Pitarque no es de los pueblos más famosos de Aragón.
Cuenta con menos de 100 habitantes, es pequeño y no cuenta con grandes monumentos.
No obstante, su entorno natural hace que muchos aventureros acudan al lugar en busca de una naturaleza espectacular.
Desde el pueblo comienza la ruta del Nacimiento del Río Pitarque, una excursión que en verano puede ser una gozada por sus aguas cristalinas y piscinas naturales.
Al ser un pueblo pequeño no cuenta con grandes servicios. Sí que hay un hostal que cuenta con bar.
Pitarque
Pitarque es un pequeño y pintoresco pueblo de montaña en la comarca del Maestrazgo turolense (Teruel).
Situado a casi mil metros de altitud, el municipio conserva la esencia de la España rural.
Una calle de Pitarque.
Sus calles empinadas, adaptadas al relieve de la montaña, están salpicadas de antiguas construcciones de piedra, mientras que la iglesia de Santa María la Mayor domina el casco urbano.
Este templo neoclásico, construido en 1818 sobre los restos de un antiguo castillo árabe, es uno de los edificios más destacados de la localidad.
Santa María la Mayor, Pitarque.
La historia de Pitarque siempre ha estado ligada al agua. De hecho, el origen de su nombre podría proceder del árabe y estar relacionado con las acequias y el aprovechamiento de este recurso.
Durante siglos, el río fue una fuente de vida para sus habitantes y también impulsó el desarrollo económico de la zona.
A principios del siglo XX funcionaron aquí fábricas textiles, molinos y una central hidroeléctrica que abastecía de electricidad a buena parte de la comarca.
Sin embargo, los conflictos de mediados del siglo pasado pusieron fin a aquella etapa de prosperidad.
Entorno natural
Si hay algo que ha convertido a Pitarque en uno de los destinos más visitados del Maestrazgo es su entorno natural.
A unos cinco kilómetros del pueblo se encuentra el Monumento Natural del Nacimiento del Río Pitarque, uno de los parajes más impresionantes de Aragón.
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El recorrido hasta el nacimiento es una ruta sencilla y accesible que discurre junto al río, atravesando pasarelas de madera, pequeños puentes y estrechos excavados en la roca.
El sendero, señalizado como SL-TE 30, permite disfrutar de un paisaje precioso; eso sí, como siempre que se va a la montaña hay que ir bien preparado, con buen calzado, avituallamiento y conociendo de antemano la ruta que se va a realizar para asegurarse poder terminarla.
El agua del río se filtra durante kilómetros a través de las calizas del macizo del Maestrazgo y reaparece de forma espectacular mediante dos grandes surgencias conocidas popularmente como 'los ojos del río'.
El resultado es un caudal sorprendente que brota con fuerza desde la roca y alimenta un ecosistema único.
Durante el recorrido, el visitante camina junto a pozas de aguas cristalinas de color turquesa, pequeñas cascadas y tramos donde el río ha tallado profundos cañones entre paredes verticales de piedra caliza.
En verano, la frescura del valle contrasta con el calor de las sierras circundantes, creando un microclima que favorece una vegetación exuberante y poco habitual en estas montañas mediterráneas.
En algunas zonas señalizadas está permitido el baño, por lo que la excursión en esta zona en verano es un plan perfecto.
