La gastronomía aragonesa es espectacular, y el sector hostelero de la región rinde un digno homenaje a esa exquisitez.
Entre la amplísima y excelente oferta de restaurantes y asadores que alberga Zaragoza, destaca un establecimiento aclamado por sus carnes al horno de leña: el Asador de Aranda.
Ubicado en pleno centro de la capital maña, en la calle Arquitecto Magdalena (junto a la plaza de los Sitios), este restaurante se ha consolidado como una parada obligatoria para los amantes del buen comer.
Un icono de la gastronomía
El Grupo Aranda es todo un referente de la hostelería española. Con más de 40 años de trayectoria a sus espaldas en el sector de las carnes a la parrilla y de asador, la firma cuenta incluso con varias ubicaciones internacionales.
Disponen de diferentes menús, con opciones especiales para vegetarianos, celíacos y cocina halal, además de menú infantil.
Cuenta con barra de tapeo, terraza de verano y salones privados para todo tipo de eventos, con una capacidad total para 198 comensales.
Aunque ofrecen servicio de encargos para llevar, quedarse a comer en el local es parte fundamental de la experiencia.
Se trata de un asador tradicional equipado con horno de leña, cuyo interior sorprende por sus comedores decorados con vidrieras, cerámicas y tallas de madera de inspiración árabe en el mobiliario.
Incluso la fachada impresiona antes de cruzar el umbral. La puerta luce con un imponente arco de medio punto enmarcado por columnas adosadas de estilo románico.
"El sitio es precioso y la comida, buenísima", coincide la mayoría de las reseñas en Google.
La opinión de los clientes
"Disfruta de nuestras grandes especialidades: el cordero al horno y el lechazo asado. Somos un restaurante asador tradicional para todo tipo de grupos, familias y celebraciones", destacan desde el propio establecimiento en su página web.
Dos presonas brindando en la terraza del Asador de Aranda, Zaragoza
Las reseñas de los comensales respaldan esa promesa. La mayoría de las valoraciones son muy positivas y ponen el foco tanto en la calidad de la cocina como en el servicio. "Buen ambiente, buen servicio y la carne asada exquisita. Volveré", resume Eduardo tras su visita.
Claudia, que se define como una clienta "muy tiquismiquis", también se deshace en elogios: "Top 10. El sitio es clásico, de los de antes; me encanta la madera y las cristaleras. La comida es espectacular. Todo está muy rico, es de calidad y se disfruta. Jamón de los buenos, pan, aceite, carne... El lechón, increíble. Es caro, pero en este caso la calidad se paga y merece la pena".
Entre los platos más aplaudidos por quienes lo visitan destacan el cochinillo y el lechazo. "Si hay algo que nunca falta en nuestra mesa es el cochinillo y el lechazo, nuestros platos favoritos. Ambos son absolutamente espectaculares: carne tierna, jugosa y con una piel crujiente perfecta", señala otra reseña.
No solo la comida es buenísima y el lugar precioso; además, por lo que se lee, la atención es impecable. "Fuimos sin reserva un sábado, éramos dos, estaba completo y sugerimos comer en la barra. No hubo ningún problema. Especial mención a la amabilidad de los camareros y del director de sala", destaca otro usuario.
El precio medio por comensal ronda los 50 euros, una cifra que, a juzgar por las opiniones, muchos consideran justificada por la calidad del producto, el servicio y la experiencia.
