Zaragoza
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Un nuevo restaurante en la ciudad hace las delicias de los zaragozanos. Haizea abrió sus puertas hace un mes de la mano de Daniel Pérez, Alex García y Josué Goldberg.

Los dos primeros son socios desde hace años y propietarios de uno de los restaurantes ya consolidados de la ciudad, Saucco.

El tercero, Josué, es un cocinero argentino que llevaba varios años trabajando con ellos y que se convierte ahora en el tercer socio del negocio.

"Abrimos Saucco en 2019 y, después de siete años, hemos conseguido estabilizar el proyecto. Ahora nos hemos atrevido a dar un pasito más", explica Daniel Pérez a EL ESPAÑOL DE ARAGÓN.

Haizea nace con una propuesta diferente, aunque mantiene parte de la filosofía que ha acompañado a Saucco desde sus inicios: producto, técnica y un cuidado especial por el servicio. En este caso, además, hay un elemento que marca toda la carta: la brasa.

Interior del restaurante Haizea. E.E

"Aquí el protagonista es el fuego y todo gira alrededor de él", resume Pérez.

Además Josué es argentino y nuestro concepto está enfocado hacia la brasa y la parrilla, ¿quién mejor para esto que un nativo argentino que lo lleva en la sangre?", comenta.

La propuesta se centra principalmente en carnes y pescados. Entre los platos que mejor acogida están teniendo se encuentran los cortes de chuleta con diferentes maduraciones y los pescados salvajes, que preparan y desespinan en el propio comedor.

También hay entrantes para compartir y algunos platos que ya eran conocidos por los clientes de Saucco. "Hay algunas cosas que son clásicos y que queríamos mantener, pero sobre todo hemos innovado bastante en los platos principales", explica el restaurador.

De compañeros de colegio a socios

La historia de Daniel y Alejandro es bastante curiosa por la cantidad de casualidades. Ambos nacieron el mismo día y en el mismo hospital. Fueron al mismo colegio y vivieron prácticamente en la misma calle durante su infancia.

Sus caminos se separaron durante la adolescencia, pero volvieron a encontrarse años después estudiando en el IES Miralbueno de Zaragoza, donde cursaron el grado de Dirección de Servicios en Restauración.

Una mesa del restaurante Haizea. E.E

Después llegaron los primeros trabajos y las temporadas de verano, especialmente en la costa y en el País Vasco. Primero trabajaron por cuenta ajena y, con el tiempo, decidieron montar su propio negocio.

"Nosotros empezamos con una pequeña fantasía, Alex y yo cuando éramos jóvenes decíamos '¿por qué no abrimos un restaurante?', decidimos dar el paso con 25 años y, jolín, haciendo las cosas bien, con cariño y buen trato, vimos que las cosas funcionaban", así nació Saucco. Ahora, siete años después, llega Haizea.

En esta nueva aventura se suma Josué. "Es parte de la familia y ha demostrado tanto como persona como trabajador que se lo merece como nadie. Además, ha trabajado en cocinas del extranjero y, teniendo un concepto tan enfocado hacia la brasa, pensamos que podía aportar muchísimo", explica Daniel.

Actualmente, Josué se encarga principalmente de la cocina de Haizea. Alejandro lleva buena parte de la gestión, los números y la organización, mientras que Daniel está centrado en el servicio de sala y combina su trabajo entre los dos restaurantes.

Un guiño a Zaragoza

El nombre del restaurante también tiene detrás una historia. Haizea significa viento en euskera, un idioma y una tierra que forman parte de la trayectoria profesional de Daniel y Alejandro.

Pero también es un guiño a Zaragoza. "Queríamos unir nuestra experiencia en el País Vasco con la ciudad que nos ha visto crecer. Y si hay algo que representa a Zaragoza es el cierzo", explica ilusionado.

Entrada de Haizea en la calle Blancas. E.E

Ese vínculo con la ciudad también aparece en la decoración.

El local ha sido completamente reformado y presenta un ambiente más íntimo, con tonos oscuros y una iluminación tenue.

Para el proyecto han vuelto a contar con la artista zaragozana Ira Torres, con la que ya colaboraron en Saucco. En este caso ha trabajado con alabastro de Teruel para crear varias piezas realizadas y pintadas a mano.

Además, el restaurante incluye referencias a Ceres, diosa de la agricultura, y Baco, dios del vino. "Queríamos hacer un pequeño guiño a la ciudad y a su pasado romano", señala Daniel.

Ceres y Baco en el restaurante. E.E

La apertura llega en un momento complicado para la hostelería. Los costes son hoy muy diferentes a los que tenían cuando abrieron su primer restaurante en 2019.

"Todo se ha incrementado. No solo la materia prima. También los materiales de construcción, los trabajos y prácticamente todo lo relacionado con montar un negocio", reconoce.

A eso se suma una de las principales dificultades del sector: encontrar personal. "Está costando mucho encontrar gente, tanto para sala como para cocina. Es una profesión sacrificada porque normalmente trabajamos cuando el resto de la gente está disfrutando", explica Daniel.

Pese a ello, los tres socios decidieron seguir adelante cuando apareció la oportunidad de abrir el nuevo local: "No puedes esperar a que cambie la situación. Teníamos ganas de hacer este proyecto y surgió la oportunidad".

Su idea, asegura, es la misma con la que empezaron hace siete años: trabajar con buen producto, cuidar al cliente y construir un negocio que sea rentable.