Alejandro y Pilar se conocieron hace varios años trabajando en una cafetería de Zaragoza y ahora, ya casados, son los propietarios de una de las mejores de España. Un reconocimiento que han logrado tan solo cinco meses después de que su local, Koality Coffee, viera la luz en la calle San Vicente Mártir, 28.
El pasado domingo la pareja asistió a la gala en la que se hizo oficial que entraban en la lista The Best Coffee Shops, que incluye cada año a las 100 mejores cafeterías de España. Alejandro y Pilar no se lo esperaban, pero, sin duda, lo han recibido con mucha emoción y orgullo, así como responsabilidad.
“Ahora tienes la sensación de que tienes que estar a la altura. Tienes un poco la cosa de no defraudar, de que la gente viene con unas expectativas y quieres cumplirlas”, expresa Pilar.
Sin embargo, para ambos significa un reconocimiento a todo el trabajo que hay detrás, ya que están solo los dos y supone muchas horas de dedicación. “Es un orgullo muy grande que se valore”, señala Alejandro, que también admite que sirve de motivación para seguir mejorando, introducir cosas nuevas y mantenerse en el puesto.
Esta designación pone en el mapa Koality Coffee, no solo para los zaragozanos, sino también para los visitantes. Ellos mismos cuentan que cuando viajan a otras ciudades, miran cafeterías de especialidad que estén dentro del top para probarla.
Además, recuerdan que fueron incluso nominados para la votación de mejores cafeterías del mundo, aunque al final no han entrado en ese ranking.
Origen de Koality
Alejandro y Pilar llevaban toda la vida trabajando en la hostelería, tanto en restaurantes como en hoteles o cafeterías, coincidieron en una de ellas. Entonces ya surgió la idea de abrir algún día su propio negocio.
Los últimos cuatro años se enfocaron en el café de especialidad y hace tres pensaron el proyecto, pero esperaban el momento adecuado para llevarlo a cabo. No sabían cuando llegaría, pero sí que se llamaría Koality Coffee. “Nosotros cariñosamente siempre nos hemos llamado koalas, como un apelativo amoroso. Queríamos que fuera algo relacionado. Koality hace referencia también a la palabra calidad en inglés. Y esa era la gracia”, explican.
Así pues, finalmente decidieron atreverse. “Era un buen momento porque somos jóvenes, tenemos 28 y 27 años, no tenemos ataduras todavía. Quisimos crear algo nuestro, una cafetería a la que nosotros como clientes nos gustaría ir”, defienden.
Tras varios meses buscando un local y perfeccionando la idea, encontraron el actual, pequeño pero acogedor y cálido desde el primer instante, y el 6 de septiembre de 2025 abrieron definitivamente al público.
“Teníamos claro que queríamos un ambiente playero, traer a Zaragoza algo que nos hace mucha falta. Y un café que no hay en ninguna otra cafetería de la ciudad”, defiende Alejandro.
Diferenciación
Para ello, cada mes y medio cambian de tostador e intentan que no coincida con el que tienen otras cafeterías para diferenciarse y que la gente les elija. Esta propuesta, además, sirve como atractivo para que el cliente se interese y acuda a probar los nuevos.
“A la gente que va buscando ese tipo de café o café de filtro o cosas más específicas le gusta probar cosas nuevas y nosotros siempre enfocamos todo a cómo nos gustaría que fuera la cafetería como clientes”, dice la pareja.
De hecho, en su cafetería también buscan adentrar a la gente al café de especialidad a través de talleres o experiencias para que conozcan los procesos desde cero y deshacer un poco la creencia de que es muy caro.
“Es verdad que hay sitios que inflan mucho los precios, pero nosotros a pesar de tener un café de especialidad de calidad, no hemos querido ir por ese rango de precios. Hemos querido que sea asequible para todos. Para que todo el mundo tenga la oportunidad de que si quiere tomarse un café todos los días, pueda”, declara Pilar.
En su caso, afirma que venden café por 1,8 (el solo) o 2 euros (el latte), aunque también hay opciones más especiales o difíciles de encontrar. “A lo mejor nosotros queremos ganar menos, pero llegar a más gente nuestro concepto”, confiesa.
En definitiva, su oferta es un café de calidad asequible para todos y acompañado de un sobre de amabilidad.
Gracias a esta combinación, pueden presumir de una gran acogida en la ciudad: “Ha sido impresionante, porque desde el primer día empezó a haber gente y al segundo vimos otra vez caras conocidas. Hay clientes que vienen casi todos los días y al final casi acaban siendo como amigos, creas un vínculo. Estamos muy contentos”.
Desde luego, han logrado su propósito de crear un sitio acogedor en todos los sentidos, incluido en el trato a las personas para que entren y repitan.
