Cuando pensamos en hacer una escapada, inevitablemente se nos vienen a la cabeza destinos paradisíacos, balnearios de lujo y planes tan exclusivos como imposibles para muchos bolsillos.
Sin embargo, a una escasa hora de coche de Zaragoza, existe un pequeño pueblo que demuestra que no hace falta cruzar medio mundo, ni vaciar la cuenta bancaria, para desconectar de verdad.
Entre calles tranquilas, naturaleza y aguas termales que brotan desde hace siglos, Alhama de Aragón, se ha convertido en uno de esos rincones que parecen hechos para el descanso.
Pese a tener apenas 900 habitantes, Alhama de Aragón cuenta con dos históricos balnearios que se han convertido en todo un referente del turismo termal: el Balneario Alhama de Aragón y el Balneario Termas Pallarés.
El Hotel Balneario Alhama de Aragón alberga el histórico "Baño de El Moro", con orígenes que se remontan al siglo XI (periodo árabe) y restos romanos, siendo uno de los más antiguos de España.
Destaca por sus manantiales naturales, el "Baño del Moro" y el "Baño de la Mora", que brotan a más de 30°C con aguas minero-medicinales.
El lago termal de Alhama de Aragón.
Por otro lado, Termas Pallarés es un complejo termal ubicado en una finca de casi 70.000 metros cuadrados.
Su seña de identidad es el Lago Termal natural de dos hectáreas, cuyas aguas mineromedicinales se mantienen a 29ºC durante todo el año.
Este pequeño pueblo, situado en la comarca de Calatayud, invita a caminar sin prisas y a dejarse llevar por un ritmo más tranquilo.
Su nombre ya da una pista de lo que lo hace especial: procede del árabe Al-Hammam, que significa “los baños”, en clara referencia a sus célebres aguas termales.
La relación entre el pueblo y el agua viene de muy lejos. Hace más de dos mil años, los romanos ya aprovecharon estas aguas por sus propiedades medicinales.
Después, en época musulmana, el lugar consolidó su identidad como enclave termal. Hoy, esa tradición sigue viva y forma parte del día a día de sus vecinos.
Piscina natural de aguas termales
El corazón de esta experiencia es el Balneario Termas Pallarés. Fundado en el siglo XIX, conserva el aire elegante de los antiguos destinos de descanso, pero adaptado a los tiempos actuales. Durante años fue punto de encuentro de viajeros que buscaban cuidar la salud y desconectar, algo que sigue ocurriendo hoy.
Su gran atractivo es el lago termal natural, una rareza en Europa. Sus aguas, limpias y transparentes, se mantienen a una temperatura constante que ronda los 30 grados.
Aguas termales de Pallarés, Alhama de Aragón.
Esto permite el baño en cualquier época del año, incluso cuando hace más frío. El vapor que se eleva en invierno, con el paisaje alrededor en silencio, es una de esas experiencias que merecen la pena.
Además, aunque no te alojes en el Balneario, puedes acceder al lago pagando una entrada. El día completo son 23 euros, y si reservas solo medio día el precio es de 13,80 euros. Puedes encontrar más información aquí.
Pueblo Alhama de Aragón
Más allá del balneario, el pueblo se recorre fácilmente a pie.
Sus calles, en algunos tramos, estrechas, conducen a lugares como la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, un edificio barroco con influencias mudéjares que destaca por su cuidada decoración interior.
Alhama de Aragón
En lo alto, sobre el cerro de la Serratilla, se alzan los restos del antiguo castillo, de origen musulmán.
De él se conserva la Torre del Homenaje, testigo de una historia que, según la tradición, también pasó por manos de Rodrigo Díaz de Vivar. Este enclave forma parte del conocido Camino del Cid, una ruta que conecta distintos puntos ligados a la figura del caballero.
Además de los balnearios y el paseo por el pueblo Alhama de Aragón es un buen punto para hacer excursiones.
Cerca está el Monasterio de Piedra, un lugar natural con cascadas impresionantes; y Calatayud, una ciudad que ofrece patrimonio histórico y buena gastronomía.
