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En España se consumen nada menos que 27,82 kilos de pan por persona al año, según datos relativos al primer semestre de 2025 facilitados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Aunque el pan puede formar parte de una dieta saludable, especialmente en sus versiones integrales, no todo depende del tipo de barra que se elija.

A largo plazo, influyen mucho otros factores como la cantidad consumida, los acompañamientos y el modo de conservarlo antes de su ingesta.

En este último aspecto cobra especial relevancia la opinión de David Céspedes, médico especializado en longevidad, que ayuda a miles de personas a través de sus redes sociales (@dr.davidcespedes) a frenar y revertir los efectos del envejecimiento.

El doctor explica que congelar y descongelar el pan modifica su estructura química, ofreciendo beneficios metabólicos significativos.

Congelar y descongelar el pan antes de comer

"Puede sonar raro, pero congelar el pan y descongelarlo cambia su estructura totalmente, y ese cambio tiene efectos reales en tu cuerpo", afirma el profesional.

Esto es debido a que el pan blanco es un alimento muy rico en almidón, de hecho ocupa una proporción de aproximadamente 50 y 60 gramos por cada 100 gramos de pan.

El almidón aporta energía, ya que es un carbohidrato que normalmente se digiere rápido, ayudando a la digestión y la saciedad, y eleva prematuramente la glucosa.

Según explica el experto, al congelarlo y descongelarlo antes de comer, convierte el almidón común en almidón resistente, una sustancia que el cuerpo no procesa como azúcar simple.

Al realizar este cambio, el alimento actúa como un prebiótico, mejorando la microbiota (mejor flora intestinal), aportando una mayor saciedad y controlando más efectivamente el azúcar.

"Reduce los picos de azúcar en sangre y hace que absorbas menos calorías", resume David.

El resultado, "más saciedad, mejor control de glucosa y una digestión más saludable".

Los expertos coinciden

Acompañando las indicaciones de David, otras caras visibles del bienestar y cuidado personal como Bea Gonfer (@bea_gonfer), nutricionista, coincide con las palabras del médico.

El hecho de congelar y descongelar el pan ayuda a "alimentar de una manera sana las bacterias de tu intestino", explica la especialista, añadiendo que, cuando congelas el pan, el almidón cambia de estructura.

"Se convierte en una especie de fibra que tu intestino no es capaz de absorber por completo. Y cuando llega al colon, las bacterias que viven ahí sí son capaces de digerirlo. Lo utilizan de alimento para fabricar butirato, un compuesto esencial para la salud digestiva", explica.

Asimismo, hay diversos estudios que indican que congelar el pan puede reducir la respuesta glucémica en más de un 30%, por lo que es una opción a tener en cuenta para personas con diabetes o que quieren controlar su peso.