El aire acondicionado se ha convertido en el gran aliado para combatir las altas temperaturas del verano.
En ciudades como Zaragoza, donde los termómetros alcanzan con facilidad los 40 grados, resulta difícil imaginar una jornada sin recurrir a él. Sin embargo, un uso inadecuado puede hacer que el recibo de la luz nos provoque un infarto.
La buena noticia es que mantener la casa fresca no tiene por qué estar reñido con el ahorro.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) coinciden en que pequeños cambios en la forma de utilizar el aire acondicionado pueden reducir el consumo eléctrico sin perder confort.
Cuando el calor aprieta, muchas personas programan el aire acondicionado a 20 grados o incluso menos pensando que así enfriará antes la vivienda. Sin embargo, los expertos insisten en que esta práctica solo aumenta el consumo energético.
La temperatura recomendada por el IDAE para los meses de verano se sitúa entre los 24 y los 26 grados.
Según este organismo, ese rango proporciona una sensación de confort suficiente y evita un gasto innecesario de electricidad.
La OCU añade que, para notar el frescor, basta con ajustar el termostato unos cinco grados por debajo de la temperatura exterior, sin necesidad de convertir la vivienda en una nevera.
También es cierto, que cuando en Zaragoza se llega a los 40 grados, poner 35 en casa no supone ningún alivio. De todas formas, ponerlo a 18 tampoco es la solución.
Hay que tener en cuenta que no todos los sistemas de climatización consumen lo mismo. El IDAE explica que los sistemas centralizados son los más eficientes desde el punto de vista energético, aunque todavía son minoritarios en las viviendas españolas.
Para la mayoría de los hogares, la mejor alternativa son los equipos de tipo split instalados en la pared, ya que ofrecen un mejor rendimiento y consumen menos que los aparatos portátiles.
Conservar el frío
Una de las recomendaciones más sencillas y eficaces para reducir el consumo consiste en impedir que el calor acceda a la vivienda. Ya lo dice el refrán: ¡más vale prevenir que curar!
Bajar las persianas durante las horas de mayor insolación, utilizar toldos y mantener cerradas las ventanas orientadas al sol ayuda a conservar una temperatura interior más baja.
Una vez puesto en marcha el aire acondicionado, la OCU recuerda que es fundamental mantener puertas y ventanas cerradas para evitar pérdidas de frío que obliguen al aparato a trabajar más tiempo.
Además, muchos usuarios desconocen funciones que incorporan la mayoría de los equipos actuales y que permiten ahorrar energía de forma automática.
El modo Eco adapta el funcionamiento del aparato para mantener la temperatura con el menor consumo posible, mientras que el modo Sleep o noche reduce progresivamente la potencia durante las horas de descanso e incluso apaga el equipo de manera automática en algunos modelos.
La organización de consumidores también recomienda apagar el aire acondicionado cuando no haya nadie en la habitación y evitar dirigir el chorro de aire directamente sobre las personas, ya que además de resultar incómodo puede provocar molestias musculares.
Mantenimiento sencillo
La limpieza del aparato es otro aspecto fundamental para contener la factura eléctrica. Un filtro sucio obliga al aire acondicionado a trabajar con mayor esfuerzo y reduce su eficiencia.
La OCU aconseja limpiar los filtros al menos una vez al año, o con mayor frecuencia si el equipo también funciona como bomba de calor durante el invierno.
Un truco sencillo consiste en sacudirlos sobre un folio blanco: si cae polvo, es el momento de aspirarlos o lavarlos únicamente con agua fría y dejarlos secar completamente antes de volver a colocarlos.
También conviene comprobar que las unidades exteriores estén libres de obstáculos y que las rejillas interiores no permanezcan tapadas.
Si el equipo presenta pérdidas de rendimiento o se sospecha una fuga de refrigerante, lo más recomendable es acudir a un técnico especializado.
Con el precio de la electricidad como está, utilizar correctamente el aire acondicionado puede marcar una diferencia importante en el bolsillo a final de mes.
Ajustar la temperatura entre 24 y 26 grados, evitar la entrada de calor en la vivienda, aprovechar los modos de ahorro y realizar un mantenimiento periódico son medidas sencillas que, según el IDAE y la OCU, permiten reducir el consumo sin sacrificar el bienestar.
