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Seguro que has oído hablar de joyas como los castillos de Loarre, Olite o el mismísimo Alcázar de Segovia.

Sin embargo, si hay algo que distingue Aragón es la enorme riqueza patrimonial que esconden sus encantadores pueblos.

Y entre todos ellos destaca una fortaleza que suele pasar más desapercibida de lo que merece.

No hablamos de un castillo medieval cualquiera, sino del más grande de Aragón, con una superficie de 9.000 metros cuadrados, muy por encima del segundo puesto, el Castillo de Alacañiz con 4.000 metros cuadrados.

El castillo más grande de la comunidad se encuentra en la bella localidad de Mora de Rubielos (Teruel) y, además de impresionar por sus dimensiones, es uno de esos lugares capaces de transportar al visitante a plena Edad Media.

Exterior e interior del Castillo Mora de Rubielos Turismo de Aragón

Historia del castillo

Como ocurre con muchas grandes fortalezas, los orígenes del castillo de Mora de Rubielos se remontan a la Edad Media.

Se levantó sobre una fortaleza anterior de origen musulmán y, tras la conquista cristiana de la zona en 1171, pasó a integrarse en el sistema defensivo de Mora de Rubielos.

La primera referencia aparece en 1198, cuando Pedro II de Aragón donó el castillo a Pedro Ladrón para garantizar su defensa.

Con el paso de los años y debido a la Guerra de Dos Pedros, la familia Fernández de Heredia se hará con el castillo, dando pie a una etapa dorada para el mismo.

Esta familia será clave, ya que impulsó una profunda transformación que dejará atrás su carácter puramente militar, otorgándole un imponente aspecto señorial y palaciego que todavía conserva.

Su historia, sin embargo, no terminó entre murallas y nobles. A lo largo de los siglos, el edificio también fue convento franciscano, además de cárcel y cuartel militar.

Como tantos otros monumentos históricos, atravesó épocas de abandono y sufrió importantes daños, especialmente tras la Guerra Civil.

El punto de inflexión llegó en 1972, cuando comenzaron los trabajos de restauración para frenar su deterioro y devolverle parte de su antiguo esplendor.

Gracias a esa recuperación, hoy está considerado una de las grandes joyas patrimoniales de Teruel y uno de los mejores ejemplos del gótico mediterráneo aragonés.

Así es el castillo

Basta con aproximarse al castillo para darse cuenta de la majestuosidad del mismo.

Su imponente silueta de piedra, los gruesos muros y la planta irregular dejan claro que, en aquél entonces, no se escatimó en defensa.

De hecho, sus cuatro torres, los dos accesos y su aire palaciego lo convierten en una de las fortalezas medievales más espectaculares para visitar en Aragón.

Una vez traspasadas sus puertas, lo que más salta a la vista es su patio central porticado, decorado con arcos ojivales y columnas de estilo gótico.

Patio del castillo de Mora de Rubielos. Web oficial del Castillo (castillomoraderubielos.com)

Ya en el patio surgen todo tipo de dependencias, desde cuartos para el servicio, calabozos, sótanos y bodegas, hasta capilla.

La buena noticia es que no hace falta ser noble para poder verlo. Sus puertas están abiertas al público, aunque los precios y la disponibilidad dependen de los eventos que se celebren en su interior.

Antes de organizar la visita, conviene echar un vistazo a la web oficial castillomoraderubielos.com.