes de realizar ningún salto.
Otro de sus grandes atractivos es precisamente sus aguas cristalinas, frescas y propias de un río de montaña alimentado por el deshielo.
Eso sí, conviene tener claro que no se trata de una zona de baño acondicionada. No hay duchas, bares ni otros servicios, por lo que es necesario acudir preparado y respetar el entorno.
Y si hay un elemento que hace especial a este rincón es, sin duda, el antiguo acueducto del Canal de Jaca. Sus arcadas de piedra se levantan justo sobre las tres pozas y forman una estampa especialmente fotogénica.
El resultado es un pequeño rincón natural donde agua, piedra e historia se dan la mano.
Opiniones
No hay nada como comprobar el éxito de un lugar en la caja de comentarios de Google. Ya que, más allá de las guías turísticas, basarse en las experiencias de antiguos visitantes nunca es un error.
En este aspecto destaca la opinión de Quilez, quien afirmó que se trata de "un rincón muy chulo, aunque algo escondido en plena naturaleza". En cambio, Josua, antiguo visitante, lanza esta recomendación: "Fácil de llegar, no es que haya mucho aparcamiento, pero se puede aparcar cerca y hay un camino ancho de acceso. Sitio perfecto para ir con críos y llevar tus mascotas".
Cómo llegar
Llegar a las pozas de la Garcipollera es sencillo y admite varias opciones.
En coche, desde la N-330 hay que tomar el desvío señalizado hacia 'La Garcipollera', justo después del campo de fútbol de Castiello de Jaca. Allí encontraremos una pequeña zona de aparcamiento, aunque también podemos dejar el vehículo en el parking del campo de fútbol.
También es posible acercarse en autobús, con la línea Jaca-Candanchú-Astún, cuya parada en Castiello de Jaca queda junto al desvío de la Garcipollera.
Asimismo, hay una tercera alternativa, el tren. El apeadero Castiello-Pueblo está junto a la carretera de acceso y forma parte del recorrido del histórico canfranero.
En cualquiera de los casos, el último tramo toca hacerlo a pie. Desde el desvío son menos de quince minutos de paseo por la carretera que se adentra en el valle y que comparte sus primeros metros con el Camino de Santiago. Tras cruzar un puente sobre las vías del tren, basta con tomar un desvío a la derecha que baja hacia el río y conduce hasta el acueducto.
Desde el apeadero, el paseo es todavía más corto, suponiendo que apenas 500 metros separan el tren de las pozas.
