Zaragoza
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Georgina y Ronaldo se han casado. Y como la argentina está de actualidad, nos parecía oportuno recordar sus raíces aragonesas.

La celebrity nació en Buenos Aires en 1994 pero creció en Jaca, donde pasó su infancia y adolescencia.

Trabajó algunas temporadas en el hotel de Graus, una localidad vecina famosa por sus embutidos, y a los 17 se fue a Madrid en busca de oportunidades.

Sus comienzos en el mundo de la moda como dependienta y su flechazo con el futbolista quedó registrado en su documental de Netflix.

Su boda, el pasado 11 de agosto, ha sido más discreta y apenas se ha filtrado información.

No obstante, no venimos aquí a hablar del enlace sino de la ahora famosa localidad de 14.000 habitantes.

Jaca está en el Pirineo Aragonés, rodeada de montañas y con una fortaleza medieval única.

Jaca

Jaca es uno de los grandes destinos del Pirineo aragonés. Historia, patrimonio, naturaleza y ambiente se mezclan en una ciudad que mantiene su atractivo durante todo el año.

Pero Jaca también ocupa un lugar especial en la vida de Georgina Rodríguez.

Jaca Turismo de Aragón

Aunque nació en Buenos Aires, la modelo pasó su infancia y adolescencia en esta localidad pirenaica. Sus recuerdos de aquella etapa aparecen en la primera temporada de Soy Georgina, la docuserie de Netflix, donde regresa a la ciudad para reencontrarse con algunos de los lugares que marcaron sus primeros años.

Durante el recorrido, Georgina visita la catedral, pasea por algunas de las calles más conocidas del centro y se acerca hasta la Ciudadela. También vuelve a su antigua escuela de danza y al asador Biarritz. A través de estas imágenes, la serie muestra parte de la ciudad que estuvo ligada a su infancia y adolescencia.

¿Qué ver en Jaca?

Más allá de la historia personal de Georgina, Jaca cuenta con un importante patrimonio monumental.

Uno de sus grandes emblemas es la Ciudadela, también conocida como Castillo de San Pedro.

La fortaleza fue construida en el siglo XVI y presenta una característica planta pentagonal. Su foso y sus baluartes se conservan en un notable estado, lo que permite hacerse una idea de la importancia defensiva que tuvo en el pasado.

La otra gran joya de la ciudad es la catedral de San Pedro. Levantada en el siglo XI, está considerada uno de los edificios más representativos del primer románico español. Su construcción está estrechamente relacionada con el desarrollo de Jaca como uno de los principales enclaves del Pirineo.

La ciudad es, además, capital de La Jacetania y se encuentra a unos 72 kilómetros de Huesca y 143 de Zaragoza, vamos una distancia muy cómoda para una escapada de fin de semana.

Su ubicación es uno de sus grandes atractivos. Desde aquí se puede acceder con facilidad a algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo aragonés y combinar una visita cultural con actividades al aire libre.

El invierno convierte a Jaca en un destino especialmente vinculado a la nieve. Las estaciones de Astún y Candanchú se encuentran a poca distancia y atraen cada temporada a numerosos visitantes.

En los meses cálidos, en cambio, la montaña ofrece otras posibilidades, desde rutas de senderismo hasta distintas propuestas de aventura.

A todo ello se suma el ambiente de sus calles. Terrazas, comercios y restaurantes mantienen la ciudad activa durante buena parte del año.

Una combinación que explica por qué Jaca sigue siendo uno de los destinos más conocidos y visitados del Pirineo aragonés.