El sofá es una de las piezas clave de cualquier hogar, pero también una de las compras que más se meditan.
Encontrar un modelo cómodo, de calidad y a un precio ajustado se ha convertido en una prioridad para muchos consumidores.
En este contexto, las fábricas de sofás se posicionan como una alternativa para quienes buscan sofás baratos sin renunciar a la calidad.
Cuando un comprador acude a una fábrica puede encontrarse con descuentos de hasta el 50%, por lo que tiende a pensar que son de menor calidad. Así, el mayor reto de estas empresas es conseguir cambiar esta percepción.
Para Jesús Galve, director de Marketing y Comunicación de Tapigrama Sofás, “un sofá barato puede ser el mismo sofá que otro vendido a precio de tarifa".
"Puede estar fabricado con la misma madera, las mismas espumas de alta densidad y el mismo mecanismo. La diferencia, muchas veces, no está en el producto, sino en las circunstancias que han hecho que ese sofá esté disponible para su venta inmediata”, explica.
Estas circunstancias van desde pedidos anulados cuando el sofá ya estaba terminado hasta clientes que cambian de opinión sobre el color de la tapicería. Incluso se pueden encontrar excedentes de campañas comerciales y modelos usados en ferias o exposiciones.
Exposición de sofás de Tapigrama.
Los compradores que más se decantan por esta opción de compra suelen ser personas jóvenes que ya han pasado por salas de exposición y buscan algo similar a lo que les ha gustado en tienda.
Sin embargo, parece que la fábrica se está convirtiendo en la primera opción de los que buscan un sofá de calidad a buen precio.
Para que los compradores se vayan a casa seguros con su compra, Galve recomienda “que pregunten siempre por qué ese sofá tiene ese precio”. Si es por una anulación, una renovación de exposición o un excedente de fabricación, la calidad del sofá será la misma que otro con un precio más elevado.
Oportunidades sin renunciar a la calidad
Comprar un sofá directamente a la fábrica tiene numerosas ventajas. Los clientes pueden encontrar modelos baratos con todas las garantías del fabricante y el mismo servicio posventa que al comprar en tienda.
Todo ello, además, sin renunciar a la calidad ni el confort y evitando los largos tiempos de fabricación.
“Los sofás son los mismos que hay en los catálogos, pero tienen entre un 20% y un 50% de descuento porque el sofá te tiene que encajar tal como está en la fábrica”, aclara el director de Marketing y Comunicación de Tapigrama Sofás, ya que no se pueden elegir materiales, color o mecanizaciones.
La venta de estos modelos también supone un beneficio para la fábrica, dado que almacenar sofás requiere mucho espacio, además de suponer un coste elevado para la empresa, lo que limita su capacidad de asumir nuevos pedidos.
Así, con la venta de este tipo de producto, las empresas no solo consiguen aumentar su capacidad de fabricación, sino que pueden aprovechar los excedentes para ofrecer auténticas oportunidades a los clientes.
Para quienes están buscando un sofá de calidad a buen precio, Galve señala que ahora es un buen momento para comprar ya que Tapigrama dispone de una amplia variedad de sofás en su fábrica de Cadrete, listos para entregar.
