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El Monasterio de Piedra es uno de los lugares más conocidos de Aragón; sin embargo, hay otro edificio religioso enclavado en roca que merece ser descubierto.

El Monasterio de San Juan de la Peña en Huesca, está literalmente construido en la montaña. Su origen se remonta al siglo X, aunque fue en los siglos XI y XII cuando alcanzó su mayor importancia.

Fue declarado Conjunto Histórico en 1889, convirtiéndose en uno de los primeros monumentos protegidos en España.

Durante esos siglos fue el epicentro religioso y político de la zona. Aquí se tomaron decisiones clave en los primeros años del Reino de Aragón.

De hecho, en su interior descansan algunos de sus primeros reyes, como Ramiro I de Aragón, Sancho Ramírez y Pedro I de Aragón.

San Juan de la Peña

El monasterio combina distintos estilos y épocas. La parte más antigua es la iglesia prerrománica, excavada en la roca, que con el tiempo pasó a utilizarse como cripta.

Sobre ella se construyó la iglesia románica, sencilla pero muy bien integrada en el entorno.

Monasterio viejo San Juan de la Peña. Turismo de Aragón

Uno de los espacios más llamativos es el claustro. Sus arcos de medio punto y sus capiteles decorados narran escenas bíblicas y de la vida cotidiana. Aunque el paso del tiempo ha dejado huella, sigue siendo uno de los elementos más singulares del monasterio.

El conjunto también incluye varios panteones.

El panteón real guarda los restos de los primeros monarcas aragoneses, mientras que el de nobles conserva inscripciones funerarias que permiten asomarse a la historia de quienes apoyaron el monasterio durante siglos.

Además, el lugar siempre ha estado rodeado de leyendas. Una de las más conocidas cuenta la historia de un joven noble llamado Voto, que cayó con su caballo por un acantilado mientras cazaba. Según la tradición, logró salvarse tras encomendarse a San Juan, y ese hecho marcó el inicio de la vida religiosa en este enclave.

Monasterio viejo San Juan de la Peña. Turismo de Aragón

Por otro lado, San Juan de la Peña fue fue un importante punto de paso para los peregrinos del Camino de Santiago.

Durante la Edad Media, muchos caminantes hacían aquí una parada, atraídos por su relevancia espiritual y por las reliquias que custodiaba.

Con el tiempo, el monasterio fue perdiendo importancia. Las condiciones del lugar, aislado y de difícil acceso, junto a la falta de recursos, provocaron su declive.

Un incendio en 1675 dañó gravemente el conjunto y llevó a construir un nuevo monasterio en una zona más accesible, conocido hoy como el Monasterio Nuevo.

A pesar de todo, el antiguo monasterio ha llegado hasta hoy como un lugar único.

Su aislamiento lo protegió de grandes transformaciones y permite al visitante recorrerlo casi como fue en su origen.

Venta de entradas

Para poder conocer el monumento hay que comprar la entrada, y se recomienda hacerlo por internet con antelación.

La general, con visita guiada incluida es de 12 euros. La reducida para menores de 14 años, discapacitados, grupos o familia numerosa es de 7,50 euros. Para los menores de 6 años el acceso es gratuito.

Con la entrada se tiene acceso al Monasterio Viejo y al Monasterio Nuevo, situados a 1,5 km. uno del otro.

También permite visitar el interior de la iglesia románica de Santa María, ubicada en la vecina localidad de Santa Cruz de la Serós.