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Comer mal y deprisa se ha convertido en una rutina difícil de cambiar para millones de personas. Y es que, a fin de cuentas, ¿quién no ha devorado su plato favorito en segundos por culpa de la ansiedad? Seguramente todos nosotros.

Sin embargo, la forma en la que masticamos influye, y mucho, en la manera en la que digerimos la comida, estando directamente relacionado con aspectos como el peso y la reducción del apetito.

De hecho, "la mayoría de la gente mastica su comida únicamente entre 5 y 10 veces antes de tragar", señala el médico especializado en metabolismo y pérdida de peso, Humberto Brito (@doctor.humber).

En la misma línea se ha pronunciado el doctor Carlos Andrés Zapata, quien asegura que son varios los estudios que hablan de los beneficios de masticar cada bocado en repetidas ocasiones.

"Los estudios han mostrado que la forma en la que masticamos puede asociarse a que un alimento me haga subir de peso o probablemente no", afirma en uno de sus vídeos.

Masticar 32 veces antes de tragar

Según explica Humberto Brito en uno de sus vídeos, masticar poco obliga al aparato digestivo a trabajar más de la cuenta.

"Estás forzando a tu sistema digestivo a trabajar el doble sin haber hecho la primera parte del trabajo, la digestión", señala el especialista.

Advierte, además, de que este hábito puede desencadenar todo tipo de efectos secundarios perjudiciales. Desde "gases, reflujo, molestias digestivas y mayor riesgo de sobrepeso".

Parte de la explicación está en la saliva, ya que, como detalla Brito, "cuando masticas bien activas enzimas como la amilasa salival que comienza a descomponer los carbohidratos desde el primer bocado".

También insiste en que comer despacio permite que el cuerpo se prepare mejor para procesar los alimentos. "Masticar lentamente le da tiempo al estómago de prepararse a liberar jugos gástricos de forma adecuada", explica.

Por su parte, Carlos Andrés Zapata recomienda "masticar, al menos, 30 veces cada bocado" y explica que, a partir de unas 20 o 22 masticaciones, "la boca se comunica con el cerebro y hace que este libere más hormonas de saciedad".

Cogiendo el testigo, Humberto va un poco más allá, detallando que el punto exacto donde se consigue el beneficio es en las 32 masticaciones.

"Tienes que masticar los alimentos 32 veces antes de tragar, y no lo digo yo, lo dice la ciencia", afirma.

Entre los múltiples beneficios, Brito señala que "masticar entre 20 y 30 veces por bocado no solamente mejora la digestión, también ayuda a sentirte lleno, controlar mejor tu glucosa y comer menos sin sentirte restringido".

"Mastica cada bocado como si tu intestino dependiera de eso, porque de verdad depende", concluye el profesional.