Zaragoza
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El experto en Psicología positiva, Víctor Küppers reconoce sencillamente que él "no es muy listo, pero que lee mucho".

Sus conferencias suelen girar siempre sobre lo mismo, cómo ser feliz. Y aunque el discurso no varía, sus encuentros siguen llenándose hasta los topes.

La semana pasada estuvo en Zaragoza para inaugurar la XV edición del ciclo ‘Educar para el futuro’, organizado por Fundación Ibercaja.

Con motivo de su 150 aniversario, la entidad ha diseñado una edición especial que reúne a algunos de los ponentes más destacados de años anteriores para reflexionar sobre innovación educativa.

La primera sesión registró un lleno absoluto: 350 personas ocuparon el Salón Aragón del Patio de la Infanta y alrededor de un centenar siguió la intervención desde otra sala habilitada con pantalla.

El éxito de convocatoria confirma un fenómeno que acompaña a Küppers desde hace años: la felicidad es un tema que siempre despierta interés.

Su discurso, con un tono desenfadado y ejemplos cotidianos, se articula en torno a cinco claves: ser proactivo, relativizar, agradecer, cuidar lo importante y ser buena persona.

La primera, la proactividad, remite a una idea central: “céntrate en lo que está en tus manos”. Para Küppers, la diferencia entre la mejor y la peor versión de uno mismo no reside tanto en las circunstancias como en el ánimo con el que se afrontan.

Ante cualquier situación "paro, pienso y reacciono", resumió, invitando a "sustituir la queja por la pregunta ¿qué puedo hacer yo?".

El planteamiento conecta con la literatura clásica del desarrollo personal, pero el conferenciante insiste en dotarlo de practicidad: distinguir entre lo que depende de uno y lo que no, y actuar en consecuencia.

La segunda clave, relativizar, se apoya en estudios como los de Barbara Fredrickson, diferenciando entre "dramas" y "situaciones a resolver".

Convertir en hábito la pregunta "¿qué es lo que realmente me está quitando la alegría?" serviría, según defendió, para evitar sobredimensionar conflictos.

En esta parte, el experto en psicología positiva, se puso serio al hablar de los dramas, pues considera que hay que poner cada situación en su lugar y que los auténticos dramas son una enfermedad grave, estar en paro siendo padre o madre de familia y pocas cosas más.

El agradecimiento ocupa el tercer pilar, con referencias a investigaciones como las de Sonja Lyubomirsky sobre bienestar subjetivo , Küppers propone preguntarse cada día "¿Qué hay de fantástico en mi vida?", para no acostumbrarse a lo extraordinario.

Más contundente fue al abordar "lo más importante": las relaciones personales.

Citando a Stephen Covey "lo más importante es que lo más importante sea lo más importante", identificó el éxito con ser querido por quienes uno quiere.

En un contexto de aceleración y productividad, el mensaje resuena como crítica implícita a la jerarquía social de prioridades. En una sociedad en la que el éxito se relaciona al trabajo, Küppers defiende el amor como el verdadero triunfo.

La última clave, "ser buena persona", introduce un componente ético explícito. Küppers reivindicó la compasión y la amabilidad, y habló de que algunos sociólogos describen como deshumanización en Europa.

"Tu vales tu calidad humana", afirmó, defendiendo que no puede haber buen profesional sin bondad. Incluso apeló a la ciencia: "La ciencia dice que cuando eres bueno te sientes mejor, cuando vives siendo buena persona el cuerpo desprende oxitocina. Por qué cuando uno es coherente con su esencia uno se siente bien".

Desde una perspectiva crítica, la propuesta de Küppers no aporta grandes novedades conceptuales. Su fuerza radica en la capacidad de traducir postulados de la psicología positiva en consignas memorables y ejercicios concretos.

En estos tiempos de prisa, ansiedad y depresión generalizada, esa mezcla de sentido común, respaldo científico y apelación ética parece suficiente para llenar auditorios y reabrir, una vez más, la conversación sobre cómo ser feliz.